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Extracto de los principales diarios de
España sobre la manifestación del Orgullo GLTB 2003 en
Madrid
El Orgullo Gay reúne en Madrid a más
de medio millón de personas
El Mundo-.
365 días después, el centro de Madrid volvió a teñirse
ayer de los colores del arco iris, en una tarde en la que
el sol no dio ni un minuto de tregua. Más de 600.000
personas tomaron las calles de la capital en la que fue,
sin duda, la reivindicación rosa más multitudinaria
celebrada hasta la fecha en España. Un año más, los músculos,
las banderas, los confetis y la música se convirtieron en
el mejor reclamo estético y festivo para envolver una
causa común: la igualdad de derechos de los homosexuales.
La manifestación del orgullo gay,
convocada por la Federación Estatal de Lesbianas, Gays,
Transexuales y Bisexuales (FELGT) y el Colectivo de
Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales de Madrid
(COGAM), recorrió el trayecto que une la madrileña
Puerta de Alcalá con la Puerta del Sol bajo el lema «Diversidad
e igualdad: una lucha común». Hasta 35 colectivos
procedentes de toda España, ONG, partidos políticos,
sindicatos, asociaciones y, sobre todo, decenas de miles
de simpatizantes quisieron estar presentes en esta
vigesimoséptima edición de la marcha, que rememora la
redada de la policía de Nueva York en el bar Stonewall
Inn, hace ahora 34 años.
A las 19.00 horas, la cabeza de la
manifestación abrió el fuego reivindicativo. Una nutrida
representación de la izquierda política quiso mostrar su
apoyo al colectivo homosexual portando la pancarta de
rigor, en la que estaba escrito el lema de este año en
castellano, catalán, euskera y gallego. La tormenta política
de ayer en la Cámara de Madrid, sin embargo, se convirtió
en la protagonista de sus declaraciones. Así, encabezaron
la marcha la portavoz del PSOE en el Ayuntamiento de
Madrid, Trinidad Jiménez; la secretaria de Relaciones con
las ONG y Movimientos Sociales del PSOE, Leire Pajín; el
coordinador general de IU, Gaspar Llamazares; la portavoz
de IU en el Ayuntamiento de Madrid, Inés Sabanés; los líderes
sindicales José María Fidalgo y Cándido Méndez, y el
concejal socialista Pedro Zerolo. Todos ellos dejaron la
retórica de la igualdad de derechos, de la tolerancia y
de la libertad dentro del armario, y centraron sus
declaraciones en el escándalo del Gobierno de la
Comunidad de Madrid.
«Las lesbianas deben colocarse justo
después de la pancarta», gritaba, megáfono en mano, uno
de los organizadores. «Estamos reivindicando la
visibilidad de este colectivo, así que, por favor, no les
quitemos protagonismo». Esta posición privilegiada de
las lesbianas fue la guinda del pastel en una semana en la
que este colectivo han querido estar más presentes que
nunca en todos los actos del orgullo gay.
Un total de 35 carrozas fue uniéndose a
la manifestación a medida que ésta avanzaba hacia el
destino final. Sobre ellas, kilos y kilos de músculo,
pieles bronceadas, musas del ambiente como Alaska -fiel a
esta fiesta año tras año- y bailes sensuales al ritmo de
la música convirtieron la marcha en un auténtico espectáculo
visual seguido por miles de personas desde las aceras.
Manifiesto
Y, después de la tormenta, llegó
la calma. Allí, en la Puerta del Sol, el furor de la
fiesta dio paso a la lectura del manifiesto, que este año
corrió a cargo de la presidenta de COGAM, Boti García
Rodrigo, la activista transexual Carla Antonelli y el
secretario general de la FELGT, Miguel Ángel Fernández.
«No hay suficientes leyes de parejas en
las comunidades autónomas, casas cuartel para los
guardias civiles homosexuales, o servicios de atención
para lesbianas, transexuales y gays», afirmaron.«El
derecho al matrimonio entre gays y lesbianas es el único
camino para llegar a la igualdad legal». Los cuchillos
lanzados contra los dirigentes no terminaron aquí. «Nuestro
Gobierno tiene una responsabilidad que no puede dejar de
lado», explicaron.«Basta ya de defender la ignorancia,
de comprometerse con el fundamentalismo religioso y de
apostar por la involución social y moral».
