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Es
peruana, pero se autoexilió en México donde ha desarrollado una
importante labor como activista e investigadora de lo que ella
denomina "lesbianología". Sus libros han reconstruido la historia
del movimiento lésbico en latinoamérica y en uno de ellos, se
analiza lo que ocurria con las lesbianas en la dictadura militar.
Rompiendo el Silencio/ Por Erika Montecinos-.
A
sus 42 años, Norma Mogrovejo es una conocida "lesbianóloga"
latinoamericana oriunda de Perú que se autoexilió en México. Una
distinción más bien invisibilizada como todo lo que tenga relación
con lo lésbico, pero que existe y se ha ido construyendo a través
del trabajo arduo de esta investigadora que se ha motivado cada vez
más en descubrir la historia del movimiento lésbico en latinoamérica
mediante un sinnúmero de ensayos como "El amor que osó decir su
nombre".
"Lesbianología sería el estudio de la existencia lésbica y sus
diversas expresiones, en tal sentido, todas aquellas personas que
tengan como interés el estudio de la vida lésbica, serán
lesbianólogas", explica
Cuenta que se fue de su país natal para hacer una maestria, "pero
creo que la razón de fondo, fue la necesidad de ejercer mi
lesbianismo". Señala que vivía en una ciudad muy conservadora,
católica y represiva como es la peruana, donde nunca encontró otra
lesbiana.
"En
1987 fui a México a un encuentro lésbico latinoamericano y quede
fascinada por el trabajo político de las lesbianas y postulé a una
beca en FLACSO y el siguiente año, estaba ya en México. El retorno
me lo planteé muchas veces, pero fue muy difícil volver a insertarme
en Perú, porque cada vez construía un perfil como lesbianóloga, es
decir ése era el tema de mi estudio, los libros, artículos, ensayos,
etc. Con ese antecedente, mi perfil no era de interés para ninguna
universidad peruana ni organismo social, así, que asenté mi
residencia aquí", relata.
En
México, cursó estudios latinoamericanos en la Universidad Nacional
Autonóma de México y creó el Archivo Histórico Lésbico Nancy
Cárdenas. Actualmente es docente investigadora en la Universidad de
la Ciudad de México, además de haber participado en el comité
organizador de la Marcha lésbica en México, donde centenares de
mujeres marcharon por el centro de la ciudad, sin miedo.
Llama la atención que las lesbianas mexicanas ya lleven dos marchas
lésbicas por el centro de la ciudad en un país donde la imagen del
"mero macho" era tan conocida, ¿han logrado derribar ese mito?
El
machismo mexicano no se diferencia en mucho al de otras partes de
Latinoamérica; sin embargo, quizá por la cercanía con gringolandia,
aquí hay una tradición de lucha del movimiento LGTB desde principios
de los 70s que junto a la lucha de otros movimientos sociales ha
fortalecido a la sociedad civil. La ciudad de México es una ciudad
tan grande, una megalópolis que es más facil pasar desapercibido, si
sale una marcha de gente gay, estos no son tan fácilmente
identificables como en una ciudad más pequeña y por otro lado, el
trabajo del movimiento LGTB ha reforzado el sentimiento de orgullo
de sus miembros, de tal manera que somos más quienes hemos perdido
el miedo a la visibilidad.
¿Y
cuál ha sido el proceso histórico de las lesbianas latinoaméricanas
con ese sistema patriarcal tan presente?
La
organización lésbica ha avanzado bastante si pensamos en la
referencia inicial, finales de los 70s, hay muchos más grupos,
encuentros nacionales, latinoamericanos, una marcha lésbica en
México, una caminata lésbica en Brasil, el Encuentro Lésbico de
Todas las Artes (ELTA) en Chile, han hecho presente su visibilidad.
Sin embargo, todavía hay mucho que hacer, somos muy pocas las
lesbianas que desde la academia nos asumimos como tal y luchamos por
espacios de estudio y análisis lésbicos. Los pocos espacios
académicos que se han abierto son desde el ámbito de los estudios de
la diversidad sexual, diversidad incluye a la heterosexualidad y se
convierte en un asunto bastante engañoso que hace perder el estigma
de persecución que tienen las sexualidades disidentes.
Esto
pasa por el ámbito de las políticas públicas, supongo...
En
el ámbito de las políticas públicas, aún hay mucho que hacer. Brasil
ha logrado algunos beneficios sociales, Argentina el reconocimiento
de la union civil, logros importantes y dejan precedente pero la
resistencia por parte de la iglesia y la derecha al reconocimiento
de los derechos de los disidentes sexuales tiene aún mucho peso en
los gobiernos latinoamericanos, aún cuando éstos sean de izquierda o
sean laicos.
Te
defines como "lesbianologa", ¿se ha ubicado esta categoria en el
ámbito académico?, ¿cómo lo visualizas?
Conozco algunas, Tatiana de la Tierra en su libro “Las duras”
manifiesta ser doctora en chochología, su libro es un análisis
ontologico del ser lésbico, conozco algunas otras académicas
interesadas en el tema, algunas se reinvindican como tal, creo que
la academia no se ha percatado aún de la importancia del objeto de
estudio y por tanto, aún no es conciente de la especialidad, pero
así somos las lesbianas, vamos revolucionando la vida misma, hasta
que ¡bum! los cambios se hacen manifiestos.
¿Qué
opinas de la vinculación del feminismo y lesbianismo?
