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Gays, lesbianas y transexuales se echan a la calle en su Día Bajo innumerables banderas con los colores del arco iris, los manifestantes desfilaron detrás de la pancarta "Por la diversidad: todas las familias importan" COLPISA-. Gays, lesbianas y transexuales salieron a la calle orgullosos de ser españoles. Un año después de la aprobación del matrimonio entre personas del mismo sexo y del anteproyecto de la norma que permitirá a los transexuales cambiar de sexo sin necesidad de operarse, Madrid se cubrió de orgullo gay y lésbico. Decenas de miles de personas, más de un millón según los organizadores, participaron este sábado en la marcha del Orgullo Gay para reivindicar la diversidad de la familia. La sofocante ola de calor que azotó la capital, con temperaturas que alcanzaron los 35 grados, no impidió la avalancha multicolor de homosexuales y transexuales. Bajo innumerables banderas con los colores del arco iris, los manifestantes desfilaron detrás de la pancarta 'Por la diversidad: todas las familias importan', lema de esta edición de la manifestación que arrancó a las 18,30 de la tarde de la Puerta de Alcalá, encabezada por la ministra de Cultura, Carmen Calvo; Pedro Zerolo, secretario de Movimientos Sociales y Relaciones con las ONG del PSOE; Trinidad Jiménez, portavoz socialista del Ayuntamiento de Madrid; Gaspar Llamazares, coordinador general de Izquierda Unida; Inés Sabanés, portavoz de IU en el consistorio madrileño; Beatriz Gimeno, presidenta de la Federación Estatgal de Lesbianas, Gays y Transexuales (FELGT); y Carmen Toledano, presidenta de la Asociación Nacional de Familias. El espíritu colorista y festivo de la fiesta 'rosa' se combinó con el aspecto reivindicativo para los transexuales. "Después de 27 años de lucha comenzamos a tener sueños con una ley que nos reviste de dignidad. Vamos a tener un documento que nos identificará con el sexo que vivimos y que nos permitirá acceder al mundo laboral con menos dificultades", apostilló Carla Antonelli, coordinadora del área transexual del PSOE
Fiesta de cumpleaños sobre el asfalto de Madrid Una multitud reivindica en la Marcha Gay la diversidad familiar y celebra el año del matrimonio entre personas del mismo sexo El Mundo-. Haciendo de contrapunto a los vientos papales que soplan ya desde Levante, la procesión rosa salió a la calle, codo con codo, a exorcizar sus particulares demonios. Arrancaba el encuentro católico mundial de las familias en Valencia. Con ustedes, desde Madrid, las ovejas negras orgullosas de serlo. Una multitud de personas (millón y medio, según los organizadores) tomó la calle en un arrebato reivindicativo, festivo y aglutinador. La Marcha del Orgullo Gay serpenteó colorista por la capital sacando pecho (s) y soplando todos a una la vela del aniversario de su ley. Los asistentes se manifestaron ayer con devoción de franciscanos bajo un ascua de fuego, con San Zapatero como patrón aclamado y con España en las semifinales de los Mundiales de lo rosa, convertida de un año a acá en potencia internacional que golea en derechos a los colectivos de otros países. Logrado el matrimonio homosexual en 2005 y esbozada la ley de los transexuales en 2006, el lema de la marcha de este año abría el abanico más que nunca: «Por la diversidad, todas las familias importan». Y no había más que mirar a izquierda y a derecha para constatarlo. Así son las cosas en la Marcha anual de Orgullo Gay. Lo mismo hay una especie de Super Mario Bross luciendo antifaz y cuero negro que una abuela encantada porque hizo de madrina -este año sí- en la boda de su nieto con su amigo. Nos ponemos en posición de firmes, ar ante dos militares con arrojo y les presentamos a los Albertos, de apellido Sánchez uno, de apellido Linero el otro. Venidos desde la base de Morón (Sevilla), el próximo 15 de septiembre se casarán y serán los dos primeros homosexuales en contraer nupcias en el Ejército. 