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Entrevista de
Víctor Hugo Robles-. Política, activista de la salud de su
comunidad, investigadora social, ex candidata a diputada, Amaranta
Gómez Regalado es una muxe, una identidad de género de origen
zapoteca que resulta ser uno de los pilares de la comunidad de
Juchitán, una ciudad del sur mexicano, en el Estado de Oaxaca. Ser
muxe, transexual, travesti u homosexual -como la han rotulado
confusamente- no significa que Amaranta Gómez Regalado limite su
actividad a temas referentes sólo a la diversidad sexual, pues el
reconocido trabajo que ha desarrollado como activista social desde
los 15 años de edad en Juchitán, su pueblo natal, incluye muchas y
variadas preocupaciones. Amaranta trabaja activamente por la equidad
de género, el desarrollo sustentable, la ecología, la
despenalización del aborto, la búsqueda de soluciones a las
dificultades que enfrentan las personas que han sido vulneradas por
el Estado y por las culturas machistas y excluyentes que imperan en
occidente y, actualmente, dedica sus infinitos afanes a enfrentar el
VIH/SIDA en los pueblos originarios. Ese objetivo político la trajo
por primera vez a Chile como invitada al VII Encuentro Chileno de
Personas Viviendo con VIH/SIDA, realizado el 1º de diciembre en
Santiago por VIVO POSITIVO. Una tarde de calurosa primavera, horas
antes de volar rauda a Ciudad de México, dialogamos afectuosamente
con Amaranta, de SIDA, pueblos originarios, política, amores,
sexualidades, presentes y futuros. Aquí, nuestra conversa.
¿Qué te trae a
Chile, Amaranta?
Específicamente,
compartir una experiencia sobre nuestros pueblos originarios y afro
descendientes. Desde hace varios años hemos venido impulsando y
trabajando una agenda, a partir de reconocer que el VIH/SIDA está
impactando a nuestras comunidades. Hoy el virus y la enfermedad
llegaron a los cuerpos de los hombres y mujeres indígenas y eso nos
hace pensar que necesitamos reaccionar ante esta emergencia. Lo
hacemos por una cuestión de conciencia y pensando que no se puede
cometer el mismo error de siempre, de dejar a nuestros pueblos
originarios en el último lugar de cualquier contingencia y
emergencia.
¿Tú trabajas en
una organización civil en México?
Sí, el colectivo
Binni Laanu de Juchitán. Nosotras pusimos el tema del VIH/SIDA en
los pueblos originarios en México y desde ahí comenzamos a hablar
con distintos países del mundo, trazando líneas estratégicas de
alianzas para que pudiéramos revirar los ojos de los tomadores de
decisiones. Nos dimos a la tarea de trabajar junto a organizaciones
de Canadá, que también hoy en día tienen un porcentaje muy alto de
personas que viven con VIH, vinculados con otras situaciones, como
consumo de drogas y consumo de alcohol, que son dos elementos que
contextualizan la epidemia en estas comunidades de Canadá. Nos
juntamos en algún momento de la historia y nos pusimos a hablar del
tema, volviendo los ojos a otros países preocupados e interesados en
trabajar el tema, sumándose Nueva Zelanda, Australia y por nuestra
parte, desde México, convocamos gente de Centro América. En 1999
hicimos un primer simposio en Ottawa, Canadá, y pusimos el tema en
la agenda regional. Luego, en el 2000, hicimos una mesa redonda en
el marco de la Conferencia del SIDA en Sudáfrica. Todos esos
encuentros fueron pequeños, porque incluso a nuestras propias
comunidades les costaba asumir que el VIH había llegado, y por otro
lado, debíamos convencer a los grupos consolidados, como los hombres
que tienen sexo con hombres, que los pueblos originarios son una
problemática urgente.
¿Tan urgente que
realizaron un foro de pueblos originarios en México?