Definitivamente, el feminismo sin el lesbianismo no va, somos las
lesbianas quienes hemos sido el bastión de las demandas feministas
aunque esas demandas hayan sido exclusivamente heterosexuales, aún
no vemos a las feministas sumándose mayoritariamente en las demandas
lésbicas, aunque ellas no lo sean, deberían asumirse como lesbianas
políticas, así como la reivindicación es “todos somos indios”,
“Todos somos zapatistas” “todos somos marcos”, “todos somos ramona”
porque estamos con la lucha indígena, deberían asumir “todas somos
lesbianas” porque de principio la lucha lésbica les compromete. Pero
aún hay miedo, autocensura, en tocar el tema.
Frente a eso, es conocido que en los 70 y 80 muchas lesbianas se
retiraron del movimiento feminista porque sentían que luchaban por
demandas heterosexuales, ¿qué opinas de eso?
Así
es, entonces empezaron a organizarse autónomamente, otras se
retiraron de la organización gay porque ellos tampoco las tomaban en
cuenta, entonces la organizaión autónoma de las lesbianas ha
crecido, pero quizá no lo suficiente, probablemente los próximos 20
años sean de lucha intensa por las reivindicaciones de los derechos
sexuales.
Y al
parecer lo mismo pasó con el movimiento homosexual y las lesbianas
donde hubo una separación....¿es distinto en la actualidad?, ¿hay
realmente integración de estos grupos?
Creo
que hay trabajo conjunto para cosas concretas, demandas específicas,
la organización de las marchas LGTB, proyectos de leyes, acciones de
protesta, etc. Y está bien, porque no se pierden los espacios de
construcción identitaria ni tampoco los espacios estratégicos de
conjunto.
En
una entrevista dijiste que la lesbiana en América Latina sufria
persecución, ¿Cuál ha sido tu experiencia?
Todavía hay lesbianas que sufren distintos tipos de castigos por ser
lo que son, hay costos familiares, laborales, sociales, etc. Aún hay
lesbianas que viven doble vida para evitar esos castigos, hay
lesbianas que deben dejar sus lugares de origen en busca de espacios
de mayor libertad y aún en espacios más abiertos, el costo de ser
mujer sin un hombre es un costo alto porque si eres extranjera pero
heterosexual, en dos años obtienes la nacionalidad pero si eres
soltera y sin hijos, por lo menos cinco.
Eres
autora de muchos libros, el más simbólico "el amor que osó decir su
nombre", pero hay uno antes de ése denominado "El amor es b x h/2"
donde analizas los sistemas políticos y el movimiento lésbico, uno
de ellos es Chile, ¿qué visualizaste en nuestro país?
En
Chile, la organización lésbica empezó bajo un régimen dictatorial, y
en el libro hacía una comparación de la organización lésbica bajo
diferentes tipos de regímenes y no había mucha diferencia, ni
siquiera con los que tenían democracia formal, entonces la
disidencia sexual en Chile estaba penada, creo que ha cambiado un
poquito, en general en América Latina, pero no mucho, el clima de
persecución y linchamiento aún es generalizado.
Entonces, ¿sigue siendo más dificil para una lesbiana del Cono Sur
asumirse como tal en países como Chile y Perú donde el
conservadurismo y el machismo es más patente? ¿o esa realidad está
cambiando?
He
vuelto a mi ciudad y ahora encuentro lesbianas, antes no las
encontraba, encuentro que en las nuevas generaciones es más fácil
asumirse en relacion al costo que tuvo para mi generacion; sin
embargo, para encontrarlas debo ir a los ghettos, fuera de ellos
todavía es difícil encontrar lesbianas libremente asumidas, creo que
en otros países se han logrado espacios más diversos. Insisto: es
una tarea que el propio movimiento tiene que hacer, la conciencia
del orgullo y el ganar espacios, que las universidadades, los
gobiernos locales, estatales, los movimientos sociales, etc.
discutan el tema, sacar del closet a la discusión de la sexualidad y
la política.
En
la última marcha lésbica mexicana las informaciones que nos llegaban
acá hablaban de divisiones y cambios de opinión porque no se dejó
participar a homosexuales en la actividad, como una de las
coordinadoras fue esto realmente así?, ¿por qué se tomó esa
decisión?
Hubo
diferencias pero no por la participación de los homosexuales. Desde
la primera reunión de convocatoria fue muy claro que queríamos una
marcha lésbica y eso tiene una especificidad, porque las marchas
LGTB estaban siendo muy carnavalezcas, poco políticas y muy
comerciales. Queríamos una marcha mucho más radical y eso también
implica la defensa de los espacios si es una marcha lésbica no es
una marcha lésbica gay. Los homosexuales nunca pidieron un espacio
en la organización, saludaron y aplaudieron nuestra marcha, las que
iniciamos el proyecto seguimos participando de las marchas LGTB, es
decir que la marcha lésbica es otra expresión pública más de la
comunidad, ojalá hubieran muchas más expresiones, es decir que ojalá
los travestis, transgeneros y bisexuales tengan además sus marchas
propias, además de la LGTB y la sociedad se acostumbre a ver la
fuerza de la diversidad.
Aunque de todas maneras llegaron gays...
Pero
se les recordó que la marcha tenía una especificidad, llegaron
también algunas lesbianas con sus amigos gays y defendían su
presencia. Para la segunda marcha, planteamos la discusión abierta
de que una marcha lésbica decidimos trabajar el asunto más
abiertamente incluso con las lesbianas reflexionando sobre los
significados simbólicos de lo masculino y los significados
simbólicos de los espacios lésbicos (sin presencia masculina). En
tal sentido, la marcha lésbica desafiaba la autoridad masculina,
aunque siempre está en la mente de los hombres, aunque sean gays,
que no pueden haber espacios válidos sin su presencia.
C.
A. 30-08-2006
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