P o r t a l  d e  i n f o r m a c i ó n  t r a n s e x u a l
 
       
 
Historia de Richi

Ilustración de Hernan Sleiman

 

Richi para ésta Web-.  "Nuevamente el cable se jode y me quedo viendo una estúpida pantalla en negro otra vez" 

Me siento sobre mi cama. Tengo una carta abierta entre mis manos. Es de la chica que me gusta y con la que estuve saliendo estos últimos 6 meses. Solo la miro y veo como las letras se cruzan y rápidamente se nublan ante mis ojos. Leí la misma carta tantas veces seguidas que ni las palabras o su contenido parecían tener significado o sentido alguno para mí. 

Éramos el uno para el otro. Funcionábamos tan bien. Pero eso ya era cosa del pasado. Ayer por la mañana salí a buscar a mi novia a su casa; como lo había estado haciendo todos los días desde que decidimos estar de novios. Esa vez iba a contarle algo muy importante que me parecía justo que ella supiera. Toque el timbre de su casa y ella salio. Se veía realmente bien. Yo estaba algo nervioso, prácticamente sudando por las palabras que sabia podían alejarla de mi para siempre. Aun así debía hacerlo. Ya llevábamos 6 meses y no habíamos intimidado en nada. (No me vean así, es difícil para un joven de mi edad no poder salir de primera base) Tus compañeros se burlan de ti si no has tenido nada todavía. 

Fuimos a una plaza, nos sentamos en el mismo banco los dos. Nos mirábamos fijamente a los ojos. Tomados de una mano. Ella suspirando y yo saboreando los últimos momentos en los que estaríamos tan unidos. Respire hondo, y deje que las palabras salieran con carácter de poca cosa. 

-Tengo que decirte que... Sufro una disforia de género.

Podía sentir como mi corazón se me salía del cuerpo. Ella estaba por responder y yo no quería oír. 

-¿Eso que significa?

-Que soy transexual

Ella soltó su mano de la mia, puso una expresión horrible en su rostro. Un mezcla de bronca y asco. Que terminaron por deformar aquel hermoso rostro que yo tanto había amado.

-¿Te vas a vestir de mujer?

-No, no entiendes. Yo...

Se me formaba un nudo en la garganta junto a un gran sentimiento de tristeza y vergüenza, desamparo y abandono.

-Yo... nací con cuerpo de mujer pero me siento hombre.

Eso iso que su horrible expresión de bronca y asco, solo fuera una, ASCO.

-Ósea que sos lesbiana.

-No, no lo soy, porque... soy un hombre lo cual me hace heterosexual.

-QUE HIJA DE PUTA QUE SOS, ¿COMO ME PUDISTE HACER ALGO ASI? POR MI TE PODES IR AL CARAJO ¡PUTA!.

Diciendo esto su mano se levanto para luego caer bruscamente sobre mi mejilla. Me miro por unos segundos llorando y luego se marcho de allí, de mi vida, para siempre. 

Nadie en ese maldito lugar se quedo sin poder disfrutar de aquella escena. Todos me veían y se susurraban cosas al oído. Yo sabia perfectamente que era lo que se estaban diciendo. Mira! era una mujer! Pensé que era un pibe!.

Y se detendrían a buscar en mi todo lo que me hacia diferente a ellos. Cada mínimo detalle de mi cuerpo que les ayudara a afirmar lo que acababan de oír. ¿Era una mujer?. 

Arroje mi cuerpo hacia atrás. Me dedique a ver el techo de mi cuarto por largos e interminables minutos. Mañana debía ir al colegio y aunque ella no estaba conmigo allí, era amiga de una de mis compañeras de clase. Toda mi vida se estaba derrumbando ante mis ojos. Estaba seguro de que les contaría y para mañana toda la clase, incluso la escuela entera sabría de mi condición. Ni modo.. yo no podía hacer nada para evitarlo. Solo me cambie de ropas, me puse mi pijama y me acosté en la cama. Mañana seria un nuevo, horroroso, humillante y muy largo día. Que por desgracia; quedaría rondando en la memoria de todos por años. 

El despertador sonó a la misma hora en la que lo hacia todas las mañanas. Pero esta vez lo hizo con una tonada diferente. Un réquiem de muerte. Las campanas de mi funeral que se avecinaba. Me levante de la cama, lave mis dientes, calcé mis ropas y partí hacia el colegio asustado. Con la cabeza hacia abajo. Sumiso a mi destino. 

No quise estar en la formación, así que espere afuera para llegar tarde. Fume unos cuantos cigarrillos para descargar algo de tensión y aliviar mi chi. Había llegado el momento de entrar. Dude en hacerlo por un minuto. Pero simplemente no podía escapar toda mi vida. No tenia tantas faltas para eso. Entre, subí tembloroso y lentamente las interminables escaleras hasta el salón de clases y con el corazón en la mano y sin ver adelante abrí la puerta.

Siguiente capitulo

Ilustración de Richi. Estos textos son una recreación de vivencias propias y de otras personas adaptadas por el autor

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  © Carla Antonelli. 2003

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