'Los Albertos', presentes «Hemos querido estar aquí para que se vea que defendemos nuestros derechos», comenta Linero. «En el cuartel de momento la gente nos trata bien, aunque da un poco de respeto porque sabes que hay a quien no le gusta que seamos gays y nos casemos». Novios formales, Linero y Sánchez ya van para cinco años de relación. Se hicieron pareja de hecho en Gandía. El otro día, en la base, alguien se le acercó a uno de los Albertos, que ya iba siendo hora de decirle cuatro cosas bien claritas a ese tipo... Listos, apunten, fuego. -Oye, que sepáis que estamos todos con vosotros, que sois unos valientes. Dejamos a los soldaditos valientes y nos tiramos cuerpo a tierra a descifrar las proclamas de la victoria. «Bodas gays en el PP. Pronto en clero. Y el mundo sigue entero», dice una pancarta. «Tranquilo, Bush, pelmazo / contigo no me caso», advierte otra. Una leyenda inquiere: «Yo soy humano, ¿y tú?». Más de una veintena de carrozas de empresarios del ocio rosa trufaron la riada humana recocida y feliz, con los miembros de las distintas tribus gays, léase leather, leáse osos, haciendo el ídem. Estaban en la cabecera de la pancarta, entre otros, la ministra de Cultura, Carmen Calvo; representantes de los colectivos homosexuales y transexuales y de los sindicatos; el líder de IU Gaspar Llamazares y su incombustible compañera Inés Sabanés. Con el onmipresente Pedro Zerolo en pleno centro del rótulo y con una exclusión chirriante, definitiva, definitoria: la de la activista trans Carla Antonelli, que se movió en su día amagando con una huelga por el retraso de su ley y que ha terminado no saliendo en la foto. Hablamos sobre la marcha (nunca mejor dicho) con Beatriz Gimeno, presidenta de la convocante Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales (FELGTB), que parecía más alta, si cabe, y más luminosa de lo contenta que estaba. «Este es un día de alegría y de celebración», nos comenta Gimeno bajo mil decibelios del demonio. «Estamos aquí para festejar un año del matrimonio y el arranque de la ley de Identidad de Género. Es curioso que en Valencia se celebre el encuentro de las familias y nuestro lema de este año la defienda. Ellos abogan por la familia que excluye al resto de familias y las estigmatiza. Nosotros abogamos por la diversidad de la misma». Manifiesto final Los legionarios y los romanos acabaron de cháchara, todos los heteros presentes eran homo ayer, cantó Chavela Vargas e hizo lo que pudo La Terremoto de Alcorcón. No había vela que soplar, pero hubo cumpleaño feliz del matrimonio. El manifiesto final, leído por Gimeno, se leyó mirando al Este, como quien no quiere la cosa, pongamos que a Valencia: «Lesbianas, gays, transexuales y bisexuales somos familia, formamos familias con nuestros padres y madres, hijas e hijos, amigos y amigas, sobrinas y tíos. Porque sí, la familia importa: la nuclear, la monoparental, la extendida, la homoparental, la reconstituida, la inmigrada». Hubo aplausos. Besos. Suspiros. Recuerdos amargos de lo que espera en casa aún. Alguien le enseñaba un anillo a alguien. Y allí estaban los Albertos, los dos firmes, ar, escuchando aquel discurso como cuando suena el himno nacional.