Eso fue el año
pasado y lo hicimos con representación de Centro América, Chile y
Perú, sumado a todos los otros países mencionados anteriormente. Ahí
entendimos, que la lógica eran las alianzas estratégicas que nos
permitieran hablar con muchos países y hablar con los tomadores de
decisiones que están en la política internacional. Chile llegó con
una propuesta de Mariela Cortés, hablando de una investigación que
se hizo con el grupo Rapa Nui aquí en Chile, pero que había una
restricción por parte del Programa Nacional del VIH/SIDA, de asumir
los resultados de esa investigación y no regresaron esos resultados
a los pueblos originarios para que decidieran qué de eso iban a
aplicar como políticas públicas. Por su parte, Centro América llega
en bloque, muy fuerte, con un proceso consolidado de organización,
apoyados por el Fondo Global y con temas muy discutidos, pero
desgraciadamente el tema indígena no estaba incluido en la agenda.
En México, lo que hicimos fue armar doce equipos multidisciplinarios
en dos estados de la República y con todo eso nos fuimos a este
primer foro.
¿Qué pasó en el
foro?
Nos dimos cuenta
que en ninguna parte del mundo, por lo menos en América Latina,
tenemos un sistema epidemiológico que tenga incorporado en términos
de números, la implicancia en los pueblos originarios. Además de una
epidemiología muy tradicionalista, clasista y occidental. La
propuesta nuestra fue formar un mapa epidemiológico, social y
cultural. Creemos en la importancia de hacer un mapeo de historias
de vidas, porque a través de historias orales se legitima mucho más
la urgencia del tema. No es lo mismo ser un número, que tener tu
propia historia.
¿Se trata sólo de
números?
Por supuesto que
no, por eso otro de los grandes retos es la multiculturalidad o
etnicidad. Va más allá de ser un número, se trata de hablar de
multicultalidad.
En Chile se
planteo fuertemente la polémica respecto de la multiculturalidad,
cuando la agrupación Kelwo de Chiloé, personas de los pueblos
originarios afectados por VIH/SIDA, reclamaron porque las campañas
nacionales del VIH/SIDA no incluían mensajes directos a sus
comunidades...
Ahí los retos son
varios e involucran a nuestras propias comunidades, porque debemos
decidir qué de nuestra cultura queremos que se incluya a la hora de
tomar decisiones respecto de políticas públicas y eso debemos
decidirlo nosotros y nosotras.
Por los viajes que
has realizado y las múltiples experiencias que has conocido, ¿qué
incidencia tiene el VIH/SIDA en los pueblos originarios en América
Latina?
Por lo que hemos
estado diagnosticando y escuchando en cada país en los que hemos
estado, existe una diferencia por regiones. Por ejemplo, en Centro
América es una urgencia, porque no se trata sólo de intervenir
urgentemente a favor de los pueblos indígenas respecto del VIH/SIDA,
sino que se debe considerar las migraciones locales, migraciones
inter país, porque es un asunto que está facilitando la
epidemiología. A la par de eso, Centro América siempre ha sido
invisibilizada y eso se explica por un asunto de estigma y
discriminación. Por ejemplo, las gentes afro descendientes que viven
en los garífonas de Honduras, de Nicaragua, que están en la costa
atlántica, ellos sí quieren hablar del VIH, pero primero tienen que
pelear contra el estigma del color; entonces, se plantea cómo
entender cada cultura, cuáles son las agendas primarias que tienen.
¿Tú crees que el
VIH/SIDA en los pueblos originarios es una emergencia en América
Latina?
Sí, absolutamente,
de forma particular cuando se asume que los pueblos indígenas, no
tanto los afro descendientes, pero sí a los indígenas, desde fuera
se les ve como “seres asexuales”. Eso es muy interesante, porque
muchos se preguntan por qué los indígenas se van a infectar, sumado
a la invisibilidad respecto de los derechos políticos y las
autonomías territoriales y culturales.
Una
“invisibilidad” relativa, porque para occidente sí resultan
atractivos, los pueblos originarios son objetos más bien
decorativos...
