|
El
informe, "Stonewall seguir exigiendo respeto" revela los abusos
policiales contra lesbianas, gays, bisexuales y personas
transgéneros en Estados Unidos. El documento es el producto del
trabajo de investigación realizado entre 2003 y 2005, en cuatro
ciudades muy distintas y geográficamente diversas en Estados Unidos.
Dichas ciudades fueron: Chicago (Ilinois), Los Ángeles (California),
Nueva York (Nueva York) y San Antonio (Texas).
Redacción
Web/Agencias/Con informes de Amnistía Internacional-.
Miles de lesbianas, gays, bisexuales y personas transgénero de todo
Estados Unidos son víctimas de un sistema que aviva la
discriminación y facilita la tortura, los malos tratos y la
impunidad, ha declarado Amnistía Internacional al presentar un
informe sobre abusos policiales contra personas a causa de su
orientación sexual o su identidad de género.
El informe, titulado "Stonewall" – Seguir exigiendo respeto,
se basa en entrevistas llevadas a cabo por Amnistía Internacional
entre 2003 y 2005 con miembros de la comunidad de lesbianas, gays,
bisexuales y personas transgénero y con víctimas de la violencia de
género, supervivientes de abusos policiales, activistas,
profesionales del derecho y agentes de la ley de todo Estados
Unidos.
"Las entrevistas revelan una práctica muy clara y preocupante. Cada
día, en centros de detención, en prisiones, en las casas y en la
calle, se dan casos de palizas, violencia sexual, abusos
verbales, acoso y humillación por parte de agentes de la ley contra
lesbianas, gays, bisexuales y personas transgénero", ha
manifestado Amnistía Internacional.
En 2004, una mujer de Athens, Georgia, denunció que un ex policía
del condado la había obligado a entrar en su propio apartamento a
punta de pistola y la había violado por ser lesbiana. Según su
relato, el agente le dijo que iba a "darle una lección".
Dentro de la comunidad de lesbianas, gays, bisexuales y personas
transgénero en Estados Unidos, las personas transgénero, las que
pertenecen a minorías étnicas o raciales y las personas jóvenes o
inmigrantes son blanco especial de los abusos de la policía.
Abuso de la policía a transexual indígena
Una
mujer transgénero indígena americana, declaró a Amnistía
Internacional que en el 2003, dos agentes de policía la
detuvieron en los Ángeles cuando caminaba por la calle a altas
horas de la madrugada. Los policías le dijeron que la iban a llevar
a la cárcel por prostitución, un cargo que ella niega. Ella asegura
que los policías la esposaron, la metieron en un vehículo
patrulla y la llevaron a un callejón de Hollywood Boulevard.
Allí la sacaron del vehículo y la abofetearon profiriendo insultos
de índole sexual.
Según su relato, volvieron a introducirla en el vehículo patulla,
le arrancaron la falda y la ropa interior y la
violaron mientras la inmovilizaban y le tiraban del pelo.
Parece ser que el
segundo
policía también la violó.
Según la mujer, luego la tiraron al suelo y le dijeron: "ya
tienes lo que te mereces" y la dejaron allí.
Este
testimonio es un ejemplo de que la transfobia y el racismo con
frecuencia van unidos. Una proporción significativa de las denuncias
de abusos contra lesbianas, gays, bisexuales y personas transgénero
tenían como protagonistas a individuos pertenecientes a grupos
raciales o étnicos minoritarios. La edad, el nivel socioeconómico y
la condición de inmigrante también contribuyen a aumentar el riesgo
de sufrir abusos por parte de los funcionarios encargados de hacer
cumplir la ley.
A pesar de los
progresos
A pesar de los
notables progresos realizados en los últimos decenios respecto al
reconocimiento de los derechos de lesbianas, gays, bisexuales y
personas transgénero en Estados Unidos, las persistentes actitudes
discriminatorias han creado una situación en la que los abusos
contra estas personas suelen descartarse como algo "normal".