Orgullo sin prejuicio / LEOPOLDO ALAS /Opinión El Mundo-. Ayer, en la manifestación del Orgullo Gay -a la que todo el mundo se refiere ya como la del Orgullo, sin adjetivos-, me ofrecieron subirme a varias carrozas, entre ellas la de la revista Zero, cuyo lema expresaba la justificada obsesión que su director Miguel Angel López tiene últimamente: ¿Y ahora qué?. Una vez aprobada, hace un año, la reforma legal que ha acabado con la discriminación que impedía a los homosexuales contraer matrimonio y adoptar, ¿qué contenido reivindicativo le queda a la militancia gay, a la de los colectivos y a la de los particulares que nos limitamos a defender aquello en lo que creemos sin estar afiliados a nada? Pero, mientras tengamos en España una derecha tan hostil a las diferencias, la homofobia, a menudo violenta y asesina, siga tan arraigada, la jerarquía católica siga condenándonos al infierno de la marginación, alimentando el miedo a los homosexuales y la sociedad no se habitúe a convivir con nosotros sin prejuicios, esta manifestación seguirá teniendo sentido. Durante años hemos repetido que el desfile anual del Orgullo no sólo era una reivindicación de derechos que siempre se nos negaron, sino también, y sobre todo, una fiesta en la que nos mostramos satisfechos de nosotros mismos, no desde el victimismo. La poeta Ruth Toledano acuñó a principios de este siglo una expresión feliz para referirse a esta marcha. La llamó manifiesta, un término que expresa perfectamente la dualidad del evento, a la vez reivindicativo y festivo. Es una manifestación en la que cada año participan más ciudadanos, dejando aparte los arbitrarios y muy dispares recuentos que hacen al día siguiente las autoridades, la organización y los medios. En este país, el tipo que invente un aparato para medir con precisión el número de manifestantes, se forra. Por eso, le sugería yo a Pedro Zerolo el viernes por la noche que debíamos exagerar mucho y declarar que fueron a la manifestación cinco millones de personas. Total, ¿a quién le importa? Lo único que sé es que los que estuvimos allí lo pasamos en grande. Había tantísima gente, que pensé: «Peor para los que no hayan venido. Ellos se lo pierden». Claro que el Orgullo es una fiesta y que una fiesta como ésta es un orgullo: un desfile cívico y plural para saludar el verano, un marchón de los buenos que pone el broche a las fiestas de Madrid, pues lo son ya sin discusión. Al Orgullo le hemos quitado el adjetivo porque supera lo gay, sin, por supuesto, dejar de abrazarlo (hasta ahí podíamos llegar): fueran heterosexuales, homosexuales, transexuales, bisexuales o neutros los que marcharon ayer por la tarde, lo hicieron orgullosamente todos, desde la Puerta de Alcalá hasta la Plaza de España llenando de color la Gran Vía y convirtiéndola en el camino de nuestras ilusiones, un espacio abierto a la alegría de todos, a la dignidad ciudadana de poder ser libremente lo que somos y a la celebración de un descubrimiento excitante que hemos hecho últimamente: que las cosas se pueden cambiar cuando el pueblo soberano se lo propone, pues sabemos que los políticos son una emanación de nuestra voluntad. La Historia ha querido que la voluntad del pueblo se personificara en Zapatero, por más que sus rivales lo insulten, lo ninguneen, lo desprecien y lo malinterpreten con alevosía, porque su proyecto reformista es el que quiere la mayoría de los españoles que lo eligió democráticamente. Al Orgullo van muchísimos, todos los que desean una sociedad más libre, más justa y menos acomplejada. En la impresionante y divertidísima marcha de ayer ese espíritu volvió a hacerse carne. Nos movía el amor y la esperanza. Y en el momento cenital en que Chavela Vargas lo dio todo en el escenario de la Plaza de España, comprendí que la legendaria cantante tiene razón: «Llegará un día, que yo no sé si veré, en que los gays reinaremos en el mundo». Pero como ya está claro que gays somos todos, que haya tranquilidad: nadie estará excluido de ese reino.