Claro, entonces
investigan sus ropas, las comidas, el matrimonio, la música, toda
esa parte folclórica que se vende en occidente. Por otra parte,
nuestras comunidades muchas veces asumen esta postura como legítima
por una cuestión de sobre vivencia. Se estudia, se investiga, pero
no se indaga en el erotismo, en la sexualidad de los pueblos
indígenas. No se asume que existe homo erotismo dentro de las
comunidades, no se asume que existen prácticas de diversidad sexual.
Se nos ve como indios analfabetos, imposibilitados, que no pueden
tomar sus decisiones, entonces, el Estado asume que debe tomar las
decisiones por nosotros y nosotras.
¿Tú rechazas esa
corriente investigativa del Estado?
Sí, porque cuando
se investiga se mira un objeto desde afuera. Yo muchas veces he
convocado a las comunidades indígenas a que escribamos nuestra
propia historia, eso no es negarse a dialogar con los otros, pero
los otros tienen que entender que si no son de esa cultura, tienen
que ser agentes acompañantes de los procesos.
¿Ese es un mensaje
al sector académico?
Claro, incluso
ahora existe un sector académico intelectual que está apoyando
nuestra agenda, pero ellos saben su lugar, saben cuando tienen que
hablar y saben cuando no tienen que hablar en nombre de los pueblos
indígenas. Se trata de un gran reto para ellos y también para
nosotros establecer ese diálogo intercultural, porque también
necesitamos de ellos. Es un desafío, porque se están rompiendo las
moralinas de la antropología y la sociología que no veía a la
sexualidad como tal, como objeto de estudio. Creo que hemos hecho
una buena alianza con un buen sector de la academia, de la
intelectualidad que está apoyando, porque respetan y saben cuál es
el papel histórico que están cumpliendo ahora.
Los pueblos
indígenas están dispuestos a hablar de esos temas, por lo menos tú,
Amamanta Gómez Regalado, que eres un referente y fuiste elegida
candidata a diputada por México Posible...
Claro, pero no
quiero pecar de ingenua, porque yo sé las herramientas que tengo, sé
cuál es mi historia de vida y en ese momento se veía a una persona
joven, discapacitada, indígena, de la diversidad sexual, muxe, en
fin...
Eras muy atractiva
política...
Ja, ja, ja, claro,
pusimos el tema de la diversidad, tanto así que mucha gente se
preguntaba cómo se atreve esta “jota”, esta muxe a venir a
plantear estas ideas y enfrentarse con la Iglesia Católica.
Claro, de hecho,
Rogelio Gómez (paradigmático que lleve tu mismo apellido), acusó al
Instituto Federal Electoral de acoger tu candidatura siendo una
“vergüenza” para el Estado mexicano...
¿Y sabes quien es
ese Rogelio?
No
Es mi tío, es el
hermano de mi papá, evangelista de la derecha mexicana. Obviando, no
primó la parte indígena, más bien era un asunto político familiar,
como era su sobrina.
Curiosamente el
Instituto Federal Electoral (IFE) reconoce tu nombre trans de
Amaranta Gómez Regalado y no Jorge Gómez Regalado, sin pasar por un
cambio legal como ocurre en otros países como España que tienen Ley
de Identidad de Género...
Claro y eso fue
sensacional, porque se trata de un organismo ciudadano. Nosotros
aludimos a una jurisprudencia que ya existía. Creo que el IFE asumió
un reto para democratizar estos procesos. Por otro lado, la verdad
es que el partido político que me postulaba, México Posible, y una
de sus dirigentes, Patricia Mercado, me dice que teníamos que ir con
todo y romper con todo, entonces, lograr poner mi nombre de Amaranta
en la papeleta ya era un triunfo, incluso, la controversia
representaba un avance. Por otro lado, el partido estaba
posicionando el tema de legislar la propuesta de sociedades de
convivencia, la despenalización del aborto, la despenalización de la
marihuana...
Era un paquete
completo, muchos pensaron en un México Imposible...
Así es. Incluso,
amigos míos me decían que mejor me postulara por Marte u otro
planeta, pero nunca de la Tierra, ja, ja, ja.
¿Qué tan agresiva
se comportó la Iglesia Católica?
