Con motivo de la celebración de la tercera edición del
CiberMaratón de la Fundación Vicente Ferrer, Ana Ferrer, foto,
visita España para impulsar este proyecto y dar a conocer el
trabajo que la organización desarrolla en Anantapur (Andhra
Pradesh, India). Esposa del ex jesuita Vicente Ferrer, es
directora de los programas que la fundación lleva a cabo en una de
las regiones más pobres de la India, además de ser la encargada de
fijar la estrategia de la organización y coordinar al equipo que
gestiona los proyectos.
Mundo-.
Nacida en Essex (Gran Bretaña) en 1947, Ana Ferrer lleva décadas
trabajando por erradicar la pobreza en Anantapur. Aunque la
Fundación Vicente Ferrer no nace en España hasta 1996, desde 1969
Vicente y ella ya andaban por la región india ofreciendo su ayuda
a los demás. Cerca de 30 años que servirían de preparación, hasta
que la organización brotase en España. "Fueron años que nos
sirvieron para organizar la fundación en Anantapur, preparar los
recursos humanos, mandar a nuestro personal a formaciones
distintas y conocer como podían funcionar bien todos los sectores
que desarrollaríamos más tarde", afirma Ferrer.
El nacimiento de
la sede en España les permitiría expandirse, ya que hasta ese
momento su ayuda sólo llegaba a 300 pueblos de Anantapur. Desde
1996, esta cifra aumentaría hasta alcanzar los 1.800. Algo que
parecía impensable, pero que se convirtió en realidad. "Vicente
siempre tenía un sueño, ayudar a miles de personas. De esta forma,
fue posible", añade Ferrer.
Aunque
últimamente, numerosas ONG españolas se han visto salpicadas por
casos de corrupción, debido a la mala utilización de sus fondos,
Ana Ferrer cree que "las ONG son necesarias porque están al lado
de los más pobres". En su opinión, "un mayor control sobre ellas,
sólo pondría obstáculos al trabajo que realizan y que hacen muy
bien".
Los 'dalits' los
tribales y las 'backward castes', castas más bajas de la India
Los 'dalits' o
intocables, los tribales y las 'backward castes', castas más bajas
de la India con las que la Fundación Vicente Ferrer trabaja,
sufren una gran discriminación en todos los aspectos de su vida,
por lo que las necesidades que la organización encontró a su
llegada a Anantapur fueron múltiples.
Ferrer nos
relata que apenas dos o tres niños iban a la escuela y las niñas y
los discapacitados, ni eso. "Ahora, tenemos al 100% de la
población infantil escolarizada", afirma, con cara de
satisfacción.
Además, los 'dalits'
trabajaban en tierras de castas superiores como jornaleros por muy
poco dinero. Ellos tenían sus propias tierras, pero no poseían
recursos para utilizarlas. La Fundación, según nos cuenta Ferrer
"creó fondos de crédito que les permitió obtener dinero para
limpiar sus tierras y plantar semillas de cacahuete, la principal
cosecha de Anantapur. De esta forma ya no serían jornaleros, sino
campesinos".
Las mujeres,
fuente primordial en la erradicación de la pobreza
Al principio de
su llegada a Anantapur fue difícil, nos cuenta Ferrer, porque
estos grupos "no creían que la educación fuese para ellos. Sin
embargo, ahora piensan que es uno de sus derechos". Poco a poco,
la fundación les ayudó para que se desarrollasen por sí mismos,
tuvieran una vivienda, fuesen campesinos y ganasen más dinero. "De
esta forma, subió su confianza. Cuando nosotros llegamos, andaban
cabizbajos por la calle, ahora caminan con el rostro de frente",
dice Ferrer.
Otro de los
colectivos que sufría una gran discriminación eran las mujeres.
Apenas salían a la calle, no hablaban con otras féminas de sus
problemas y no poseían propiedades. Muy pronto se pudo comprobar
que si a las mujeres se les daba dinero, mediante proyectos de
microcrédito o con ahorros en el banco a su nombre, lo utilizaban
para mejorar la familia. "Las mujeres tienen mucha tenacidad y por
ello, hay mucha confianza en ellas", señala Ferrer.
Proyectos de
futuro
Actualmente, la
Fundación Vicente Ferrer desarrolla muchos proyectos en Anantapur.
Uno de ellos, que se inició el pasado 20 de noviembre, es la
tercera edición del CiberMaratón, que bajo el lema 'Apadrina para
dejar de apadrinar' persigue conseguir fondos para poder seguir
avanzando en el trabajo que la organización desarrolla. "El año
pasado conseguimos 3.000 apadrinamientos. Este año esperamos
conseguir al menos los mismos, aunque si llegamos a 5.000 mucho
mejor", afirma Ferrer.
Por su parte, la
Fundación seguirá aportando su granito de arena en la lucha por
erradicar la pobreza. Incluso, tienen previsto poder llegar a los
pueblos de otros distritos que limitan con Anantapur, en los
próximos años.
Entre los
proyectos de futuro destaca la creación de un mejor acceso a los
hospitales de la región, ya que según nos señala Ana Ferrer, "hay
una gran distancia hasta estos centros que se encuentran en el
campo y las carreteras y el transporte son muy malos, por lo que
en caso de emergencia no se puede acceder en menos de dos o tres
horas".
Además, "tenemos
previsto la creación de una unidad especial de pediatría donde
haya un mayor número de camas y una sala especial para atender a
los menores con malnutrición", añade Ferrer.
Una de las
actividades esenciales, que la Fundación Vicente Ferrer lleva a
cabo, es la construcción de viviendas. "Tener buenos estudios pero
no tener un hogar digno es de pobres", señala Ferrer. Hasta el
momento, han creado 22.000 nuevas viviendas, 4.000 por año y
seguirán con ello, ya que creen que tener un buen hogar es algo
esencial en la vida de una persona.
Por último,
preguntamos a Ana por la salud de su marido: "Él está bien, se
está recuperando. Vicente tiene ya 87 años y para él es difícil
viajar de un lado a otro, pero seguirá trabajando desde la
oficina. Él nunca perderá su motivación y energía por ayudar a los
demás".
C.
A.
27-11-2007
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