El Orgullo Gay inunda Madrid Madrid vivió ayer una multitudinaria manifestación del Día del Orgullo Gay, Lesbiano y Transexual. La concentración culmina una semana de actos que han combinado reivindicación y celebración. Reivindicación de una sociedad integradora que acoja los diferentes modelos de relaciones. Y celebración de las leyes del matrimonio homosexual y de identidad de género, que completan el andamiaje legal para su integración. Con ellos, la ministra de Cultura, representantes del PSOE, IU, ERC, sindicatos (UGT, CC OO, USO), muchos heterosexuales y organizaciones sociales. Como otros años, estuvo ausente el PP, que mantiene el recurso de inconstitucionalidad contra la ley de matrimonio entre homosexuales. País-. Las leyes pueden no ser suficientes. Al año de aprobarse la norma que permite los matrimonios homosexuales y cuando ya está en marcha la que facilitará el cambio de DNI a las personas transexuales, el movimiento de lesbianas, gays, transexuales y bisexuales cree que todavía le falta mucho camino por recorrer. Ésa fue la afirmación más repetida durante la manifestación anual del Orgullo Gay que ayer reunió en Madrid a decenas de miles de personas bajo el lema Por la diversidad: todas las familias importan! El camino que aún queda por recorrer, según el manifiesto leído al término de la manifestación, pasa por la educación de la sociedad y porque se cumplan los derechos que las nuevas leyes reconocen. "La homofobia es cada día más patente y organizada [...] exigimos programas para construir una sociedad más libre, diversa, respetuosa, democrática y participativa", según el texto, que incluía críticas a la Iglesia Católica y al Encuentro Mundial de las Familias que empezó ayer en Valencia: "Frente al integrismo religioso e ideológico, nuestra apuesta es la laicidad, donde todas y todos podamos vivir sin imposiciones". Sobre las seis de la tarde comenzó la primera parte de la fiesta, en su faceta más reivindicativa. El desfile fue abierto por una enorme pancarta capitaneada por la ministra de Cultura, Carmen Calvo, los concejales socialistas del Ayuntamiento de Madrid, Trinidad Jiménez y Pedro Zerolo, la concejal de Izquierda Unidad Inés Sabanés, el líder de ese mismo partido, Gaspar Llamazares, y los presidentes de varios colectivos de gays, lesbianas y transexuales. Algunos no pararon de botar al son de la música discotequera de los ochenta del pasado siglo en todo el trayecto de la manifestación que comenzó en la Puerta de Alcalá y terminó en la Plaza de España. La ministra de Cultura incidió en que lo que hace falta ahora es asentar las leyes que según dijo, "han sido aceptadas por la sociedad con normalidad y alegría absolutas". En la misma línea se expresó el secretario general de IU. Llamazares afirmó que "los españoles han demostrado ya que viven en un país con un gran pluralismo político y ahora deben mostrar que en él se da también el pluralismo moral". "Hay que garantizar que se cumplan todos esos derechos que se han puesto por escrito", afirmó. En el apartado de las pancartas y los gritos de los que manejaban altavoces se incluyeron desde la frase "donde vamos damos color" a fuertes reproches a la Iglesia Católica, a la que muchos de los presentes ayer ven como el único sector que se opone a sus reivindicaciones. Los obispos españoles han criticado duramente el matrimonio gay. "El amor puro no tiene curas" o "Empaparse enferma" eran algunos de los lemas más suaves. "Yo soy católica", aseguró ayer Javier, más conocida en Alicante como Chabeli Divina. Este joven de 33 años que se traviste para actuar en un bar de esa ciudad expresaba así su descontento con la Iglesia a la que pertenece. "Lo único que nos falta es que los religiosos nos acepten. A mí me encantaría que los curas me aceptasen como soy, porque estoy segura de que Dios sí me acepta". Hasta aquí la parte reivindicativa de la fiesta, la del manifiesto, los políticos y los lemas, que enseguida se tornó en la gran juerga que el día del Orgullo Gay pretende ser. Fue el carnaval de todos los años, el de los desnudos, los disfraces y todos los estereotipos del mundo gay. Unos jóvenes con tanga de camuflaje y casco azul de soldado de la ONU, fueron los encargados de refrescar con metralletas de agua a la gente que bailaba bajo un fuerte calor al ritmo de la música de Alaska o al son de la canción I will survive. Al fondo, una treintena de caravanas, unas quince más que en la cabalgata de los Reyes Magos, mostraban el lado más nocturno y discotequero de la concentración. "¡Ahora es cuando empieza esto!", exclamó Juanma, un joven de 24 años que se definió como heterosexual y bakala y que aseguró que el día del Orgullo Gay es la mejor fiesta de España. "Es la más libre. No voy a parar hasta mañana", afirmó. Juanma dijo que desconocía la razón por la que Orgullo Gay -retrasado en Madrid- se suele celebrar el 28 de junio. Todo comenzó el 28 de junio de 1969 en el bar Stonewall, de Nueva York, cuando la policía arremetió contra los transexuales que se concentraban en el local, días después de que muriese la actriz Judy Garland, uno de los grandes iconos gays y protagonista de la película El mago de Oz, donde canta el famoso tema Over de Rainbow (Más allá del arco iris), otra de las canciones favoritas del colectivo del que toma además su símbolo, la bandera multicolor. C. A. 03-07-2006 Comenta esta noticia ( indica en el titulo de que noticia estas hablando |
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