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Dos
vecinas de Mieres se convirtieron en el primer matrimonio homosexual
de las Cuencas en una ceremonia en la que estuvieron arropadas por
familiares y amigos
Lne-.
Los Juzgados de Mieres acogieron la primera boda entre homosexuales
que se celebra en las comarcas mineras. Una pareja de lesbianas
naturales del concejo decidió normalizar su situación contractual
bajo el amparo de la nueva ley impulsada por el Gobierno de
Rodríguez Zapatero. Las protagonistas del acto, que estuvieron
arropadas por numerosos familiares y amigos, prefirieron mantener su
anonimato, alegando una simple razón de «normalidad». «Si el resto
de bodas son privadas y personales, no vemos razón para que la
nuestra no lo sea también». El enlace se selló a la una de la tarde.
Curiosamente, la boda celebrada ayer en Mieres tendrá su continuidad
esta mañana en Santa Eulalia de Morcín, donde otra pareja de
lesbianas contraerá matrimonio.
Los
primeros invitados al enlace llegaron pasadas las doce y media de la
mañana a los Juzgados mierenses. Desubicados, preguntaron si la
pareja contrayente se encontraba ya en las dependencias judiciales.
Tras comprobar que eran los primeros, decidieron esperar a pie de
calle. La primera de las protagonistas llegó poco después. Vestida
con un elegante y sobrio vestido negro, saludó afectivamente a los
presentes. Instantes después llegó su pareja, mucho más informal,
con una cazadora y una camiseta de color claro. Una estética muy
alejada de la tradicional parafernalia que arrastran los trajes
clásicos de novia. Ambas se mostraron tranquilas y relajadas.
La
boda se celebró con un ligero retraso. Los encargados de seguridad
de los Juzgados mierenses sólo hicieron pasar por el detector de
metales a los primeros invitados. Resolvieron la aglomeración a la
puerta del edificio dejando pasar amablemente a los invitados, que,
tras esperar unos minutos en la planta baja, subieron al primer
piso, donde se celebró la ceremonia, sobria y breve.
Las
contrayentes explicaron a este diario días previos al enlace que su
única intención era hacer valer un derecho que llevaban esperando
mucho tiempo. Según subrayaron, llevan más de siete años juntas y el
principal motivo que les ha llevado a legalizar su situación es el
económico. «Hasta ahora sufríamos un desamparo legal que se traduce
en mucho dinero perdido», explicaron.
La
ceremonia celebrada en los Juzgados de Mieres fue breve, pero
emocionante, y no faltó un momento para la relación y la jocosidad.
En el instante en que la juez local les planteó la tradicional
pregunta de aceptación, la primera de las protagonistas contestó
afirmativamente con seguridad y rapidez. Su pareja, en broma, se
hizo un poco la remolona, y con una media sonrisa, pidió a la juez
un poco de tiempo para pensarlo. La maestra de ceremonias,
sorprendida, le preguntó si lo decía en serio, a lo que la mierense
contestó que no, que era broma. En este momento, la juez, seria,
dijo que, ante el hecho de haber dudado, el procedimiento requería
que el acto debía repetirse desde el inicio. Esta vez fue la novia
la que quedó sin palabras, limitándose a preguntar si lo decía en
serio: «No, es broma», apuntó la juez ante la hilaridad de los
presentes.
Al
término del enlace, los invitados esperaron a las novias en la
puerta del Juzgado. No hubo arroz ni nada parecido, aunque las
muestras de cariño y emoción fueron numerosas.
La
pareja de recién casadas está en contra de que las bodas entre
homosexuales se conviertan en un espectáculo: «Entendemos que se
trata de una ceremonia íntima, ni más ni menos». No obstante,
aceptan que la novedad llama la atención: «Suponemos que con el
tiempo se asumirán con normalidad». Si bien reconocieron sentirse
agradecidas por el paso dado por el Ejecutivo de José Luis Rodríguez
Zapatero, apuntaron que lo único que se ha logrado es equiparar
legalmente a toda lo sociedad: «Esta muy bien, pero lo importante es
que cada uno pueda hacer lo que quiera en su casa», indicaron.
