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En
México y Argentina, la Multinacional Coca Cola ha registrado casos
de discriminación por Orientación Sexual a sus empleados. En muchos
casos, estos últimos no se animan a denunciar a la Compañía por
miedo a perder el empleo, y en aquellos casos que quedan cesantes,
siempre surge la dificultad de probar dicha discriminación.
SentidoG-.
En el año 2004, SentidoG.com tomó el caso de "R" (nombre en reserva
por pedido del involucrado), a quien le comenzaron a poner excusas
para desarrollar sus tareas normalmente y hasta le negaron un
ascenso por "presunta" orientación homosexual. (Mas abajo
transcribimos completa la nota realizada con el exempleado de la
firma).
En tanto en México, la cadena Notiese y Cimac reportan el particular
caso de Roberto Mendoza Ralph, homosexual, quien fuera empleado de
la empresa Coca-Cola por casi siete años, sufrió discriminación en
su empleo al impedírsele continuar en su puesto por su preferencia
sexual; le cambiaron el puesto y le redujeron su salario en 35 por
ciento, fue hostigado laboralmente y finalmente despedido.
Mendoza Ralph relató que el director de Recursos Humanos expresó que
mientras él fuera responsable de recursos humanos en la empresa "no
tendré un puto como director en ella". Presentó, entonces, una queja
en el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred),
donde su caso se calificó como "presunto acto de discriminación";
pero la empresa no aceptó someterse a conciliación ni a capacitación
en diversidad.
Durante la ceremonia que tuvo lugar el lunes en el Museo de la
Ciudad de México y que estuvo encabezada por el ombudsman
capitalino, Emilio Álvarez Icaza, se presentaron además del
testimonio de Roberto Mendoza Ralph, cuatro casos más de
discriminación.
El "modus operandis" de Coca Cola, es el mismo en todas las
regiones. En Buenos Aires, durante el año pasado, SentidoG.com ha
tomado el caso de un ex empleado que se decidió a dar su testimonio
para que la discriminación laboral por Orientación Sexual no siga
adelante.
En aquel momento publicamos el caso de "R.", (mantendremos su nombre
en reserva), un "oso" que perdió su trabajo, por "supuesta
homosexualidad". Trabajaba en una empresa multinacional de las que
en otros países son consideradas como "incluyentes".
"R." dialogó con SentidoG sobre lo que fue su vida desde el momento
que planeó irse de vacaciones con un amigo abiertamente gay. Su
denuncia en el INADI, aún espera resolución.
"Mi condición sexual es ser un "oso", o sea un hombre robusto que
simplemente gusta o tiene como preferencia sexual otro oso, otro
hombre robusto", indica "R" como intentando justificar su condición
frente a un trabajo. "NO se me nota, cosa que eso tampoco tendría
nada que ver ya que nadie puede ser despedido ni menospreciado ni
ser retirado de una función jerárquica por ser homosexual, y esto
fue justamente lo que me sucedió".
Sorprendido por la situación, cuenta como "luego de haber sido
elegido y ascendido de categoría a un lugar de responsabilidad, con
gente a mi cargo, se me retiró TODO lo que me había sido dado, por
sospecharse de mi homosexualidad, Cuando digo TODO significa el
puesto, el cargo, la responsabilidad, y se me mandó de vueltas a
caminar como un empleado nuevo, a pesar de que tengo 10 años de
empresa...".
Con mucha indignación, "R." nos cuenta que "todo esto sucedió a
mediados del 2002, en donde por trayectoria, antigüedad en la
empresa, seriedad, responsabilidad y otros puntos a favor que ellos
mismos destacaron acerca de mi gestión. Se me otorgó un ascenso al
departamento de Revendedores, en el cual se atienden a los mejores
clientes de la compañía, no solamente por su nivel de volumen y
dinero que facturan en el día a día, sino porque a su vez esos
clientes tienen gente (fuerza de ventas...) de su pertenencia
quienes debían ser capacitados y supervisados por mi persona".
"Todo marchaba bien hasta que el sub-gerente de la empresa observó
que me estaba por ir de vacaciones con un amigo y compañero de
trabajo, de condición bisexual (no declarado, pero que se nota...).
A los pocos días fui llamado por este sub-gerente y se me comunicó
que se me retiraba porque NO cumplía con el perfil de la
empresa...", dice "R." con mucha resignación ante esta situación
claramente homofobica.
