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DEF-.
La comunidad homosexual y
transexual realizó el sábado la XIV Marcha del Orgullo,
empañada por la acción de grupos ajenos a la movilización que
agredieron a manifestantes, lo que provocó la intervención de la
policía, que detuvo a seis personas.
Los incidentes se produjeron en la Plaza
de Mayo por enfrentamientos con
integrantes del grupo autodenominado "Los Heraldos de la Iglesia".
El grupo llegó a Plaza de Mayo con el
objetivo, al menos declarado, de "proteger" la Catedral de
posibles pintadas.
Sin embargo,
el edificio de la Catedral
estaba ya protegido por un vallado metálico,
foto derecha, por lo cual
el grupo "Los
Heraldos" comenzó a proferir insultos
que derivaron en la agresión física contra una
manifestante transexual.
Cigliuti se mostró preocupado por la alta discriminación que sufren
las travestis. "También pedimos que se tomen medidas para
protegerlas", dijo.
Crónica en video de incidentes por
Televisión TN24Horas
Crónica en video de la Marcha
Orgullo GLTB 2005
Diario La Republica y Web-.
Los enfrentamientos, que en un momento amenazaron con agravarse más
de la cuenta, se produjeron entre manifestantes gays y
ultracatólicos frente a la Catedral porteña.
La decimocuarta
Marcha del Orgullo Gay se desarrolló ayer con incidentes entre
manifestantes y policías, en los que se registraron varios heridos,
aunque pudo finalizar como estaba previsto en la Plaza de los Dos
Congresos.
Tras los
enfrentamientos durante la manifestación, la Policía arrestó al
menos a 6 personas, sospechadas de haber tomado parte en los
incidentes, que tuvieron epicentro en la Plaza de Mayo, frente a la
Catedral Metropolitana.
Entre los heridos
se encontraba un efectivo de la Policía motorizada que sufrió una
grave lesión en un ojo y debió ser trasladado en ambulancia al
Hospital Churruca.
También fueron
agredidos periodistas y fotógrafos que registraban la marcha y los
incidentes.
Los choques se
originaron poco después de las 18 entre un grupo de manifestantes
que participaban de la marcha
y otro de militantes ultracatólicos
denominado “Heraldos de la Fe”, que custodiaban la Catedral
Metropolitana,
objeto de grafitis ofensivos durante el mismo evento en otras
ocasiones.
El incidente
habría comenzado
cuando uno de los militantes que “custodiaba”
la Catedral, situada en Plaza de Mayo, agredió a una travesti que
los increpaba en respuesta a sus insultos.
El hombre golpeó en el rostro a la
manifestante, mientras integrantes del grupo “Los Heraldos de la
Iglesia” o “de la Fe”, autodenominado católico, gritaban insultos y
frases humillantes a la comunidad sexual,
que contestaron de la misma manera.
Miembros de
ese grupo católico
agredieron verbalmente a periodistas que tomaban imágenes en Plaza
de Mayo, algunos con amenazas. Otros, con los rostros cubiertos,
lanzó piedras y botellas.
El intercambio de
insultos derivó en un enfrentamiento y efectivos de la Guardia de
Infantería de la Policía Federal intervinieron para dispersar a los
manifestantes gays y proteger a los militantes que custodiaban el
edificio religioso, en número ostensiblemente inferior al de los
otros.
En ese momento,
uno de los manifestantes
arrojó una bomba de estruendo con gas irritante y pareció que la
violencia pasaría a mayores.
Tras varios
minutos de insultos y agresiones, la situación volvió a la
normalidad.
Solamente la
tensión regresó a la plaza por unos instantes cuando policías se
introdujeron entre los manifestantes y detuvieron a 6 hombres, que
habrían tomado parte en las agresiones.
Los detenidos,
según la misma fuente, fueron puestos bajo arresto por “resistencia
a la autoridad” y trasladados a la Comisaría 2ª de la ciudad de
Buenos Aires. Entre los
detenidos, se encontraba un hombre que tenía en su poder “bengalas y
bombas de estruendo”,
según detalló el comisario Roberto Palavecino.
Final de fiesta en el Congreso
La Marcha del
Orgullo, organizada por la Comunidad Homosexual Argentina (CHA), La
Fulana, Gays y Lesbianas del Oeste, Task Force Argentina y Puerta
Abierta, comenzó a las 15 en Plaza de Mayo, donde hubo exposición de
artesanías, malabares, discursos de identidad, stands de las
organizaciones, reparto de preservativos gratis y un festival de
música.