Trabajadores de los Juzgados de Mieres apuntaron ayer que han sido
varias las parejas de homosexuales que han pasado por las
instalaciones de la plaza del Consistorio para recabar información
sobre los requerimientos para contraer matrimonio. Puntualizaron que
en los próximos meses puede repetirse más de una vez la ceremonia de
ayer, opinión que comparten las protagonistas: «En poco tiempo
saldrán muchas parejas en Mieres y en otros sitios». Fuentes del
Ayuntamiento de Mieres también reconocieron durante el día de ayer
que desde la aprobación de la ley de bodas homosexuales ya se han
interesado varias parejas en conocer el procedimiento a seguir.
Aunque sin campanas, ayer hubo boda en Mieres por ley y amor
femenino.
Llamazares, testigo en primera boda homosexual en San Fernando
EFE-.
El coordinador general de
IU,
Gaspar Llamazares, fue testigo del enlace entre el coordinador de la
Comisión Permanente Federal de la coalición y Responsable de
Finanzas, Rubén Fernández-Casar, y su compañero, Richard Quintana,
que se celebraró en San Fernando de Henares (Madrid).
La
ceremonia civil fue celebrada por la alcaldesa, Montserrat Muñoz de
Diego, el sábado, día 29, a las 18.00 horas, en el salón de Plenos
del Ayuntamiento y fue la primera boda homosexual en este municipio.
También
actuaron como testigos el poeta Luis García Montero y su mujer, la
escritora Almudena Grandes, que participaron de forma activa en la
ceremonia matrimonial con la lectura de un texto creado para la
ocasión.
La
alcaldesa, que considera un "éxito la conquista del matrimonio
homosexual", expresó su satisfacción por celebrar la primera boda en
el Ayuntamiento sanfernandino, "máxime cuando se trata de dos
vecinos de la ciudad,
amigos y, uno de ellos, también compañero de militancia".
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Amor
argentino en el juzgado alicantino
Rubén y Andrés estrenaron en Alicante la nueva Ley de matrimonios
homosexuales «Agradecemos a Zapatero esta oportunidad»
La
Verdad-.
Rubén Montoya y Andrés Mulé. Dos argentinos enamorados que ayer
llenaron de glamour gay el juzgado alicantino. Su matrimonio fue el
primero entre personas del mismo sexo que se celebraba en Alicante.
Felices y «agradecidos con Zapatero por habernos dado esta
oportunidad», se dieron el sí quiero poco después de la una de la
tarde.
No hubo vestido blanco en esta boda, pero sí amigos y celebración,
como en cualquier otra. Los dos novios, de 28 años Andrés y de 42
Rubén, se engalanaron con traje oscuro para uno de los momentos más
felices de sus vidas. «Llevamos diez años juntos y nos casamos
porque nos amamos», explicaba Rubén. «No hemos querido molestar a
nadie, sólo tener los mismos derechos que el resto de los
ciudadanos. Como creyente, me han dolido muchas cosas de la
Iglesia».
Su unión es la primera en celebrarse entre personas del mismo sexo
en Alicante, después de que se anulara una anterior porque los
novios se negaron a sufrir el acoso de la Prensa.
El magistrado encargado de oficiar la ceremonia, Luis Segovia, se
mostraba contento. «Son personas que se han pasado mucho tiempo
esperando poder ejercer este derecho y ahora se lo han concedido. No
creo que sea inconstitucional de ningún modo».
Rubén Montoya hizo de portavoz de la pareja al expresar su
satisfacción. «Nos sentimos muy dignificados como personas»,
señalaba. Residentes legales en España desde hace dos años,
agradecen al presidente de Gobierno la aprobación de la Ley de
matrimonios homosexuales. «Pagamos los impuestos igual que el resto
y debemos tener los mismos derechos». En cuanto a los que están en
contra de las uniones conyugales gays, «pedimos que su actitud no se
transforme en homofobia».