"Seguramente debe ser poco probable de ser demostrado, pero no creo
que sea imposible", nos dice. "Creo que vivimos en una sociedad
hipócrita y hay gente que no soporta que en la empresa haya una
persona del sexo masculino, que a la hora de irse a su casa, en vez
de ir a dormir a la cama lo haga con una mujer como lo exigen las
reglas, lo haga con otro hombre. Soy un hombre que vive en pareja
hace ya 10 meses con otro hombre, y Gracias a Dios, soy muy feliz".
"R." cree que su caso es uno mas de los que suceden a diario, pero
que "NO debe ser dejado pasar por alto, ya que yo luego de eso tuve
serios trastornos de salud, los cuales me están atacando en lo
personal y en lo laboral, donde además tuve un ataque de nervios
provocado por una fuerte discusión con este sub-gerente que me
retiró la categoría, luego de haberle "cantado las 40", y varias
más. Además estoy con un cuadro avanzado de ulceras sangrantes en
ambas piernas, que me están imposibilitando caminar".
Por el momento, "R" no ha recibido el apoyo de ninguno de las
Organizaciones de defensa de los derechos GLBT, y su caso había
permanecido en el anonimato.
Con información de Guadalupe Vallejo Mora (Cimac/México, DF),
Alejandro Britos (Notiese) y Gabriel Oviedo (SentidoG.com/Argentina)
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Coca-cola México
discrimina a directivo homosexual
Por
Rocío Sánchez / Agencia NotieSe-.
El futuro de Roberto Mendoza no podía ser más prometedor. Gracias a
su empeñado esfuerzo estaba a apunto de ingresar al selecto grupo de
directivos de una de las compañías de mayor prestigio: Coca-Cola
FEMSA (la división de la compañía refresquera para México y otros
ocho países de Latinoamérica). Pero algo falló; el puesto por el
que trabajó denodadamente por años le fue entregado a otro
empleado. Más tarde, en octubre de 2004, fue despedido después de
varios intentos por degradarlo de puesto y reducirle el sueldo.
Actualmente sostiene una demanda contra Coca-Cola FEMSA por el daño
moral causado y está por interponer una denuncia penal contra la
empresa, por haber incurrido en el delito de discriminación.
Y es que en ese momento él no lo sabía, pero más de un testigo había
escuchado al director corporativo de recursos humanos de la compañía
decir: “Mientras yo sea director de recursos humanos no vamos a
tener a un puto en una dirección”. Cuando comenzó a trabajar en
Coca-Cola FEMSA, Roberto aún no asumía abiertamente su orientación
sexual, pero cuando tomó la decisión de aceptar su homosexualidad,
consideró apropiado comunicarlo a sus superiores. Éstos no tuvieron
ninguna reacción inmediata, pero la mostraron después, al
obstaculizar continuamente su ascenso dentro de la empresa.
Roberto Mendoza Ralph se tituló en ingeniería mecánica y eléctrica
con el mejor promedio de su generación. Cuando egresó de la
Universidad Iberoamericana, hace dieciséis años, trabajó en otra
multinacional de bebidas, PepsiCo de México, empleo que dejó para ir
a colaborar en Coca-Cola FEMSA, que le ofrecía un puesto gerencial.
En Refrescos y Aguas Minerales SA de CV, una de sus empresas
operadoras, trabajó casi siete años, ahorrándole millones de dólares
a la firma al manejar exitosamente las áreas de abastecimientos y
compras. Fue él mismo, junto con su jefe inmediato, quien diseñó el
proyecto para convertir el área de compras en una dirección.
“Era prácticamente un hecho que yo iba a encabezar la nueva
dirección, pero le dieron ese puesto a alguien más, alguien que no
tenía experiencia”, recordó en entrevista con esta agencia. El hecho
lo hizo sentirse “destrozado, no había ninguna razón por la que no
pudiera obtener ese puesto”. Y él no era el único que lo esperaba,
también sus colaboradores se sorprendieron con la decisión.
A partir de ese momento comenzó el acoso y la discriminación
constante, aunque velada. Fue trasladado al área de logística,
luego enviado a Costa Rica a coordinar los procesos de compras en la
división de Centroamérica y más tarde llamado a México nuevamente
para ocupar el mismo puesto con el que inició, pero con un sueldo 35
por ciento menor. Debido a que buscó negociar un salario mayor y se
rehusó a renunciar a ciertos reembolsos que la empresa le debía,
finalmente fue despedido.
Homofobia en el ámbito laboral
El caso de Roberto es uno más de los que se reflejaron en la
Primera Encuesta Nacional sobre Discriminación, realizada por la
Secretaría de Desarrollo Social y el Consejo Nacional para Prevenir
la Discriminación, que asienta que 40 por ciento de las personas
homosexuales ha sido discriminada en su trabajo, mientras que 75 por
ciento gana un salario menor por un trabajo similar al que desempeña
una persona no homosexual.
