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Mundo-.
Nacida niña por un error médico, se convirtió en una estrella del
esquí femenino austriaco en los años 60 y ahora es padre de una
hija.
Los aficionados
austriacos al esquí vieron nacer hace varias décadas, en los años
60, a una nueva leyenda llamada Erika Schinegger, que se convirtió
en campeona mundial en 1966, en la estación chilena de Portillo.
A sus 18 años,
Erika logró hacerse con la medalla de oro en el descenso, al llegar
a la meta con la rapidez de un rayo. Hoy, a sus 57 años de edad,
Erika es un hombre, Erik, casado y padre de Claire, de 27 años de
edad. Han pasado casi 30 años.
"Ya decía yo que
con Erika pasaba algo, pues era muy inteligente y no me cuadraba que
fuera tan lista y despierta como suelen ser los niños".
Con estas palabras
pronunciadas en un dialecto alpino profundo se expresa recientemente
la madre de Erika, ahora Erik, de 88 años de edad. El 19 de junio de
1948 dió a luz a la presunta niña en la granja familiar situada en
el recóndito pueblecito de Agsdorf, en Carintia.
La comadrona que
asistió al parto no dudó ni un instante en anunciar el nacimiento de
una niña sin darse cuenta de que lo que sostenía realmente en sus
brazos era un varón.
Erik había nacido
con una malformación genital externa, lo que hizo pensar que, a
falta de testículos, no podía ser un niño.
Estas
malformaciones orgánicas que hoy en día no se le escapan a ningún
médico, se conocen con el nombre de intersexualidad, que no tiene
nada que ver con la conocida transexualidad.
En el caso de Erik,
el niño nació con sus cromosomas XY, pero sus testículos, al haberse
formado dentro de su cuerpo, no eran visibles y el escroto tenía más
bien el aspecto parecido al de los labios púbicos. Además, nació con
un pene minúsculo que se había formado hacia dentro y que llegó a
ser confundido con un clítoris agrandado.
Con el tajante
veredicto médico de que era hembra, empezó la vida de una criatura
de sexo masculino que fue educada como una niña. A Erik(a) le
compraron muñecas y no un tractor como quería. De niña llegó a
vestir más faldas que pantalones para no defraudar a su entorno
familiar y rural.
El esquí se
convirtió pronto en su única válvula de escape y su tesón deportivo
le convirtió en la más rápida de su grupo sobre las tablas. A todos
los podios donde llegó a subirse para recibir sus medallas de
campeona, lo hizo como mujer, como Erika Schinegger.
Hasta que llegó la
pubertad y la testosterona ya no pudo ocultar esa tremenda
masculinazación hormonal de Erika.
Nada más cumplir
los 20 años, Erika se sometió a una operación que fue crucial para
que de una vez se estableciera su verdadero sexo: era Erik.
Un vasto equipo de
urólogos, endocrinólgos, ginecólogos, psicólogos, psiquiatras y
cirujanos sepusieron manos a la obra para restablecer el sexo real
de Erik.
Con la ayuda de
una exhaustiva terapia, física y psicológica, a Erik le fue
finalmente posible encandilar a su actual mujer y, además, engendrar
una hija, Claire, que ya tiene 27 años de edad.
De los 80.000
niños que anualmente nacen en Austria, 25 llegan a presentar este
tipo de malformación genética que la cirugía actual corrige sin
grandes problemas.
La diferencia
entre la intersexualdiad de Erik y la transexualidad de hoy está en
el trastorno psicológico que suele afectar a un transexual que nace
con un sexo que no puede llegar a aceptar y no con un sexo
"camuflado" como en el caso de Erik.
Desde el momento
en que Erik llegó a ver la luz, era un niño y hoy es un hombre que
ha montado la mayor escuela de esquí de su región, por donde pasan
multitud de niños dispuestos a convertirse en campeones y campeonas.
El esquí es claramente el deporte nacional en el país del Tirol.
Su caso ha
despertado curiosidad en el mundo del celuloide. Cuando Erik decidió
explicar su historia sin ningún tipo de resquemor, se hizo mucho más
popular.
Hoy se estrena
precisamente un documental sobre su vida, que recoge imágenes de su
etapa como deportista, cuando era Erika, y su nueva etapa como un
hombre, casado y padre de una hija que se enorgullece de su
progenitor. Para su madre, demasiado mayor, todo sigue siendo un
misterio.
El estreno de la
película es hoy en Innsbruck, una de las referencias alpinas del
país, y a la sesión acudirán multitud de esquiadores, actuales y del
pasado.
A pesar de su
éxito en la estación del Portillo, donde se proclamó campeona del
mundo, Erik ha manifestado que "no conseguí ganar muchas medallas,
pero sí he logrado ganarme a mí mismo", en relación a su peripecia
vital.
No es la primera
vez que un gran campeón del pasado se somete a un cambio de sexo,
pero sí que ello se produce por un error médico, o en este caso de
la comadrona que atendió en el parto a la madre de Erik. Todas las
contradicciones que sufrió durante su carrera deportiva, cuando su
cuerpo se transformaba, no las colmaban los podios conseguidos como
mujer.
LO DICHO Y HECHO
"No conseguí ganar
muchas medallas, pero sí que he logrado ganarme a mí mismo"
1948: Nace en el
pueblo de Agsdorf, en Carintia (Austria). 1966: Gana su primera
medalla de oro en el Mundial de Chile. 1968: Se somete a una
operación para restablecer su sexo masculino no visible pero
existente dentro de su cuerpo. 1975: Contrae matrimonio y tres años
más tarde nace su hija Claire. 1988: Abre una gran escuela de esquí
y un hotel en Carintia, su pueblo natal.2005: Se estrena un
documental sobre su vida.
C. A.
28-02-2005
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