Al hablar de la cuestión de inconstitucionalidad presentada por la
juez de Dénia a la Ley de matrimonios homosexuales, Rubén señala que
«la democracia debe respetar a sus representantes» e incluso no
descarta que, de darse el caso, «haya de adaptarse la Constitución».
Tras un mes y medio esperando turno, ayer pudieron darse el sí
quiero. Dos amigos, una española y un argentino, hicieron las veces
de padrinos.
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El
primer «sí quiero» gay de la Vega Baja
Después de treinta y un años de relación, Jesús y Ángel contrajeron
matrimonio en el Registro Civil de Torrevieja
La
Verdad-.
Conmovidos y felices. Así se mostraban ayer Ángel Calonge y Jesús
Moro, una pareja homosexual que, al cabo de treinta y un años de
relaciones, han podido normalizar su situación como pareja. Tomaron
la decisión de contraer matrimonio «en cuanto hubo ocasión de poder
hacerlo». Si la hubieran tenido antes, «ya lo habríamos hecho. ¿Si
llevamos juntos treinta y un años...! Ya era hora, ya».
Ninguno de los contrayentes es oriundo. Ángel procede de la
localidad conquense de Mota del Cuervo, y Jesús, de Monzón de
Campos, en Palencia. Hace cuatro años que llegaron a vivir a
Torrevieja, y aseguran que «nunca hemos tenido ningún tipo de
problema».
Acompañados por un buen número de familiares, que emocionados les
daban la enhorabuena y les entregaban algún regalo, a las once y
media de la mañana contrajeron matrimonio en el Registro Civil de
Torrevieja.
«Lo único que siento es que mis padres no pueden acompañarme porque
fallecieron hace cuatro años» lamentaba Ángel, aunque esa pena se
veía mitigada por la presencia de hermanos, sobrinos y amigos.
«La juez que nos ha casado ha sido encantadora» manifestó Ángel
Calonge. «Igual que las dos señoritas que nos atendieron cuando
vinimos a solicitar fecha para la boda». Jesús, más tímido, no
quería hablar con la prensa. «Yo ratifico todo lo que diga él»
afirmaba.
Al enterarse de que era la primera pareja homosexual que contrae
matrimonio en la Vega Baja, Calonge dijo que estaba contento de que
fuera así. «Aprovecho el momento para animar a las personas que
están en la misma situación para que hagan lo mismo».
Los novios insistían en la normalidad del evento. Para ellos, la
sociedad debe ver como normal algo que ellos consideran que «ni es
noticia, ni debe suponer nada reseñable, sino el ejercicio de un
derecho común a todos los ciudadanos».
A pesar de la expectación que esta boda había despertado, por ser la
primera entre una pareja homosexual que se celebra en Torrevieja y
en toda la Vega Baja, la boda se desarrolló con total normalidad y
en la más estricta intimidad.
No permitieron la entrada a los medios en la sala donde se celebró
el enlace, ni quisieron que las cámaras de televisión captaran
imágenes.
Apenas una fotografía de espaldas para los medios escritos «porque
está bien que se hable de ello, y que se sepa que esto es normal, y
que tenemos exactamente los mismos derechos que las parejas
heterosexuales, de la misma manera que tenemos las mismas
obligaciones y pagamos los mismos impuestos».
El día de su boda ha coincidido con la admisión a trámite en el
Tribunal Constitucional del recurso presentado por el PP contra la
ley que regula los matrimonios entre personas del mismo sexo. Al
preguntar a Calonge qué le diría a las personas que se oponen a este
tipo de uniones, fue rotundo: «Creo que nos deberían dejar vivir
como a todo el mundo, porque tenemos obligaciones, pagamos impuestos
a Hacienda como cualquier otra persona, ¿por qué entonces no podemos
tener los mismos derechos? Nosotros no nos metemos en la vida de
nadie».
Ninguno de los dos cree que la sociedad española sea intolerante.
