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Pierden su pasado legal tras la
reasignación de sexo. Cuando alguien decide cambiar "el cuerpo
equivocado", se borra prácticamente su historia profesional,
laboral, crediticia y escolar. Tienen que construir una identidad
propia con documentos falsos
Diario El
Universal de Mexico. Francisco Gómez-.
Ser transexual equivale en México a dejar de existir. Para Rocío
significó dejar atrás absolutamente todo.
Ni escuela ni
experiencia profesional pudo recuperar cuando se operó y cambió de
sexo, porque en México de acuerdo con abogados, sicoterapeutas y
médicos no existe una legislación que norme el cambio de identidad,
traspaso de derechos, deberes y compromisos de las personas
transexuales que realizan su reasignación de sexo mediante la
cirugía.
Ella primero
fue ingeniero, profesor, rescatista, jugador de fútbol americano y
practicó deportes extremos. También estuvo casado y se llamó Pedro.
Pero desde que hizo su reasignación de sexo hace 10 años, Rocío se
construyó su propia identidad y dejó a un lado la ley. "Fue por pura
sobrevivencia dice, me vi obligada".
Como cientos de
transexuales, Rocío obtuvo un acta de nacimiento falsa. Con ese
papel se hizo de una nueva identidad. "Eso es común porque hay una
parte muy inhumana de la ley que no les da derecho a las personas
transexuales que realizan su reasignación de sexo a recuperar todo o
las partes que les interesan e importan de su vida anterior", opina
el doctor Juan Álvarez Gayou, presidente del Instituto Mexicano de
Sexología y pionero en México desde hace 25 años en el estudio y
tratamiento del transexualismo.
Y es que una
vez con cuerpo nuevo, después de 27 años de ser hombre, Rocío optó
por la clandestinidad desde el día que quiso contratar una línea
telefónica.
Aquella mañana,
recuerda, se presentó en la oficina de teléfonos, llenó una
solicitud. Con sus documentos, entregó su credencial de elector a
una empleada que la vio y se la regresó de inmediato.
"Tiene que
venir su esposo personalmente. No se permite tramitar líneas
telefónicas para terceros, me dijo aquella señorita", recuerda Rocío
y quien es ahora una mujer de figura espigada, tez blanca y pelo
largo y rubio.
No, no, replicó
ella. No es mi esposo el de la credencial.
La empleada
insistió de mal modo: "Pues entonces dígale a su novio o amigo que
venga él". Fue entonces que Rocío le confesó: "Ese soy yo".
La mujer se
sorprendió. Se quedó un momento callada mirando la credencial. Luego
se levantó de su asiento y fue con otra empleada. Le mostró la
credencial y ambas se encaminaron a otra oficina. Minutos después,
el jefe del lugar salió del lugar acompañado por las dos mujeres.
Con la credencial en la mano, se encaminó hacia Rocío y le explicó
que quien aparecía en esa credencial era un hombre y que ella era
una mujer. "Me dijo que lo sentía, pero que no podría realizar el
trámite que deseaba".
Ya en ese
instante, todas las miradas de la gente en esa oficina se dirigían
hacia Rocío. Indignada, protestó ante los empleados de la
telefónica, pero nada pudo hacer. Ante el silencio de los demás,
optó por salir del lugar. "Desde ese momento asegura decidí que no
volvería a pasar por una situación igual".
"En ese tiempo,
explica, estaba desesperada. Después de que hice mi `reasignación de
sexo` término técnico que designa la operación para el cambio
sexual, mi familia me rechazó, pero además toda mi vida profesional,
laboral, escolar y social anterior quedó prácticamente borrada". De
su pasado no quedaba nada.
"No pude usar
mis papeles ni mi título de ingeniero, porque estaban con otro
nombre".
Indica que "por
eso obtuve un acta que aunque falsa me sirvió para poder sobrevivir.
Viví desde ese momento en la ilegalidad y con mucho miedo de ir a la
cárcel".
Fue, agrega, un
acto de supervivencia. "De hecho le mandé una carta a Vicente Fox
para plantearle de manera anónima mi situación, pero como fue
anónima no me la aceptaron. Pero qué hacía ¿me expongo a que me
metan a la cárcel o me muero de hambre o vamos a seguir viviendo en
el underground ?".
Los abogados
Salomón Barrios Cárdenas y Elsa Salgado Dimas, de la Confederación
Nacional de Derechos Humanos, dicen que "en realidad son
prácticamente borrados de la sociedad, es como si nunca hubieran
existido porque dejan de tener pasado legal, profesional, laboral,
crediticio, escolar".
Por eso muchos
de ellos deben recurrir al mercado clandestino donde se ofrecen
documentos de identidad falsos.
Así sucedió con
la actriz Libertad, quien luego de dejar de ser Armando Palomo,
obtuvo un acta de nacimiento bajo su nueva identidad de Jacqueline
Aristégui, e intentó tramitar un pasaporte. No pudo y se le acusó de
falsificación de documentos.