La comunidad
homosexual pidió que la unión civil, vigente en la ciudad de Buenos
Aires desde 2002, se extienda a todo el país, para permitir la
legalización de las uniones gays.
También
reclamaron el derecho a la adopción, la patria potestad compartida,
la identidad y el propio cuerpo.
El titular de CHA,
César Cigliutti, dijo que entre los reclamos se encuentra la
“derogación de los códigos de faltas de las provincias, que todavía
criminalizan a los homosexuales”.
Cigliutti afirmó que dentro de la
comunidad homosexual, las travestis son las más desprotegidas porque
“no pueden ir a un hospital, no las dan trabajo y son maltratadas
por la Policía”.
Como cada año, la
comunidad homosexual abucheó a las personas y entidades que
consideró “tuvieron vergonzosas actitudes homofóbicas”, explicó
Cigliutti, y entre ellas citó al “papa Benedicto XVI, Marcelo
Tinelli, Moria Casán, la Universidad Austral y la Universidad
Católica Argentina”.
Luego, la
manifestación volvió al ritmo que marcaba la música electrónica de
los parlantes, los carrozas en las que se destacaban los travestis
con llamativos y provocativos atuendos, y las banderas multicolores
del movimiento gay.
En el Congreso,
participaron del tradicional momento “kissing”, en el que
intercambiaron besos, escucharon un recital a cargo del músico Leo
García y finalizaron la jornada con lanzamiento de fuegos
artificiales.
La Policía
Federal detuvo a seis personas tras los incidentes frente a la
Catedral porteña.
Miles desfilan por Buenos Aires en
marcha del orgullo gay
BUENOS AIRES
(AP y Web) _ Sábado en la
tarde en la capital argentina. Entre las pelucas multicolores, los
tacos altísimos y los vestidos brillantes se adivinaba una mezcla de
entusiasmo y nerviosismo. No era el estreno de una obra teatral,
sino el inicio de la "Marcha del orgullo".
Al ritmo de
piezas clásicas de la música disco y agitando banderas con los
colores del arco iris, unas 10.000 personas de todas la tendencias
sexuales hicieron vibrar el asfalto de Buenos Aires durante la
decimocuarta edición de la marcha, considerada una celebración de la
diversidad.
Desde su salida
en la histórica Plaza de Mayo hasta la meta, el Congreso Nacional,
la marcha invadió el corazón de la ciudad con sus purpurinas de
colores y sus perfumes florales.
"He ido a las
marchas de Europa y ninguna tiene tanta fuerza como ésta. Creo que,
en general, la gente ya no nos ve diferentes y nos deja ser nosotros
mismos", dijo a AP la travesti Laura, de 33 años, mientras paseaba
su escultural figura por la tradicional Avenida de Mayo.
Sonrisas,
aplausos y pulgares en alto fueron las reacciones de los ocasionales
transeúntes que se toparon con la marcha bajo una leve llovizna que,
confundida con el sol del atardecer, dibujó en el cielo un arco iris
en una casualidad muy simbólica.
Sólo algunas
personas mayores miraron sin disimulado fastidio el paso de las
parejas homosexuales y las vistosas transexuales. Y otros, unos
pocos, murmuraron maldiciones por lo bajo.
En Argentina, la
"Marcha del orgullo" se celebra en noviembre en conmemoración de la
creación de "Nuestro Mundo", el primer grupo gay que funcionó en el
país en 1967.
Pero casi nada
queda de aquel país en el que las distintas inclinaciones sexuales
eran perseguidas con una intolerancia alimentada por años de
dictaduras militares y conservadurismo religioso.
En el 2002 la
Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires reglamentó la "unión
civil", una figura legal que permite a las personas de igual sexo
gozar de los mismos derechos que otorga el matrimonio, excepto
el de adoptar niños y heredarse.
El 18 de julio
de ese año, por primera vez en América Latina, dos hombres se
unieron ante la ley.
"En todos estos
años de lucha hemos ganado muchos derechos civiles, como la unión
civil, pero no hay que creer que Argentina es tan progresista como
Buenos Aires. La metrópoli es muy permisiva por su lógico anonimato,
pero en los pueblos del interior la homosexualidad sigue siendo
condenada", dijo a AP Raúl Naidich, de 58 años, que caminaba tomado
de la mano de su pareja, Sergio.
Con los últimos
rayos del sol y la figura del Palacio del Congreso recortándose en
el cielo, los participantes de la marcha cerraron el encuentro con
números musicales y encendidos discursos en los que festejaron los
grandes pasos conseguidos en su lucha por más derechos civiles, pero
también recordaron que aún queda mucho por hacer.
C.
A.
21-11-2005
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