«Nunca hemos tenido problemas con nuestras familias, nuestros amigos
o nuestros vecinos la intolerante no es la gente, sino algunos
partidos políticos y la Iglesia, sobre todo la Iglesia».
Para Calonge «la posición intolerante de los que piensan que el
derecho de los homosexuales a contraer matrimonio destruye la
institución de la familia es una falacia».
«¿Quién destruye la familia, las personas que se quieren y viven en
armonía o los matrimonios heterosexuales en los que hay violencia
?», se pregunta Calonge. «Creo que es peor que un niño vea como sus
padres se enfrentan y que están juntos por el qué dirán antes que
una pareja homosexual que se puede amar como cualquier otra».
Los contrayentes, de 50 y 51 años, manifestaron que no se han
planteado la posibilidad de adoptar un niño, «aunque si nos
encontramos con que hay uno que no quiere nadie y que necesita una
familia, tampoco estamos cerrados a ello».
Al final de la ceremonia civil hubo arroz, fotos y besos. Como en
cualquier otra boda, con toda normalidad y con la misma felicidad
conmovedora.
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«Hemos ejercido un derecho, como el resto de las familias»
Agustín y Antonio, la primera pareja vallisoletana que inició los
trámites para casarse, celebró ayer su boda
Norte Castilla-.
NO presentaron los papeles para celebrar su boda nada más aprobarse
la ley a principios de julio «porque cayó en fin de semana». Pero
fue la primera pareja homosexual residente en Valladolid que inició
los trámites en el Registro Civil y, desde ayer, son matrimonio. Ni
la lluvia enfrió su alegría ni las de sus familiares y amigos. No
habrá un antes y después para Agustín Abellán (1953) y Toño Jorquera
(1965), que solo han formalizado 19 años de amor. Con media vida de
cara al público, porque los dos trabajan en el comercio, son el
ejemplo de homosexualidad que reclama normalidad, tolerancia y
respeto. Pero aún temen ciertas miradas aviesas de rostros que
cruzan cada día las puertas de sus negocios o en su barrio «en una
ciudad de provincias como Valladolid» .
-Las leyes suelen ir detrás de lo que demanda la sociedad. ¿Está la
sociedad, los homosexuales y el resto, preparados?
-Agustín: Todavía falta. Yo vengo de Madrid y hay menos problema.
Pero en una ciudad de interior como Valladolid... Tengo muchos
clientes que me conocen y saben mi forma de vida, pero siempre
tienes que cuidar y guardar una imagen a nivel social en tu trabajo.
-Toño: Lo más grave es la ignorancia. Todo influye para que la gente
conozca y se entere. En mi círculo cercano lo tienen asumido. Mis
clientes lo saben y no necesito ocultarlo. Tampoco hay por qué ir
con un estandarte. Nadie te da la mano y dice 'me llamo fulano de
tal y soy homosexual'.
-¿Y en el ambiente más cercano, el familiar, cómo lo ha vivido?
-A.: Hay de todo. Gente que lo entiende y ha puesto su granito de
arena para preparar la boda y gente que le sorprende. Recuerdo que
el juez nos dijo que, si queremos que la boda sea natural, hay que
tratarlo con naturalidad.
-T: Sí, en el fondo se trata de ejercer un derecho que tienes, igual
que otros familiares tuyos.
-Hay personas que siguen esperando ver cómo evoluciona esta norma.
Ustedes no tuvieron duda en iniciar los trámites.
-T.: Tras 19 años juntos tenemos un patrimonio, un negocio, bienes.
Si uno fallece, el otro se puede quedar en la calle. Todos conocemos
el caso de separaciones traumáticas que han dejado a una parte en la
calle. O las familias, que se vuelven crueles...
-A.: Sí, no es otra cosa que regularizar nuestra situación. A veces
las familias actúan con el derecho legal, pero no con el moral, y
van a lo suyo. ¿Hay que vender un patrimonio conjunto?... Yo
animaría a la gente a que lo haga por simple seguridad.
-Gran parte del debate político se ha centrado en llamar matrimonio
a estas uniones. ¿Les parece que se esconde algo detrás de la
discusión semántica?