Tras la lectura del comunicado, los
aplausos, la música y el baile volvieron a convertirse en
los protagonistas. Tanto que duraron hasta esta mañana,
cuando se han despedido de Madrid hasta el año que viene.
Gays, lesbianas
y transexuales piden igualdad de derechos en la ' Marcha
del Orgullo '
País-. "Diversidad e igualdad,
una lucha común". Bajo este lema, cientos de miles
de personas se manifestaron ayer en Madrid a favor de los
derechos de los gays, las lesbianas y los transexuales. La
marcha partió de la Puerta de Alcalá y finalizó en la
Puerta del Sol. Allí, tres activistas leyeron un
manifiesto en el que defendieron los derechos de los
homosexuales y criticaron la política "homófoba"
del Partido Popular. La protesta transcurrió en un
ambiente de fiesta y reivindicación. En Barcelona, varios
miles de personas rindieron homenaje a los homosexuales
represaliados por el franquismo.
La cabecera de la manifestación para
celebrar el Día del Orgullo Gay estuvo formada, entre
otros, por el coordinador general de IU, Gaspar
Llamazares, la portavoz del PSOE en el Ayuntamiento de
Madrid, Trinidad Jiménez, la portavoz de IU en el
Consistorio, Inés Sabanés, y por los máximos dirigentes
de CC OO y UGT, José María Fidalgo y Cándido Méndez.
Entre todos cogieron una gran pancarta blanca con el lema
que englobó el carácter de la protesta: "Diversidad
e igualdad, una lucha común".
"Reivindicamos la diversidad como
un derecho a defender. Queremos tener los mismos derechos
que los heterosexuales", afirmó Beatriz Gimeno,
presidenta de la Federación Estatal de Lesbianas, Gays,
Bisexuales y Transexuales, organizadora de la marcha. Según
ella, asistió un millón de personas
A las siete de la tarde y bajo un fuerte
sol comenzó la manifestación. "A ver, este año
vamos a intentar salir más organizados", anunció
por el altavoz un miembro de la organización. "¡Feliz
Orgullo 2003¡". El saludo fue recibido con aplausos
y vítores. Empezó a sonar la música. Detrás de la
cabecera se colocaron las lesbianas, los transexuales, los
gays, los partidos políticos y los sindicatos. Entre
grupo y grupo, decenas de orquestas, drag queens y
bailarines animaron la fiesta. De vez en cuando, alguien
arrojaba botellas de agua a los asistentes para aliviarles
del calor. Más de 30 carrozas de empresas participaron en
el desfile.
A la marcha acudieron ciudadanos de
distintos puntos de España. Muchas chicas llevaban en el
pecho una pegatina que rezaba: "Sí, soy lesbiana. ¿Qué?".
Otros optaron por lucir la bandera del arco iris, emblema
de las reivindicaciones homosexuales, en cinturones,
gorras y gafas de sol. Había muchas pancartas con los
lemas: "Educación frente a homofóbia" o
"Nosotros también somos familia". Numeroso público
se congregó para ver el desfile.
Al llegar a la Puerta del Sol, tres
representantes del movimiento leyeron un manifiesto donde
reivindicaron que los homosexuales tengan los mismos
derechos que los heterosexuales (matrimonio, adopción de
niños...). También criticaron con dureza la política
"homófoba" del PP.
En Barcelona, la manifestación congregó
a unas 25.000 personas, según la organización y a 1.500
según la Guardia Urbana, informa Clara Blanchar.
La marcha recorrió el centro, entre las plazas de la
Universidad y Sant Jaume, en un ambiente menos festivo que
el de ediciones anteriores, puesto que no contó con las
carrozas de los locales de ocio de la zona llamada
GaiExample. Los organizadores rindieron homenaje a los
4.000 homosexuales y transexuales represaliados durante el
franquismo. "Pedimos que se anulen todas las
condenas, que las fichas policiales pasen al Archivo Histórico
Nacional para mantener la memoria y que las víctimas sean
compensadas económicamente", señaló el portavoz,
Eugeni Rodríguez.