“Uno de mis compañeros ya me había dicho que él entendía
perfectamente por qué me estaban despidiendo, y me contó que escuchó
en el elevador a Eulalio Cerda director corporativo de recursos
humanos- comentar con uno de sus asistentes que no me darían el
puesto debido a mis “gustos homosexuales”, y que me la harían pesada
hasta que me fuera de la compañía para que no les costara”. Pero
fue otra compañera, esta vez de la propia área de recursos humanos,
quien le confirmó que “hubo una reunión donde estaba Eulalio Cerda
en la que al final estuvo manoteando en la mesa, diciendo que
mientras él fuera director de recursos humanos no iba a permitir que
un puto fuera director en la empresa”.
Luego de su renuncia, forzada por las constantes presiones, más
personas, ex empleadas de la empresa, le hicieron comentarios sobre
conversaciones informales que habían escuchado entre el responsable
de recursos humanos y su mismo asistente, refiriéndose a Roberto
como “el putito”, o afirmando que “aunque nos costó más dinero de lo
que queríamos, ya no tenemos a un puto en la compañía”.
Al verse desempleado, con casi 40 años de edad y una amplia
experiencia, Roberto llamó a un asesor externo de la transnacional
para que le facilitara contactos con los headhunters o
cazadores de cerebros cuya labor es ofrecer a las empresas el
trabajo de personas de alto rendimiento-. A esto, la respuesta fue:
“Te va a ser muy difícil, ya viste como logró Eulalio Cerda sacarte
de Coca-Cola FEMSA por tu preferencia sexual”.
La Ley Federal del Trabajo, en sus artículos 3º y 133, sólo prohíbe
al empleador establecer distinciones entre los trabajadores o
negarse a aceptar a alguno de ellos por motivos de “raza, sexo,
edad, credo religioso, doctrina política o condición social”. La
fracción del Partido Verde Ecologista en la Cámara de Diputados
presentó, en octubre pasado, una iniciativa de reforma a esta Ley
para que se prohíba también la exclusión por motivos de orientación
sexual. Hasta ahora, la iniciativa no ha sido discutida.
Código de ética
Confirmar que su despido y los anteriores obstáculos para su
ascenso en la empresa se debieron a su homosexualidad y no a su
falta de habilidades fue un alivio, luego de meses de depresión y
angustia por dudar de sus propias capacidades. “La razón de
impedirme crecer y desarrollarme dentro de la empresa, de negarme
los puestos que merecía por mi trabajo y de limitar mi carrera
interna fue sólo por mi preferencia sexual”, explicó Roberto
Mendoza.
Las grandes compañías transnacionales utilizan diversos modelos para
su administración, donde el compromiso con la calidad y la
excelencia ha sido una de las estrategias más eficientes. Una de
las principales estrategias para lograr ese compromiso es hacer
sentir a sus empleados como parte esencial de la corporación, lo que
desarrolla en ellos un arraigado sentimiento de lealtad y una gran
necesidad de la valoración de su trabajo.
Dentro de la lógica de “ponerse la camiseta”, Coca-Cola FEMSA se
rige por los Códigos de Ética de The Coca-Cola Company, con sede en
Atlanta, Estados Unidos. Tal código se basa, según la propia
compañía, en los principios de respeto e inclusión de la diversidad,
por lo que la empresa se define como “un empleador local, con la
responsabilidad de permitir a nuestra gente que desarrolle todo su
potencial; trabajando en mayor creatividad y representando la
diversidad del mundo al que servimos”.
La necesidad de Roberto Mendoza de comunicar su orientación sexual a
sus superiores en Coca-Cola FEMSA parte indirectamente del mismo
Cogido de Ética, que estipula que sus empleados deben tener cuidado
con sus relaciones personales, pues éstas “no deben estar en
conflicto (o parecer estar en conflicto) con los intereses de la
empresa. Tenga en cuenta que el Código no puede prever
específicamente cada posible conflicto (...). Cuando surjan dudas,
busque consejo”.
Y aunque Mendoza Ralph se apegó al el Código de Ética al comunicar
su relación sentimental (con la que lleva cinco años), quien no lo
hizo fue Eulalio Cerda, responsable de recursos humanos, quien pasó
por alto el artículo IV afirma que “nadie será discriminado por
razones de sexo, estado civil, edad, religión, raza, capacidad
física, preferencia o clase social”. De igual forma, el artículo
VII establece que una de las violaciones al Código es “discriminar,
intimidar u hostigar a otra persona por causa de raza, color, sexo,
edad, origen, creencias, preferencia sexual o capacidad física”.