-T.: A mí me da igual cómo lo llamen. Yo solo quiero mis derechos
igual que cumplo con todas mis obligaciones. Es decir, quiero el
derecho a una pensión, a heredar sin pagar un euro de más, a adoptar
si decidiéramos hacerlo y el juez nos lo concede... ¿Matrimonio? Me
da igual, pero si lo llamarán 'contrato' o 'unión' ya lo estaríamos
descafeinando.
-A: Yo creo que de lo que hay que discutir es de si somos tolerantes
con nosotros mismos. Hay quien refleja sus complejos y miedos que se
traducen en intolerancia. Todo este problema está relacionado con la
mala prensa del PP, que antepone la política y la religión sin
analizar el fondo. Y no hay nada que se pueda defender imponiéndolo.
Figuras paternas
-Han mencionado la adopción. ¿Les parece un tema de más calado?
¿Depende de los expertos?
-T.: No nos planteamos la adopción. ¿Lo de las figuras del padre y
la madre? No sé, puede ser importante pero es cierto que es un tema
complicado. Tenemos amigos con hijos que preguntan 'pero quién es el
novio y quién la novia'. Para ellos nuestra relación es normal y esa
es la clave, ser natural.
-A: Me encantan los niños. Si tuviera diez años menos a lo mejor me
lo plantearía, siempre que el juez lo apruebe, claro. Me siento
capaz para educarle y hacerle sentirse humano, incluso más que
muchas parejas heterosexuales. ¿Cuántas parejas tienen hijos que no
se merecen? No está más capacitado el que tiene la posibilidad
física de procrear, sino quien los desea y quiere de verdad.
-T.: Sí tenemos amigos que tienen hijos ocultando la condición de
homosexual. ¿Hay que seguir engañando al asistente o al psicólogo
para acceder a la paternidad? Hay mucha hipocresía con todo esto.
-Hay quien piensa que esta nueva ley está haciendo más visibles a
las parejas masculinas. ¿Y las femeninas?
-A.: Las mujeres son siempre más sutiles y siempre ha estado peor
visto. Es más fácil de ocultar una relación entre mujeres que entre
hombres, pero siempre ha estado peor visto el lesbianismo.
Dos
homosexuales residentes en Madrid contraen matrimonio en Villafranca
Diario Navarra-.
La pareja se ha comprado una casa en esta localidad ribera, adonde
tiene previsto trasladarse próximamente
La celebración
tuvo lugar a las 12,30 horas en la Casa de Cultura de Villafranca,
donde, debido a las obras de rehabilitación del Consistorio, se han
instalado las dependencias municipales. El encargado de oficiar la
ceremonia fue el concejal socialista Gorka Azkona, de 25 años, que
se mostró «satisfecho» de ser el encargado de casar a la pareja.
«Cuando me lo
propusieron, hace unos días, no me lo pensé ni un minuto, porque
creo que es un paso adelante para la democracia», indicó el edil a
Europa Press.
Daniel
Berasategui, protésico dental de profesión, y su compañero, Franciso
José José Rendón, dentista, y nacido en Alemania debido ya que sus
padres, de Cádiz, tuvieron que emigrar, llevan juntos diez años.
Ambos tienen 37 años, y en la actualidad residen en Madrid, aunque
su deseo es asentarse en Villafranca «definitivamente».
Según explicó
Berasategui, lo importante en una relación sentimental es «vivir día
a día, y esto», en referencia a la boda, «no deja de ser una cosa
que se encuentra dentro de esa normalidad».
En este
sentido, apuntó que la sociedad será mejor «si las personas que la
forman consiguen realizarse», y ejemplo de ello son «las primeras
mujeres que votaron y que empezaron a usar pantalones o la ley del
divorcio», ya que, insistió, «al final se trata de que las personas
como individuos se puedan realizar». «Como todo, hay gente que está
a favor y gente que está en contra, pero no deja de ser un
intercambio de opiniones», aseveró.