Mucho, muchísimo,
y eso que México es un Estado Laico, pero mucha gente me decía,
Amaranta, yo te apoyo, pero no toques a la iglesia. La Iglesia
nos hizo mucho daño, pero hubo una franja de la Iglesia Católica de
mi región, que apoyaron mi candidatura, porque ellos postulan la
teología de la liberación.
No lograste llegar
finalmente al Parlamento, ¿qué lograron entonces con tu postulación
por México Posible?
Abrir la
discusión, particularmente en lo que respecta a la convivencia entre
personas del mismo sexo, que ya ahora se aplica en algunos estados.
Tenemos candidatos gays, diputados gays reconocidos, peleando por
los derechos de los gays. Del mismo modo, estamos dialogando con
otros partidos para incluir estos temas y estamos trazando planes,
porque pienso regresar a la política.
Bueno, yo creo que
nunca te has retirado de la política, querida Amaranta...
Me refiero
electoralmente. Felizmente ahora tengo cinco partidos que quieren
postularme, así que es posible que cuando vuelva a Chile, en algunos
años más, lo haga como diputada.
¿Por qué te llamas
Amaranta?
Ese nombre lo
saqué del primer libro de literatura universal que me regaló mi
padre, “Cien Años de Soledad”, de Gabriel García Márquez y su
personaje de Amaranta Buendía. Una mujer tenaz, muy sola, muy fuerte
en carácter, que ama profundamente cuando quiere amar y odia muy
profundamente cuando quiere odiar.
Una pasionaria...
Pasionaria, tanto
así que ella termina poniendo sus manos en un comal caliente por
contener el amor de un capitán. A la vuelta de la historia sufrió un
accidente y perdió un brazo.
Mira tú, como una
premonición, porque tú también perdiste un brazo en un accidente
automovilístico...
Sí, siempre he
pensado que es así, una premonición, aunque creo que lloré mucho más
cuando perdí las elecciones que cuando perdí el mismo brazo, ja, ja,
ja. Sinceramente, las elecciones me ayudaron como terapia
ocupacional.
¿No te sentiste
utilizada por el partido político?
No, si hubo
utilidad, fue para los dos. El partido me usó y yo usé al partido.
Estamos pagados, no existe ninguna deuda. Creo que eso fue una punta
de lanza para mi activismo. Creo que una a veces tiene que ser carne
de cañón en las luchas consecuentes, porque alguien tiene que asumir
ese papel.
¿Cuál es tu
relación con las otras muxes de la comunidad?
Somos muy amigas,
tengo un equipo de muxes trabajando conmigo, porque creo que
en un minuto las estafetas se tienen que transferir, se deben
traspasar los liderazgos.
¿Qué es muxe?
Muxe
viene de la palabra mujer, del siglo XVI, pero en el contexto
Juchiteco, ser muxe es una persona que nació como hombre, pero que
tiene una identidad y espíritu de mujer. Se asume como una tercera
identidad, se es homosexual sí y no. Tiene prácticas homoeróticas,
pero es mucho más cultural.
¿Cuándo comenzó tu
proceso de asumirte muxe?
Eso ocurrió en el
marco del cumpleaños de mi madre, Rosa Regalado Martínez, cuando yo
tenía 11 años. Yo me vestí de muxe y cuando mi madre me vio, me miró
extrañada, pero no dijo nada Mi padre estaba con sus amigos y me
tomó en brazos, prácticamente me presentó en sociedad, me asumió y
por ende la comunidad me tuvo que asumir, seguro dijeron una
nueva muxe. Luego, por la noche, en la cena, mi padre habló
conmigo y me dijo que no importaba lo que hiciera, pero lo único que
me pedía es que no lo llamaran para ir a buscarme por estar borracha
debajo de la mesa de una cantina. Ahí sentí un respaldo de mi padre
y eso me ayudó mucho a asumir mi vida y dedicarme a lo social, a la
política, al activismo.
¿Cuál es tu
kilometraje?
