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El pesimismo entre
los científicos sobre la posibilidad de llegar un día a descubrir
una vacuna contra el sida es hoy mayor que nunca y hay quienes
incluso lo consideran algo imposible.
EFE-.
Eso es lo que se desprende de un sondeo llevado a cabo por el diario
británico 'The Independent' entre más de 35 destacados científicos
que se dedican a esa tarea en Gran Bretaña y Estados Unidos.
Entre ellos
figuran personalidades como el profesor Andrew Leigh Brown, de la
Universidad de Edimburgo, Jonathan Weber, del Imperial College, de
Londres, y William James, de la Universidad de Oxford.
Sólo dos
científicos se muestran hoy más optimistas que hace un año sobre la
posibilidad de dar con una vacuna, y tan sólo cuatro se manifiestan
más confiados que hace cinco años.
Cerca de dos
terceras partes de los consultados no creen que pueda desarrollarse
una vacuna contra el sida en los diez próximos años y algunos de
ellos piensan que transcurrirán al menos veinte años antes de que se
logre proteger a las personas frente a la enfermedad.
Una minoría,
aunque substancial, de los científicos consultados por el periódico
cree incluso que nunca se llegará a descubrir una vacuna eficaz
contra el síndrome de inmunodeficiencia adquirida.
Una de las
principales conclusiones que se desprenden del fracaso del prototipo
de vacuna que parecía en principio más prometedor, el desarrollado
por los laboratorios Merck, es que no funciona el modelo animal
utilizado durante una década: el experimento de la vacuna en simios
antes de hacerlo con humanos.
Ello significa que
los prototipos de vacunas que parecen dar resultado en los monos de
laboratorio infectados artificialmente con el virus del sida no
funcionan cuando se aplican a voluntarios humanos expuestos a la
enfermedad.
Según Anthony
Fauci, director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades
Infecciones de EEUU, el modelo animal, que utiliza una combinación
de virus de inmunodeficiencia adquirida de simios y humanos, no
sirve para predecir el resultado cuando la vacuna se aplica a
personas.
Fauci dijo, sin
embargo, que, pese a los reveses sufridos, no es momento ahora de
arrojar la toalla pues hay muchas preguntas que todavía requieren
respuesta.
'Algunos
transmiten la impresión de que al investigar una posible vacuna
estamos descuidando otras áreas de protección, lo que no es el caso.
Debemos hacer, y estamos haciendo, ambas cosas a la vez', afirma el
científico.
Uno de los
descubridores del SIDA, comparó el fracaso de esa vacuna con el
desastre de la nave espacial Challenger, que obligó a la NASA
norteamericana a aplazar durante años los vuelos tripulados.
Hay que cambiar la
dirección en la búsqueda
Más de un 80 por
ciento de los expertos consultados por el periódico dijeron, sin
embargo, que es importante cambiar de dirección en la búsqueda de
una vacuna tras el fracaso del experimento clínico con la vacuna de
Merck.
Éste se suspendió
cuando se comprobó que la vacuna podría incluso haber contribuido a
incrementar el índice de probabilidades de contraer el sida entre
los receptores.
El destacado
investigador del sida Robert Gallo, uno de los descubridores del
virus de la enfermedad en los años ochenta, comparó el fracaso de
esa vacuna con el desastre de la nave espacial Challenger, que
obligó a la NASA norteamericana a aplazar durante años los vuelos
tripulados.
A finales del mes
pasado, el doctor Fauci reunió en Bethesda (Maryland, EEUU) a un
grupo de destacados especialistas, que llegaron a la conclusión de
que conviene cambiar de dirección y dejar las costosísimas pruebas
clínicas para concentrar los esfuerzos en la investigación
fundamental.
Se trata de llegar
a comprender la biología básica del virus y sus efectos sobre el
sistema inmunológico del individuo.
Alrededor de 33
millones de personas están infectadas por el virus del sida en todo
el mundo y unos 26 millones han muerto desde que estalló la
pandemia.
C.
A.
25-04-2008
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