Berasategui
mostró su satisfacción por el acontecimiento, que calificó de
«estupendo», por contar «con el apoyo» de la familia y de los
amigos, y por «el buen día que hace».
Según señaló,
«nos ha costado situarnos, porque llevamos diez años de relación,
una relación muy estable, y aunque nos parecía que era un paso
normal a seguir hemos vuelto a retomar un poco toda la historia».
La boda fue un
acto íntimo, al que acudieron alrededor de 25 personas entre
familiares y amigos. Posteriormente, se dirigieron al restaurante
Villa de Marcilla, donde lo celebraron con un banquete.
Igualdad de
derechos
El concejal
Gorka Azcona señaló por su parte que el discurso que leyó durante el
acto fue un poco «especial», porque en él quiso resaltar y dejar
patente la importancia «del respeto y la igualdad de derechos entre
todas las personas».
En cuanto a la
posibilidad de que la ley que regula el matrimonio entre personas
del mismo sexo se eche atrás afirmó que es «muy difícil, salvo que
en las próximas elecciones haya un vuelco».
El edil explicó
que, en un primer momento, el alcalde de la localidad, el socialista
José Miguel Sola, iba a ser el encargado de casar a la pareja, pero
ha tenido que viajar a Portugal. «Cuando me lo propusieron, no me lo
pensé ni un minuto», dijo.
Azcona, quien
indicó que la pareja está «muy ilusionada», señaló que en el
Ayuntamiento han tenido que adaptar los libros de familia porque
todavía no han elaborado los nuevos.
sta no es la
primera boda celebrada entre personas del mismo sexo en Navarra.
Hace unos dos meses se casó una pareja de homosexuales en Berriozar,
y el 24 de septiembre otra pareja en Tudela. Además, está previsto
que contraigan matrimonio dos lesbianas en Corella.
El concejo
del Caudal celebró ayer el primer matrimonio homosexual de toda su
historia
Voz
de Asturias-.
Santa Eulalia de Morcín se despertó ayer despacio, sin demasiado
movimiento por las calles, aunque los bares tenían a pie de barra a
sus habituales parroquianos, lo normal. Sin embargo, había algo
diferente en el ambiente, las conversaciones no se ceñían al fútbol
o al tiempo, sino a un evento que tendría lugar ese mismo mediodía
en el ayuntamiento. " Vas a ir a la boda?", le preguntaba un vecino
a otro. " Qué boda?", contestaba el interpelado. "Anda, no te
enteraste que hoy se casen aquí dos muyeres?", respondía el primero
sorprendido por el desconocimiento de su compañero, que lo miraba
poco convencido.
Y
así fue, a las 12.40, la novia llegó al consistorio nerviosa, con
vestido blanco y escote palabra de honor, la otra novia la esperaba
a pie de escalinata con traje gris y una enorme sonrisa. Ninguna de
las dos quería mostrar su cara ni dar su nombre, la familia de una
de las contrayentes desconoce su condición sexual y ambas preferían
mantener el secreto. Residen en Oviedo y "aquí todo se sabe".
Al
final, los del bar no acudieron, pero tras el muro que cierra el
ayuntamiento, varias señoras atisbaban ocultas entre las molduras
decorativas del paredón, demasiado sorprendidas para comentar la
jugada. Y eso que tuvieron tiempo, pues la mayoría de los 40
invitados se retrasaron. Pero era un día de celebración y la
tardanza se convirtió en fiesta. Las amigas de la novia (la de
blanco), abrieron las puertas y el maletero de un coche y subieron
el volumen de una radio en la que la samba obligaba a bailar. Había
de dejar claro que una de las contrayentes era brasileña y quedó
claro enseguida.
A
las 13.20, la novia de traje anunció que "los invitados no llegan,
aún no salieron de Oviedo". Así que se dieron la mano, se
encaramaron a la escalinata consistorial y se prepararon para
entrar, solemnes, al son de una banda de gaitas, frente a ellas, el
alcalde, Jesús Alvarez Barbao, y el edil Raúl Cachero, que oficiaría
la ceremonia.