Las víctimas a menudo no denuncian la brutalidad policial y otros
delitos de los que son víctimas porque temen una respuesta hostil o
abusiva de la policía y porque saben que muchos de los abusos que se
denuncian no se investigan de forma adecuada e imparcial.
"Sigue habiendo algunas leyes discriminatorias, pero el problema
principal es la aplicación discriminatoria de muchas otras leyes,
una aplicación que a menudo da lugar a que se detenga y recluya a
personas simplemente por su orientación sexual o su identidad de
género", ha declarado Amnistía Internacional.
En diciembre de 2003, un joven activista gay de raza negra esperaba
en una parada de autobús cuando unos policías de Chicago lo
detuvieron, acusándolo de merodear con el fin de ejercer la
prostitución. A pesar de que él se identificó y de que la
organización a la que representa corroboró la información que había
facilitado a la policía, el joven permaneció detenido dos días.
"Para lograr una reforma efectiva se necesita el respaldo de las más
altas instancias. Debe haber una comprensión fundamental del derecho
a expresar libremente la propia orientación sexual o identidad de
género", ha manifestado Amnistía Internacional.
La organización ha pedido a las autoridades federales y estatales de
Estados Unidos que tomen medidas para impedir la aplicación
discriminatoria de la ley, investigar todas las denuncias de abusos
sexuales, físicos y verbales cometidos por sus agentes contra
lesbianas, gays, bisexuales y personas transgénero, y llevar a los
responsables de esos abusos ante la justicia.
Gran
cantidad de casos sufridos por GLTB
A lo
largo del informe se documentan una gran cantidad de casos de
abusos sexuales sufridos por personas de la comunidad
lésbico-gay-bisexual-transgénero (LGBT), por parte del personal
policíaco y esto sucede durante la detención o ya en las cárceles.
Al respecto el derecho internacional señala que; "la violación de un
detenido por un funcionario del estado se considera un acto de
tortura.
La
brutalidad policial y el uso de la fuerza excesiva han sido dos
de los temas centrales del trabajo de Amnistía Internacional contra
las violaciones de derechos humanos en Estados Unidos. En los
últimos años, la organización ha hecho campaña para poner al
descubierto patrones recurrentes de malos tratos, incluidas palizas,
disparos injustificados y uso de técnicas de inmovilización
peligrosas por parte de la policía para reducir a los sospechosos.
El Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas también
ha expresado su preocupación "por el gran número de personas
muertas, heridas o sometidas a malos tratos por miembros de la
fuerza de la policial, supuestamente en el desempeño de sus
funciones".
Las mujeres transgénero pertenecientes a
minorías raciales o étnicas y los hombres y mujeres transgénero que
no pasan por hombres y mujeres respectivamente corren especial
peligro.
Las organizaciones de San Francisco Ella Baker Center y TransAction
han hecho notar que algunos de los peores casos de conducta indebida
por parte de la policía tienen como victimas a mujeres transgénero
inmigrantes.
Los
insultos, son considerados también parte de la brutalidad
policíaca que sufren las lesbianas, gays, bisexuales y personas
transgénero. Dicha practica viola el derecho de todo ser humano
a no ser sometido a tratos crueles inhumanos y degradantes. También
viola el derecho de ser tratado con dignidad por los funcionarios
encargados de hacer cumplir la ley. El patrón de insultos
generalizados que se denuncian en el informe, a menos que sea
atacado de raíz por los responsables de vigilar la conducta
policial, puede crear una cultura en la que la discriminación y el
prejuicio sean considerados la norma. También puede crear una
cultura de insultos y violencia que corre el peligro de derivar en
el abuso físico.
En
agosto del 2002, un gay latino fue encontrado muerto en su
apartamento del Bronx, en Nueva York. Los informes indican que había
recibido 46 cuchilladas y había sido asfixiado. Al parecer en las
paredes se encontraron pintas homofóbicas. Entre los motivos de
preocupación suscitados por la conducta policial respecto al caso,
se encuentra el hecho de que no se hizo público un anuncio de "se
busca información" hasta enero del 2003, es decir cinco meses
después del asesinato.
