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Jurado Popular declara culpable por unanimidad a Jacobo Piñeiro de los delitos homicidio de dos gays

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El jurado popular ha encontrado culpable por unanimidad a Jacobo Piñeiro Rial de dos delitos de homicidio con agravantes y otro delito de incendio, por los que el fiscal solicitaba para él 60 años de prisión porque quemó el piso y los cuerpos tras asestarles 57 puñaladas.

EFE-. Piñeiro Rial se confesó el autor material de la muerte de dos homosexuales en 2006 en Vigo, tras asestarles 57 puñaladas en su piso de la calle Oporto. A lo largo del juicio, en el que se mostró sereno y frío, llegó a pedir perdón a la familia "aunque no solucione nada".

El jurado popular lo ha encontrado culpable de todos los cargos a excepción del robo de una maleta que contenía objetos de valor, al entender que no hay pruebas suficientes que lo demuestren. Piden 60 años de prisión.

Los miembros del jurado, tras casi 15 horas de deliberación, no contemplan beneficio penitenciario alguno para Jacobo Piñeiro así como tampoco la posibilidad de ser indultado. Ahora le corresponde al magistrado dictar sentencia.

El acusado insistió en el juzgado en que actuó "por miedo" y explicó que fue atacado por las dos víctimas. Sus explicaciones le sirvieron para salir absuelto en un primer juicio, celebrado en febrero de 2009. Entonces, otro jurado popular lo absolvió del delito de doble homicidio pese a haber confesado que mató a puñaladas a los dos hombres. El Tribunal Superior de Xustiza de Galicia anuló aquella sentencia y ordenó una nueva vista que fue ratificada por el Tribunal Supremo.

Los testigos afirman que Jacobo Piñeiro tuvo relaciones sexuales con una de sus víctimas

La estrategia de defensa de Jacobo Piñeiro Rial al asegurar que mató de 57 puñaladas a una pareja de homosexuales en la calle Oporto de Vigo el 13 de julio de 2006 en defensa propia porque sus víctimas quisieron matarlo y violarlo empieza a desmontarse.

Mundo-. Varios testigos que declararon este viernes durante la segunda sesión del juicio celebrado por este caso en la Audiencia Provincial de Pontevedra en Vigo aseguraron que el acusado mantenía esporádicamente relaciones homosexuales (él lo niega) y que antes del doble crimen tuvo contactos íntimos con una de sus víctimas, Isaac Pérez Triviño.

Uno de los testigos llamados a declarar este viernes aseguró que estuvo en la casa de las dos víctimas, Julio Anderson Luciano e Isaac Pérez Triviño, la tarde anterior al crimen acompañado de varios amigos y que todos ellos estaban seguros de que Isaac Pérez y Jacobo Piñeiro mantuvieron relaciones sexuales en la habitación del primero.

Otra de las declaraciones que sustenta esta teoría, con la que se desmontaría la defensa de Jacobo Piñeiro, la realizó un vecino de Cangas que en el momento de los hechos era amante ocasional del acusado. Este joven aseguró que el procesado le confesó la autoría del crimen ese mismo día y que por la forma en la que le contó lo sucedido dedujo "que sí tuvo relaciones" sexuales con una de sus víctimas en la tarde del 12 de julio, horas antes de que en la madrugada del 13 de julio asestase 57 puñaladas a sus dos víctimas y prendiese fuego a su vivienda.

Precisamente, este joven de Cangas protagonizó uno de los episodios más destacados de la primera sesión del juicio que se sigue en la Sección Quinta de la Audiencia al intentar evitar en el último momento no declarar ante la sala por "sentirse superado" al ver al acusado.

Un testigo abandona los juzgados

Este testigo, que durante el primer juicio celebrado contra el acusado por estos hechos en febrero de 2010 declaró detrás de un biombo, se encontraba esperando fuera de la sala cuando, en un receso del juicio, pasaron por su lado Jacobo Piñeiro y su familia. Al verle, sintió miedo y decidió no entrar en la sala, de forma que intentó abandonar la sede judicial.

Un agente de la Policía Nacional y una funcionario judicial fueron a buscarle y, finalmente, prestó declaración, pero después de declarar explicó a los medios de comunicación que no quería declarar porque se sentía "atemorizado" ante la presencia de Jacobo Piñeiro, que está en libertad desde julio de este año después de cumplir los cuatro años de cárcel a los que fue condenado después de que el jurado popular que vio su caso por primera vez decidiese que no era culpable de los dos delitos de asesinato de los que le acusa el fiscal, sólo de uno de incendio.

Según este testigo, es vecino del acusado, desde que está en libertad se encontró varias veces con él por la calle. En todas las ocasiones se quedó "literalmente descompuesto". Además, asegura que tiene tanto miedo que ahora duerme "un con hacha bajo la almohada" por miedo a convertirse en su víctima y que cuando se cruza con la familia de Jacobo Piñeiro por la calle "me siento intimidado" por los gestos que le hacen.