La
boda fue rápida y civil. Cachero estaba casi más nervioso que las
novias, "porque esto significa mucho para mí, es lo máximo a lo que
puede aspirar un demócrata", afirmó como apertura de la ceremonia.
Continuó remarcando la necesidad de que "nadie en este mundo debe
pagar un precio por ser diferente", para luego proceder, bajo el
roncón y los floreados del Asturias patria querida , a firmar
las actas. El "si quiero", llegó enseguida. No hubo demasiadas
diferencias con una boda normal, una mirada cómplice entre las
novias cuando el edil les preguntó si se comprometían a cuidar de
sus hijos y la declaración de "unidas en matrimonio", en vez del
habitual marido y mujer. Morcín acababa de celebrar su primer
matrimonio homosexual.
El
alcalde de Tudela oficia la primera boda homosexual de Valladolid
Guillermo y Esteban, residentes en la capital vallisoletana,
celebraron ayer su enlace en el Ayuntamiento con 70 invitados · El
regidor definió el acto como un «canto a la libertad»
ElDiaValladolid-.
Tudela de Duero escribió ayer una página «emotiva» de su historia
más reciente gracias a la inestimable colaboración de Guillermo y
Esteban. El Ayuntamiento de la localidad se convirtió en el primero
de Valladolid en celebrar una boda homosexual, oficiada en el Salón
de Plenos por su alcalde, Óscar Soto. La cita era a las 13.30 horas,
y los contrayentes -uno propietario de una peluquería y otro
empleado de un centro comercial- estuvieron arropados por cerca de
70 familiares y amigos que quisieron compartir la felicidad de la
pareja, nerviosa minutos antes del enlace.
Durante la ceremonia, Soto expresó su «satisfacción y alegría» por
poder ser el primer alcalde vallisoletano que oficia una boda gay, y
definió el acto como un «canto a la libertad» tras la aprobación,
hace casi cuatro meses, de la ley que permite el matrimonio entre
personas del mismo sexo. «Ésta es la grandeza de la libertad, poder
hacer lo que quieres y cuando quieres», expresó tras la ceremonia el
alcalde tudelano. «Me han dado las gracias por lo bien que ha salido
todo, pero les he dicho que el agradecido era yo».
Guillermo y Esteban llevaban ya mucho tiempo viviendo juntos y,
después de la aprobación de la ley, quisieron dar un paso más. Ambos
son de Valladolid capital, pero eligieron Tudela guiados por el
consejo de un amigo. Eligieron el 29 de octubre porque es una fecha
con mucho significado, y ahora lo es también para el resto de
parejas homosexuales de Valladolid.
No querían ninguna publicidad para su enlace, sólo una ceremonia
íntima rodeados de sus amigos y familia. De hecho, ni siquiera se
dejaron fotografiar por su timidez. Ya convertidos en matrimonio a
efectos legales, la pareja y sus invitados se trasladaron al mesón
Don Pelayo de la capital vallisoletana, donde celebraron el convite.
Quisieron llegar y marcharse sin hacer demasiado ruido, pero no
pudieron evitar que algunos de los vecinos se enteraran de lo que se
estaba ‘cocinando’ en el Ayuntamiento cuando vieron llegar a los
novios, aunque sin demasiada algarabía. «Quizá esta boda llame más
la atención, pero cuando llevemos unas cuantas...», comentó Soto.
De momento el regidor tudelano no ha recibido más peticiones, pero
aseguró que cualquiera de ellas «será bienvenida», venga de una
pareja de dos hombres o de dos mujeres. «Tal vez ahora se corra la
voz y vengan más», bromeó. Este año ya ha oficiado 28 enlaces
civiles, pero éste tenía un significado especial. «Y más cuando he
leído que ayer -por el viernes- el Tribunal Constitucional ha
admitido a trámite el recurso que presentó el PP contra la ley de
matrimonios homosexuales», concluyó.