Finalmente,
como lo publicó EL UNIVERSAL, el magistrado, Jesús Guadalupe Luna
Altamirano, resolvió que no era delito que alguien que cambió de
sexo obtenga una nueva identidad, tramite pasaporte, credencial de
elector o cualquier otro documento oficial acorde con su cambio.
Aunque el
magistrado Luna Altamirano sentó un "precedente brutal" para las
personas transexuales, ello aún no se plasma como un criterio de
ley, por eso la discriminación continúa contra este sector, opinan
por separado tanto Álvarez Gayou como los abogados Barrios Cárdenas
y Salgado Dimas.
En la ley, al
menos en el Distrito Federal, lo más que puede lograr quien reasigna
su sexo, es que después de un juicio civil se haga una anotación
marginal en su acta de nacimiento original, indica Barrios Cárdenas.
"Si llegas con
una acta de nacimiento así a pedir trabajo, es seguro que nunca te
contratarán", considera en tanto Salgado Dimas.
Por eso,
agregan ambos, la gente transexual decide mejor obtener una acta de
nacimiento falsa y a partir de este documento ilegal tramitar
credencial de elector y el resto de sus papeles, pero si son
descubiertos entonces hasta son enjuiciados. Pero ese es el riesgo
que se ven obligados a correr actualmente los transexuales en
México.
Aremy, la activista
El caso de Aremy Fuentes es diferente. Ella ganó una batalla en un
banco. El día que se presentó a cobrar un cheque a una institución
de crédito entregó su credencial de elector. "Sí, se me quedaron
viendo extrañados. En la credencial estaba un hombre y yo iba
vestida de mujer".
Permítame su
identificación le pidió la cajera.
Aremy entregó
su credencial de elector a nombre de Luis A. Ramírez Miranda. La
cajera inmediatamente rechazó pagarle el importe del documento
cobrable.
Ella no quedó
conforme y fue con el gerente del banco, presentó sus documentos,
presentó su firma y exigió en todas las formas su dinero. Al final
ella ganó, aunque este es un caso excepcional.
Aremy está en
vías de realizar la reasignación de sexo. Por eso sus tarjetas de
presentación tienen también hasta ahora su identidad de hombre. Ella
está por cumplir con las cuatro etapas necesarias siquiátrica,
travesti, hormonal y quirúrgica para el cambio de sexo. Pero aún
así, dice, "yo no escondo ni tengo por qué hacerlo, mi condición de
transexual".
Ella estudió
ingeniería mecánica eléctrica en el Politécnico. Y actualmente está
juntando el dinero necesario para la cirugía de reasignación de
sexo.
Además de un
costo que puede oscilar entre los 150 mil a 250 mil pesos, la
intervención quirúrgica a la que deben someterse los transexuales
que optan por la reasignación de sexo es la última fase de un
protocolo de cuatro etapas que dura entre dos y cuatro años.
Lo básico,
señala el doctor Sergio Landa Juárez, es realizar un diagnóstico
correcto del transexualismo antes de comenzar su tratamiento.
El
transexualismo, dice Álvarez Gayou, es una discordancia entre el
sexo y la identidad de género.
"No sabemos las
causas de ello, no sabemos por qué sucede eso, pero sí sabemos que
hay un número importante de personas que viven con esta condición y
que lo hacen con mucho sufrimiento y mucho malestar", agrega.
A veces, señala
Aremy, nadie entiende que es una necesidad para nosotros la
resignación de sexo. "Yo nací así, pero desde la niñez en mi casa me
dijeron o cambias o te vas. Yo les decía que no sabía qué era lo que
pasaba conmigo y les pedí ayuda, pero en cambio me corrieron de mi
casa el día que murió mi padre, quien fue el único que me protegió".
La reasignación
sexual no es un capricho, es una necesidad imperiosa de vivir
plenamente como lo que son, una mujer o un hombre que tenían un
cuerpo equivocado, señalan el sicoterapeuta Álvarez Gayou y el
cirujano Landa Juárez.
Aremy nunca se
escondió. "Hay mucha gente que ya me acepta, voy a sus empresas a
trabajar así como me ves", comenta mientras muestra su vestido
estampado con flores y añade que: "Afortunadamente el trabajo me lo
han dado por mi capacidad".
Su tortuoso
pasado y su militancia en causas sociales le hacen reflexionar que,
"como personas, tenemos los mismos derechos que cualquier ciudadano,
porque quieran o no, existimos, estamos y pagamos impuestos y
tenemos las mismas obligaciones que cualquier persona. Simplemente
queremos que se nos respete igual, queremos las mismas garantías,
las merecemos como mexicanos que somos".
Para efectuar
la reasignación de sexo cada caso debe ser estudiado cuidadosamente
por todos y cada uno de los profesionales que participan en esta
problemática, como son siquiatras, sicólogos, cirujanos generales,
cirujanos pediatras, urólogos, urólogos pediatras, cirujanos
plásticos, ginecólogos, endocrinólogos, genetistas, trabajadores
sociales y abogados, y no deben existir antecedentes de sicosis
previas ni antecedentes penales.
C.
A. 22-12-2004
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