Los lineamientos que rigen al personal de Coca-Cola estipulan que
cualquier empleado puede y debe denunciar cualquier violación al
código. En caso de que haya duda de si existió una infracción, “las
áreas de recursos humanos y de auditoría interna (...) procederán a
validar y evaluar la evidencia disponible”. Es decir, una de las
personas a quienes Roberto Mendoza debía haber reportado la
discriminación de la que fue objeto era precisamente quien lo
discriminó. Por haber violado el Código de Ética, las sanciones
para Eulalio Cerda “podrán ir desde el despido hasta la denuncia
penal ante las autoridades competentes”.
Acciones legales
La subestimación del trabajo y del potencial laboral que sufrió
Roberto Mendoza en Coca-Cola FEMSA, lo llevó a un severo daño
psicológico que actualmente busca reparar acudiendo a terapias en el
Centro de Atención a Riesgos Victimales y Adicciones (Cariva),
dependiente de la Procuraduría General de Justicia del Distrito
Federal (PGJDF). Mucha de la angustia generada en el afectado se
debe a que “estuve encajonado en la industria (refresquera) 16 años,
y después de Coca-Cola y Pepsi no hay otra empresa de bebidas que
cubra mis expectativas de ingreso”.
El daño lo detectó al cabo de unos meses, cuando el “alivio” de
saber que lo habían despedido por ser gay se transformó en
indignación. “Después de todo, en la empresa pisotearon mis
derechos como persona y como empleado. Primero me sacaron de
PepsiCo, luego me tuvieron en su empresa seis años y siete meses
sacándome provecho y sin dejarme crecer. En este país llegando a los
cuarenta años es difícil encontrar chamba.”
Tomando en cuenta estos factores, Mendoza Ralph demandó a Coca-Cola
FEMSA una indemnización conforme a lo que habría continuado
percibiendo como sueldo si la homofobia no le hubiera impedido
seguir colaborando en la empresa. Será el juez de lo civil quien
determine el monto si es que el afectado gana la demanda.
La primera respuesta que la refresquera ha dado a las autoridades en
materia civil es que Roberto nunca trabajó para Coca-Cola FEMSA,
pues estaba registrado como empleado de su subsidiaria Refrescos y
Aguas Minerales. “Todos sabemos que las empresas organizan ese tipo
de subsidiarias para diluir las utilidades y pagar menos impuestos”,
explicó el afectado.
Mendoza Ralph también se presentó ante el Consejo Nacional para
Prevenir la Discriminación (Conapred), donde interpuso una queja.
El organismo visitó a Coca-Cola para exponerle el caso y la
compañía, negando todo, se rehusó a recibir las pláticas de
sensibilización que Conapred ofrece en estos casos para que la
discriminación no se repita. A pesar de esa respuesta negativa, la
instancia mantiene abierta la investigación.
Dado que Conapred no tiene la facultad de sancionar los actos
discriminatorios, el afectado buscará la vía penal, denunciando por
el delito de discriminación, que sí está estipulado en el Código
Penal para el Distrito Federal, cuyo artículo 206 establece penas de
uno a tres años de prisión a quien por orientación sexual, entre
otros motivos, excluya a alguna persona, o bien, le “niegue o
restrinja derechos laborales".
Roberto Mendoza sabe que hay una oportunidad para que Coca-Cola
FEMSA rectifique o, cuando menos, acepte su error. El
comportamiento que la empresa ha mostrado hasta ahora en este caso
contraviene los lineamientos generales de The Coca-Cola Company, la
cual, incluso, patrocina la Marcha del Orgullo Gay en la ciudad de
Atlanta.
En esa localidad, hace seis años, se conformó el grupo de Empleados
Gays y Lesbianas de Coca-Cola (Kolage, por sus siglas en inglés), el
cual logró que desde 2001 los beneficios que se otorgan a cónyuges
de empleados de The Coca-Cola Company se brindaran también a las
parejas de hecho de trabajadores y trabajadoras homosexuales. Aunque
Kolage es un organismo independiente de la compañía, mantiene una
estrecha comunicación con ésta para garantizar un ambiente de
respeto y seguridad dentro de la empresa para los empleados con
orientaciones no heterosexuales. Este grupo ya tiene conocimiento
del caso de Roberto y “de manera informal” respondió a su llamado
diciendo que haría llegar el caso a la directora de diversidad de
The Coca-Cola Company.
C. A.
30-08-2005
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