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El
día más grande para dos enamorados en Ibiza
El
momento más feliz para cualquier pareja llegó ayer para Juan Carlos
y Paco, dos hombres que mantienen una relación desde hace 18 años y
que se han convertido en la primera pareja gay en casarse en Sant
Antoni. Rodeados por más de medio centenar de amigos y familiares,
la feliz pareja dio el `sí quiero´ en sa Punta des Molí. Las
dificultades de este camino quedaron olvidadas tras lograr el
reconocimiento oficial de aquello que no cambian los papeles: su
amor mutuo.
Juan
Carlos y Paco se han pasado 18 años «actuando de profesores con la
gente para enseñarles que nosotros tenemos una relación similar a la
que pueden tener un hombre y una mujer, o dos mujeres: todos nos
amamos, nos deseamos de la misma manera». Así describe Francisco
Navarro su relación con Juan Carlos Corral poco después de haber
dado el `sí quiero´ en la primera boda entre personas del mismo sexo
oficiada en Sant Antoni.
Como
cualquiera en el día de su boda, los novios llegaron al patio del
centro cultural de sa Punta des Molí un tanto nerviosos pero los dos
radiantes de felicidad. Fue una ceremonia breve, con más de medio
centenar de invitados y todo lo íntimo que puede ser un enlace
seguido por los medios de comunicación.
En
un día soleado, frente a un altar decorado con una tela con encaje,
varias velas y un ramo de flores; la portavoz del pacto en el
Consistorio -a la que le habían pedido que oficiara la ceremonia-,
Laura Carrascosa, declaraba su emoción por el enlace «de dos grandes
seres humanos y dos grandes amigos que, además, culmina una larga
lucha por una reivindicación suya y de sus compañeros».
«Pero lo más importante es que entre ellos hay algo que no huele,
pero que lo impregna todo; que no sabe, pero que sacia el apetito;
que no suena, pero nos hace escuchar campanas; algo que no se puede
tocar, pero nos pone la carne de gallina», recitaba la oficiante de
la ceremonia para describir el amor entre los contrayentes.
Tras
leer los artículos de la Constitución y el Código Civil preceptivos,
Paco era el primero en poner el anillo en el dedo de su pareja con
la fórmula «yo te entrego esta alizanza en señal de amor y respeto
hacia ti». Con igual promesa Juan Carlos hacía lo propio con un
Francisco que estaba a punto de llorar de alegría. Acto seguido
pudieron besarse por primera vez como matrimonio.
La
firma y verificación de los documentos atrasó unos minutos la
llegada de lluvia de arroz y el aluvión de abrazos y felicitaciones
de los familiares y amigos que habían sido testigos del día más
grande en las vidas de los dos enamorados.
El
enlace de ayer significaba la culminación de una aspiración
largamente perseguida. «Llevamos 18 años juntos, pero desde el
momento en que nos conocimos, lo habríamos hecho, aunque no era
posible», explica Juan Carlos. Hace ya varios años que se
inscribieron en el registro de parejas de hecho a la espera de poder
dar el gran paso.
Paco
reconoce que durante este tiempo habían encontrado algunos rechazos
a su condición sexual aunque esto no les ha llevado a cerrarse a los
demás. «Lo bonito es transmitir a la gente que es necesario el amor,
incluso en la calle, y que siempre es agradable que te digan `hola´,
`adiós´ o te dediquen una sonrisa», explica.
Devoto seguidor de la Virgen del Rocío, en su enlace participaron
algunos de los miembros de la hermandad rociera de la que es
`alcalde carretero´. «Muchos no han podido venir porque ha fallecido
un miembro y su familia no estaba para bodas», lamenta.
Respecto a la actitud del obispado respecto a los enlaces entre
homosexuales y las posibles consecuencias que pudiera tener su
enlace en relación a su participación en la hermandad, se limitaba a
decir: «Sé que lo saben, pero no me han dicho nada».
Tras
atender a la prensa, los dos esposos volvían al trajín propio de una
boda. Llegaban las fotos, los abrazos y las primeras copas para
iniciar una fiesta largamente anhelada.
C. A.
31-10-2005
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