Los homosexuales
desfilan por la igualdad
La Razón.- Más
de medio millón de gays, lesbianas y transexuales
tomaron el centro de Madrid para reivindicar el
matrimonio, la adopción entre parejas del mismo sexo y
el fin de la persecución que aún sufren en 80 países
Calor y color. Más de
500.000 personas, según la Policía, y más de un millón,
según la organización, celebraron en Madrid el día
del Orgullo Gay. La manifestación estatal unitaria del
colectivo de gays, lesbianas y transexuales partió de
la Puerta de Alcalá y desembocó en Sol. Los gritos de
protesta contra el Gobierno y contra la Iglesia fueron
continuos a lo largo de la marcha. Exigieron «igualdad
para todos los ciudadanos» y reivindicaron, con
especial hincapié, el «matrimonio para parejas
homosexuales y adopción de niños». Las frases de «Soy
gay, y ¿qué?» o «Antes erótico que neurótico»
sonaron también por encima de todo. Una jornada llena
de anécdotas extravagantes y de banderas de siete
colores.
«Queremos libertad,
igualdad y respeto. ¿Qué menos podemos pedir? ¿Acaso
no somos personas? ¿Qué creen, que no sentimos, qué
no queremos de igual manera que el resto...?»,
comentaba uno de los más de 500.000 anónimos que,
ayer, con motivo de la celebración del día del Orgullo
Gay, tomaron las calles de Madrid para manifestarse.
El aspecto asfaltado, agobiante y
chirriante de la capital española se tomó una tregua.
Un inmenso arcoiris ¬no sólo de colores, pues había
mil y un sonidos, cien mil sabores...¬ se apoderó de
un casco histórico machacado por el humo y el tráfico.
La marcha, que transcurrió de la Puerta de Alcalá
hasta Sol, fue de todo menos monótona. Había desde «reinonas
de la noche» acicaladas con minivestidos brillantes,
hasta niños de tres años portando ¬aún sin saberlo¬
la banderita insigne del colectivo gay. Todo un espéctaculo.
El sol seguía haciendo de las suyas,
sí ¬eran las siete de la tarde¬, pero eso no impidió
que alrededor de 500.000 personas, según la Policía, y
más de un millón según los organizadores, se tirasen
a la calle para gritar en un tono lúdico: «Basta de
injusticias. Sólo pedimos lo que está contemplado en
la Constitución: igualdad de derechos para todos los
ciudadanos».
Pero, aparte de la sobriedad de las
exigencias, hubo ¬como suele caracterizar a este tipo
de eventos¬ «mogollón» de pancartas que rozaban la
irritabilidad. Por ejemplo, alrededor de un centenar de
personas portaban estandartes en los que podía leerse:
«Cura, cúrate» o «Vatic Ano, Cura Te». Tampoco
estuvieron ausentes las alusiones ¬un poco peyorativas¬
al jefe del Ejecutivo español, José María Aznar, que,
o bien aparecía como «Asesino de derechos», o bien lo
hacía como «padre de la intolerancia».
Pero, desde luego, la mayor atracción
para el viandante, al que ni le iba ni le venía lo que
estaba pasando, fue el momento en que una treintena de
carrozas, plagadas de gente semidesnuda, desfilaba por
la calle Sol de manera impúdica. Desde ellas, cayeron
condones, ejemplares de la revista Zero y chorros de
agua disparados por pistolas multicolor. Malena Gracia,
encumbrada en el punto más alto de una de las carrozas,
gritaba: «Loca, loca. Por un beso tuyo...», lo cual
paralizó un poco la llegada hasta el destino de lectura
del manifiesto de la Federación española de Gays,
Lesbianas y Transexuales.
Despejado el paso ¬algo complicado
por la multitud apostada en las calles¬ llegó el
momento más esperado. Boti García Rodrigo, presidenta
del Colectivo de Gays y Lesbianas de Madrid (Cogam), la
activista transexual Carla Antonelli y el secretario
general de la Federación Estatal de Lesbianas, Gays y
Transexuales, Miguel Ángel Fernández se encargaron de
exigir el matrimonio entre personas del mismo sexo, la
adopción para parejas homosexuales y, en definitiva, la
igualdad de derechos. Al final, todas las voces se «enorgullecieron»
diciendo: «Soy gay y ¿qué?».
Cientos
de miles de personas salen a la calle en el Día Mundial
del Orgullo Gay
ABC MADRID-. Cientos
de miles de personas se echaron ayer a las calles de las
principales capitales del mundo para participar en las
manifestaciones convocadas por el Día Mundial del Orgullo
Gay. En todas las concentraciones, que terminaron con la
lectura de un manifiesto, se exigió a los Gobiernos ««igualdad
de derechos para gays, lesbianas, bisexuales y
transexuales».