Este mismo testigo, vecino de Cangas, reiteró en la sala la misma versión de los hechos que en el juicio anterior, pero resultó más contundente en las declaraciones relacionadas con la inclinación sexual del acusado. Mientras Jacobo Piñeiro negó en la primera sesión del juicio que hubiese mantenido relaciones sexuales con hombres y que lo hiciese con sus víctimas antes de matarlas, este declarante le desmontó su versión de los hechos.

Quería huir a Lisboa

Así, aseguró que el acusado le confesó que había matado a Julio Anderson Luciano e Isaac Pérez Triviño horas después del crimen, cuando ambos estaban en la casa del testigo y salió la noticia en televisión.

Además, según este testigo, le recomendó que se entregase a la Guardia Civil o la Policía, pero este se negó porque "dijo que no quería ir a la cárcel porque quería ver crecer a su hijo". Lo último que supo de él antes de su detención es que cogió un autobús que le llevaría a Pontevedra y, desde allí, a Lisboa para huir de la Justicia.

Durante la vista de este viernes también declararon varios amigos de las víctimas que la noche de los hechos estuvieron en la casa de Julio Anderson Luciano e Isaac Pérez Triviño con Jacobo Piñeiro. Todos confirmaron que el acusado e Isaac estuvieron horas encerrados en una habitación, "se supone que manteniendo relaciones", y que en una ocasión incluso se metieron juntos en el cuarto de baño durante quince minutos.

Este último testigo fue otro de los protagonistas de la jornada judicial de este viernes, pues, al abandonar la sala, llamó "hijo de la gran puta" al acusado. Previamente, ya había sido reprendido por el magistrado-presidente del tribunal, José Carlos Montero, durante su declaración por asegurar que se daba por hecho que el acusado estaba en la casa porque "se percibía que allí había mierda, un pedazo de mierda". El abogado defensor utilizó esta declaración para asegurar que este testigo habló a la sala "bajo un odio acérrimo al acusado".

Otro amigo de las víctimas declaró que en la tarde previa al crimen estuvo en la casa que las dos víctimas compartían en la calle Oporto de Vigo, y que le abrió la puerta del piso Isaac Pérez Piñeiro "desnudo de cintura para arriba" y que sospechó que estaba acompañado "porque se oían ruidos".

Los vecinos sintieron golpes

Los ruidos generados en la casa de las dos víctimas, tanto cuando fueron apuñaladas por Jacobo Piñeiro como durante las cinco horas que continuó en el piso después de haberlos matado, según él reconoció, duchándose y recogiendo objetos para meter en una maleta que luego tiró a un contenedor en Cangas, los escucharon todos los vecinos del edificio, en el que hay 21 viviendas que tuvieron que ser desalojadas cuando el acusado prendió fuego al piso y se llenó todo de humo.

Uno de estos vecinos explicó en la sala que se despertó de madrugada por los golpes y ruidos "como si estuviesen arrastrando muebles" y los gritos que decían "¡para, para!" que se escuchaban en el piso donde se produjo el doble crimen. Éste fue el mismo ciudadano que a primera hora de la mañana llamó a los Bomberos de Vigo porque salía humo del domicilio de los fallecidos. Jacobo Piñeiro llegó a prender cinco focos de fuego distintos en el inmueble.

Otra vecina explicó que se cruzó con el acusado esa mañana e incluso le ayudó a abrir el portal para salir del edificio porque iba cargado con "una maleta" y tenía "la otra mano envuelta con una bolsa o una venda", supuestamente, por las heridas sufridas durante el forcejeo con las víctimas, según declaró Jacobo Piñeiro en la primera sesión del juicio este jueves. La testigo añadió que esa noche había sentido varios "¡ay, ay!", golpes y "un portazo" procedentes del piso de las víctimas.

Las víctimas no eran personas violentas

El juicio contra Jacobo Piñeiro, para el que el fiscal pide 60 años de cárcel por dos delitos de asesinato y uno de incendio, seguirá el lunes con la declaración de los bomberos y policías que sofocaron el incendio en el piso de las victimas e inspeccionaron la vivienda, pero durante la jornada de este viernes declararon más testigos que aseguraron que los dos fallecidos "no eran personas violentas".

Otro de los testigos, compañero de trabajo de Isaac Pérez en el local en el que Jacobo le conoció, afirmó que las víctimas tenían una relación y que "comentaban que se iban a casar", aunque tanto este testigo como el resto coincidieron en que la relación era abierta y que no era raro que mantuviesen relaciones sexuales con otras personas.

Jacobo Piñeiro está siendo juzgado por un jurado popular y entre los miembros del tribunal se ha notado durante las dos primeras sesiones del juicio que prácticamente ni miran a la cara al acusado. Hace apenas siete meses otro jurado popular ya lo absolvió de los dos asesinatos en una polémica sentencia que desembocó en multitudinarias manifestaciones ciudadanas y un recurso que terminó en el Tribunal Supremo, obligando a la repetición de la vista. 

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C. A. 25-09-2010 Comenta esta noticia ( indica en el titulo de que noticia estas hablando)

 
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