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Falta de coordinación, un programa no cumplido a cabalidad,
descalificaciones provenientes de activistas contra sus propios
compatriotas, intentos por comprar votos y un grupo disuelto,
marcaron la IV Conferencia de América Latina y el Caribe de la ILGA,
espacio que requiere de una fuerte reestructuración para ser
representativo en la región.
OusGay-.
Nada de bien le fue a la IV Conferencia de la Asociación
Internacional de Gays y Lesbianas para América Latina y el Caribe (ILGALAC)
que reunió a más de 100 activistas en Lima Perú entre el 20 y 23 de
septiembre pasado.
El evento
financiado por un proyecto presentado por la Federación Estatal de
Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales (FELGTB) ante la Agencia
Española de Cooperación Internacional (AECI), había sido antecedido
por polémicas días antes de su inicio.
En efecto,
organizaciones miembros de ILGALAC de diversos países acusaron, a
través de la propia lista de correos de la asociación, de excluirse
al mundo transexual y transgénero, toda vez que la ILGA Mundial
había rechazado una propuesta de la III Conferencia Regional,
celebrada en Santiago de Chile el 2004.
La propuesta
buscaba que la sigla de la asociación incluyera la letra "T", para
visibilizar la presencia de movimientos transexuales en su seno.
También se acusó a
la ahora ex Secretaría de ILGALAC (compuesta por la mexicana Gloria
Careaga, el brasileño Beto de Jesús y la peruana Belissa Andía
Pérez) y a la Comisión Organizadora de la IV Conferencia (liderada
por el Instituto Runa de Desarrollo y Estudios sobre Género), de
privilegiar con becas de pasaje y hospedaje para asistir al cónclave
a organizaciones afines, dejando fuera a una parte importante de
instituciones con reconocida trayectoria en sus respectivos países y
en la región.
El objetivo:
asegurar votos y evitar polémicas durante el desarrollo de la
Conferencia de una instancia que dice aglutinar a más de 130
organizaciones de la Región, tras su fundación en Río de Janeiro el
2000.
Como si poco fuera
también se acusó de inoperancia a los últimos tres años de gestión
de la ILGALAC, siendo la prueba más concreta el hecho de que gran
parte de los desafíos planteados el 2004 no fueron cumplidos.
Algunos ejemplos
de fines no alcanzados son, según se lee en los propios documentos
públicos de la ILGALAC, la
"sistematización" de los casos de discriminación a
nivel regional, la
"constitución de un equipo técnico jurídico" y el
"fortalecimiento de ILGALAC,
dotándola de mecanismos sólidos de participación, difusión y
comunicaciones internas" , por mencionar algunos.
Estas
irregularidades, que fueron planteadas en el desarrollo mismo de la
Conferencia, se sumaron a otras, quizás más graves, que se
explicitaron en el mismo Cónclave.
COMPRA DE VOTOS Y MOCIONES DE CENSURA
Por razones de
salud el Co-Secretario General de ILGA Mundial, Philipp Braun, no
pudo asistir a Lima, siendo representando por la activista Patricia
Curzi, quien recibió las críticas de diversos activistas por
considerarse su discurso de "
colonialista" y de
impedir una verdadera autonomía de la sección latinoamericana de
esta Asociación Internacional.
Acto seguido, y
como era predecible con el clima previo al desarrollo del cónclave,
el Bloque Lésbico Peruano presentó una moción de censura contra la
Comisión Organizadora de la Conferencia, acusándola de discriminar
al mundo transexual.
El Bloque Lésbico
Peruano intentó además involucrar a la ILGALAC en problemas internos
de los grupos de su país, por lo que sus críticas no prosperaron.
La
irresponsabilidad de querer transformar a la ILGALAC en un espacio
de discusión, y más aún de resolución de rencillas internas que
involucran a grupos de un mismo país, lo que en nada se relaciona
con los fines de una instancia regional, también provino de dos
organizaciones chilenas: Afrodita y el Movimiento Unificado de
Minorías Sexuales, las cuales ventilaron pugnas con una institución
compatriota.