El
informe demuestra claramente que en los Estados Unidos lesbianas,
gays, bisexuales y personas transgénero siguen sufriendo graves
abusos policiales,
que en ocasiones equivalen a tortura y malos tratos. Dentro
de esta comunidad las personas transgénero, los miembros de las
minorías étnicas o raciales, los jóvenes y los inmigrantes son las
victimas principales de los abusos policiales. Los prejuicios de los
que son objeto las personas LGBT determinan que muchos de estos
abusos continúen sin ser castigados.
Las
recomendaciones de Amnistía Internacional hacia el Estado a partir
de este informe son: que las autoridades estadounidenses, en todos
sus niveles, deben señalar públicamente que no se tolerarán los
insultos, malos tratos ni los abusos sexuales por parte de los
funcionarios encargados de hacer cumplir la ley; todas las denuncias
e informes sobre abusos y conducta indebida de la policía contra
Lesbianas, gays, bisexuales y personas transgéneros deben
investigarse de una forma rápida e imparcial; y que todo agente
responsable de abusos debe ser debidamente sancionado y puesto a
disposición judicial.
El
gobierno federal y los gobiernos de los estados también deben
revisar toda legislación que haya comportado en la practica la
detención y reclusión de personas como consecuencia de su
orientación sexual o identidad de género; y todos los órganos
encargados de hacer cumplir la ley deben emprender acciones para
impedir cualquier aplicación discriminatoria de la ley por parte de
sus funcionarios.
El caso de la
transexual Kelly McAllister
El 16 de agosto de
2002, un grupo de agentes del Departamento de Policía del Condado de
Sacramento (SCSD por sus siglas en inglés) ordenaron a Kelly
McAllister, una mujer blanca transexual, a bajarse de su camión
estacionado. Según se informa, cuando se negó a bajar, la
golpearon, la rociaron con aerosol irritante, la ataron de pies y
manos, la arrastraron por el pavimento boca abajo y finalmente la
subieron a un patrullero. La mujer afirma que rechazaron sus
repetidos pedidos para ir al baño y mientras todavía estaba en el
auto, defecó sobre su ropa.
Kelly McAllister
fue acusada de atacar a la policía y fue trasladada a la Prisión
Principal del Condado de Sacramento. Según se informa, los delegados
del Jefe de policía, el personal de la prisión y otros reclusos
la sometieron a un tratamiento humillante y amenazador, que
incluyó un abuso verbal transfóbico mediante el uso de difamaciones
como “marica.” La mujer afirma también haber sido cacheada por
guardias masculinos.
Después de un
incidente similar ocurrido el 6 de septiembre, Kelly McAllister fue
enviada nuevamente a la Prisión Principal del Condado de Sacramento
por tres días, tiempo durante el cual la encerraron en una celda
fría y vacía en un sótano. Cuando se quejó, los guardias
presuntamente amenazaron con desnudarla y llevarla a una silla de
inmovilización de metal.
Kelly McAllister
afirma que sufrió más abuso verbal transfóbico. Posteriormente, los
guardias la encerraron en una celda con un recluso masculino
mucho más alto, pesado y fuerte que ella. Según se alega, el recluso
le pegó reiteradas veces, intentó asfixiarla, la mordió y luego, la
violó. El personal médico del hospital que trató sus lesiones
confirmó que había sido víctima de una agresión sexual.
Kelly McAllister
presentó una denuncia por violación, que fue investigada por el
Departamento de Policía del Condado de Sacramento. El recluso
inculpado aceptó la acusación de haber mantenido “relaciones
sexuales ilícitas en prisión” y fue condenado a tres meses de
encarcelamiento. Sin embargo, el Departamento de Policía del Condado
de Sacramento no investigó los abusos alegados por parte de sus
propios agentes y oficiales correccionales.
Informe completo “ Stonewall seguir exigiendo respeto “ sobre abusos
policiales a transexuales y GLB en EE UU
Informe de Amnistía Internacional USA
Más informes
C.
A. 31-10-2006
Comenta esta noticia ( indica en el titulo de que noticia estas
hablando |