Los diferentes recorridos
estuvieron marcados por el colorido de las corrozas, la música,
la bandera del arco iris -insignia de este colectivo-, los
globos y los pequeños carteles reivindicativos portados
por los manifestantes para reclamar a los políticos «que
se nos reconozca como ciudadanos de primera». Todos estos
símbolos convirtieron a las urbes en grandes fiestas.
En España, este colectivo
sale a la calle desde hace más de un cuarto de siglo con
un objetivo: que se reconozca su dignidad. Y reivindican
«una pensión de viudedad y de jubilación, pero sobre
todo luchamos por conseguir que se les permita adoptar niños».
Asimismo, se sienten
discriminados en el mercado laboral y en los círculos
familiares. En Madrid, según los organizadores,
participaron en el acto cerca de un millón de personas;
cifra reducida por la Policía hasta los 500.000
manifestantes.
«En silencio»
Los gays y
lesbianas aprovechan el 28 de junio «para ser y sentirse
gays porque el resto del año, muchos, deben vivir su
homosexualidad en silencio». Por eso, estas personas
afirman que «no sólo otro mundo es posible, sino que sólo
otro mundo es posible, otra sociedad, la sociedad del arco
iris».
La 'marea
rosa' toma las calles
Periódico
de Catalunya-. La policía ya no les persigue, como
aquella tarde del 28 de junio de 1969 en Nueva York, pero
les queda mucho camino por recorrer. Por eso, ayer tomaron
las calles. Al grito de "igualdad de derechos,
ya" y "represión, sí, pero a la homofóbia",
el Día del Orgullo Gay se celebró en las principales
ciudades europeas con multitudinarias manifestaciones. Sólo
en París, Viena y Berlín se juntaron más de un millón
de personas. En España, las mareas rosas más llamativas
se celebraron en Madrid, con medio millón de personas
(los convocantes subieron la cifra hasta el millón), y en
Barcelona, donde se reunieron 10.000 manifestantes.
Los políticos de izquierda y los dirigentes sindicales
quisieron hacerse la foto con los homosexuales. Al menos,
en la convocatoria de Madrid. Todos enarbolaron la bandera
arcoiris y reclamaron al Ejecutivo de Aznar y a los
empresarios que no sigan discriminando al colectivo gay.
Sin embargo, fueron los propios homosexuales --y
heterosexuales simpatizantes-- los que supieron convertir
el recorrido entre la Puerta de Alcalá y la Puerta del
Sol en una fiesta sin dejar de lanzar dardos.
IGLESIA Y PP
Criticaron
todo, pero sus blancos preferidos fueron el PP y la
Iglesia. "Señor Aznar, usted no es el dueño de mis
derechos", rezaba una pancarta. "Vaticano, cúrate
tú", decía otra. Otros mensajes, menos ingeniosos,
fueron igualmente reivindicativos. Por ejemplo, "la
represión sí es una perversión", "pagamos
impuestos y no tenemos derechos" y "matrimonio y
adopción, ya!!!".
"Necesitamos igualdad legal, pero también social. Y
ésta, que pasa por la educación, nunca se va a lograr
con la política homófoba del PP", explicó la
presidenta de la federación estatal de lesbianas y gays,
Beatriz Gimeno. Cuando leyó el manifesto en la Puerta del
Sol, la transexual Carla Antonelli reclamó operaciones de
sexo gratuitas (sólo se realizan en Andalucía y
Extremadura) para que "deje de haber hombres y
mujeres de primera y segunda clase".
La marcha de Barcelona, que concluyó en una abarrotada
plaza de Sant Jaume, rindió homenaje a los homosexuales
que sufrieron represión en la dictadura franquista. Los
manifestantes tampoco dieron tregua al Gobierno y
mostraron pancartas con frases como "aquí el único
que pierde aceite es el PP", en alusión a la catástrofe
del Prestige.
PARÍS Y BERLÍN
La
marea rosa --que hoy inundará las calles de EEUU-- también
llegó ayer al resto de capitales europeas. La más
multitudinaria fue la de París, donde se congregaron más
de medio millón de personas, que reclamaron una ley para
castigar los actos y las declaraciones homófobas. En Berlín
--unas 600.000 personas-- y Viena --200.000-- los
manifestantes reclamaron leyes para garantizar la
igualdad. En Zagreb, la policía protegió a los
manifestantes para impedir que se repitieran los actos homófobos
del año pasado.
C. A. 30-06-2003 Comenta
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