Sin mecanismos que
prevengan e impidan de manera efectiva este tipo de distorsiones en
relación a los fines de una instancia (ILGALAC) que debería tener
como prioritario fin aunar esfuerzos regionales contra la
discriminación y jamás verse involucrada en las problemáticas o
políticas internas de los países, la IV Conferencia se transformó,
literalmente, en una bolsa de gatos.
Un bolsa de gatos
que tuvo, sin duda, su expresión más cruda cuando algunos
representantes del movimiento venezolano intentaron comprar votos
con el objetivo de que la V y próxima Conferencia Regional se
efectuará en su país. Tanto así, que incluso una parte de los
activistas venezolanos, encabezados por Heisler Vaamonde, ofrecieron
a grupos que no son parte de la ILGALAC pagarles su cuota de
inscripción para hacerlos miembros.
Y ello hubiera
sido perfectamente posible, por cuanto los requisitos de inscripción
a la ILGALAC se han transformado en la praxis en un mero trámite,
importando sólo el pago de las cuotas y sin verificarse si las
instituciones postulantes tienen un trabajo real en sus respectivos
países. Más aún sin ni siquiera verificarse si efectivamente
existen.
Por esa y otras
razones "el temperamento de
muchos los participantes era de desencanto debido al la deficiente
organización y a que, quizás, llegaron al evento con expectativas
demasiado altas que se vieron frustradas", indicó el
Diario de Lima Gay.
Añadió que
"se pudo percibir que entre la
mayoría de participantes existe la sensación de que ILGALAC necesita
una profunda re-estructuración, que le permita convertirse en un
importante elemento coordinador e integrador para estrategias en
favor de las personas GLBT, no sólo en la ONU, sino a nivel de
América Latina y el Caribe".
SUMA
Y SIGUE
Los problemas de
desorganización fueron la guinda de una mala torta en la
Conferencia. El programa no se cumplió a cabalidad a un punto que no
se alcanzó a someter a votación el nuevo Plan de Acción de ILGALAC,
Se adujeron
razones de falta tiempo, pero en la praxis si hubo espacio para
visitas y paseos de tipo turístico, que pudieron haberse postergado
en función del objetivo más elemental: acordar un plan concreto y
votado democráticamente para contribuir a superar la discriminación.
Otras de las "
trabas más claras al desarrollo
de la Conferencia fue la falta de Estatutos y Reglamentos claros que
definan cosas tan elementales como el sistema de elección o cómo
responder frente una denuncia o una desavenencia entre los miembros
de la asociación", añadió el Diario de Lima Gay.
Mientras algunas
organizaciones optaron por mantenerse al margen de estas
irregularidades, quizás por "salud mental", otras intentaron
revertir la lamentable situación y otras, por cierto, fueron de
manera explícita las responsables de las mismas.
Las desavenencias
fueron de esa forma la línea rectora de la IV Conferencia, a un
punto que una organización (Colectivo Raíz Diversidad Sexual),
"aprovechó" el espacio y el momento para su propia disolución.
"Los
delegados de Raíz a la IV Conferencia reunidos el domingo 23 de
septiembre acordamos declarar disuelto el colectivo",
considerando que "en los
últimos meses han existido diferencias políticas que hacen inviable
la continuidad y unidad", señaló el grupo en un
comunicado público.
¿LO
POSITIVO?
Lo positivo de la
IV Conferencia Regional de la ILGALAC es solo una potencialidad,
pues depende del futuro. Un futuro que está en manos de la nueva
secretaría regional elegida y que la componen el brasileño Beto de
Jesús, la peruana Susel Paredes y la argentina Lohana Berkins.
Todos ellos
tendrán la difícil labor, a estas alturas, de transformar a la
ILGALAC en una asociación primero con existencia institucionalizada
real y luego llevar a la práctica los desafíos que se planteen
contra la discriminación y que serán evaluados en dos años más la V
Conferencia a desarrollarse en Curitiba, Brasil.
C.
A.
25-09-2007
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