17 años de
activismo donde han ocurrido cosas fuera de serie, haciendo cosas
únicas, ubicándome en la historia en un lugar privilegiado y que me
gusta mucho. Sin embargo, esto mismo que te permite avanzar, te
exige más, porque adquieres más compromisos. Imagínate que ahora mi
reto es hacer una pre conferencia mundial de pueblos originarios y
VIH/SIDA. Es un reto enorme. Después del 2008 que haremos eso, no
sé, deberé pensar qué hacer, tal vez terminé una licenciatura en
investigación social y tener un poco de tiempo para mí. Ojalá
también pueda construir una relación de pareja, porque en este
minuto es muy difícil. Me ha costado más de cinco años entender el
por qué no tengo parejas, ahora creo que es porque no tengo tiempo.
Podrías tener
novios en cada puerto...
Ja, ja, ja, Había
pensado en eso Víctor Hugo, pero siento que tener esos amores en los
puertos sólo me ayudan a reflejar mi soledad.
¿Qué te pareció el
encuentro de VIVO POSITIVO en Santiago de Chile?
Por lo que vi y
pude observar, en América Latina todavía existen esfuerzos muy
consolidados como el de VIVO POSITIVO, reconociendo que seguramente
los 10 años han sido años de encuentros y también de desencuentros
de sus propios integrantes. Lo que he visto es que han podido
cohesionarse muy bien y eso lo han reflejado en este Encuentro
Chileno de personas Viviendo con VIH/SIDA y agradezco el hecho de
haber sido invitada a exponer el tema de los pueblos originarios y
el VIH/SIDA. Me gusta mucho la disponibilidad que está planteando
VIVO POSITIVO como Red, como iniciativa política, a poder trabajar
respecto de un tema que no se había podido abordar. Creo que es un
movimiento que va moviéndose en muchos frentes: el político, los
derechos Humanos, el acceso a los medicamentos, apoyando a las
personas directamente afectadas y sus familias. Creo que es una Red
que tiene una gran particularidad, que es dar voz a cada uno de sus
miembros. Existe una horizontalidad en la toma de decisiones, se
consulta y creo que eso es muy bueno y político. Incluso, la
experiencia de mostrar transparentemente el proceso electoral que
hubo en VIVO POSITIVO es muy importante.
¿Qué rol juega la
agrupación Kelwo de Chiloé, personas viviendo con VIH de pueblos
originarios?
Creo de debe de
potenciarse mucho más, creo que el liderazgo de Willy Morales, que
es el dirigente de Kelwo, en este momento es crucial, es propicio,
porque puede ser el punto de referencia para consolidar una agenda
Latinoamérica. Kelwo tiene que seguir trabajando para ayudar a VIVO
POSITIVO a incorporar nuevos temas y es fundamental que los actores
claves estén en la toma de decisiones. El reto es que VIVO POSITIVO
y sus directivos y los tomadores de decisiones, asuman seriamente la
responsabilidad de impulsar esa agenda. Si quieren realmente ser
creativos y novedosos en sus agendas políticas, deben fijar
políticas claras y sin simulaciones. Ahora, confío en que Kelwo
recorra un camino más internacional.
En agosto de 2008
se realizará la Conferencia Mundial del SIDA en México, ¿qué
importancia tiene que se haga en Latinoamérica?
En términos
internacionales, es la primera vez que se hace un congreso de salud
y de agentes comunitarios en Latinoamérica. Creo que México puede
ser la puerta, porque podremos mostrarle a la comunidad
internacional y a la propia Asociación Internacional del SIDA, a los
Gobiernos, a las agencias de cooperación, a todos los actores
claves, que reconocemos que la epidemia está concentrada en África,
sin embargo, ahí existe una epidemia generalizada, y por lo tanto,
los fondos internacionales viran mucho más allá. Sin embargo, aquí
en América Latina, que tiene una epidemia concentrada, tenemos la
posibilidad histórica de revertirla. En 10 años más, si logramos
visibilizar ese tema, nos permitirá actuar a tiempo. Si no lo
hacemos, los costos serán muy altos. México 2008 será la gran
oportunidad para que América Latina se presente y muestre sus
realidades, sus creatividades, sus trabajos y sus múltiples e
intensas luchas.
C.
A.
18-01-2008
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