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La filiación del Registro Civil no dice nada: James Lawrence
Slattery, nacido en 1943 en Forest Hills-Queens (Nueva York),
hijo de una empleada de biblioteca y un alcohólico violento y
sin oficio.
20 Minutos-. Un niño triste, como tantos otros, sentado frente a la
televisión, la ventana de los sueños en Technicolor. Frente a
Lana Turner, Yvonne de Carlo, Joan Bennet y, sobre todo, ante
Kim Novak, James supo que era mujer.
Otras referencias son más efectivas para despertar la memoria.
Por ejemplo, Candy Says, la canción de The Velvet Underground,
los mejores narradores de los antros de sexo, champán y
cocaína del Nueva York de finales de los años sesenta: "Candy
dice: he llegado a odiar mi cuerpo".
Walk on the Wild Side
Una segunda cita musical es todavía más esclarecedora. Walk on
the Wild Side, el tema de Lou Reed que pasa revista a la tropa
canalla para convertirse en un documento de carácter
fotográfico.
Segunda estrofa: "Candy llegó de fuera de la isla / En el
cuarto de atras fue la 'darling' de todos / Pero no perdía la
cabeza / Ni siquiera cuando estaba haciendo una mamada".
Hay algunas notas más en el imaginario pop: los Rolling Stones
hablan de ella en Citadel ("Candy y Taffy, espero que ambas
esteís bien"), el esponjoso Antony Hegarty (Anthony and The
Johnson's) eligió una de sus fotos para la portada del disco
I'm a Bird Now...
Todo parece tan tranquilo aquí. Y sin
Candy Darling. Así ha pasado a la historia el niño que deseaba
ser Kim Novak. Se hormonó pero no llegó a la cirugía
transexual. Quienes le echaban en cara que no era del todo
mujer, que se había quedado en travesti, recibían la misma
respuesta: "No te enteras de nada, darling".
El documental Beautiful Darling. The Life and Times of Candy
Darling, Andy Warhol Superstar, que está de estreno en los
cines de los EE UU, recupera la memoria del personaje y su
tiempo, una época de excesos y risas. El director, James Rasin,
ha echado mano de los diarios personales de la superestrella,
los testimonios de amigos y familiares, escenas de las
películas en las que actuó y descartes o grabaciones caseras.
Candy Darling lanzada al estrelleto off por el factotum Andy
Warhol, que frecuentaba con su pandilla el club The Tenth of
Always, donde ella trabajaba como go-go y no dejaba de tirarle
los trastos a Lou Reed cada noche.
Warhol, que en aquellos días ejercía el mecenazgo para no
aburrirse, la fichó para The Factory, el taller de arte y
disolución más movido de su tiempo. Le dió un papel en Flesh
(1968) y la incorporó a su guardia de corps de freaks,
desarrapados y glamourosos moradores del lado salvaje de Nueva
York.
Amiga de Jane Fonda y Sofía Loren
Carismática pero buena persona, Candy Darling desentonaba
bastante con aquella pandilla de cínicos profesionales. Se
apartó del underground e hizo una modesta carrera en el cine,
con un cameo en Klute (Alan J. Pakula, 1971), con Jane Fonda,
y un papelito en Mortadela (Mario Monicelli, 1972), con Sofía
Loren. Con una y otra actriz cultivó una profunda amistad.
Murió prematuramente de leucemia en marzo de 1974, a los 29
años. Dejó escrita una carta dirigida a Warhol. Decía: "Estoy
aburrida de todo. Tú dirías que estoy mortalmente aburrida.
Sabías que no podía durar, ¿verdad? Yo siempre lo supe".
Así la
fotografiaron ya fallecida, en una imagen que dio la vuelta al
mundo, casi en homenaje póstumo:
Trailler
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C.
A. 28-04-2011
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