P o r t a l  d e  i n f o r m a c i ó n  t r a n s e x u a l
 
       
 
Transexualidad masculina
Pag. anterior  Este dossier ha sido realizado por el Grup de Transsexuals Masculins de Barcelona
 

Grup de Transsexuals Masculins-. Este documento tiene únicamente carácter informativo. Ha sido elaborado a partir de múltiples fuentes, y su autor no es un médico. Pretende dar a conocer los posibles beneficios y riesgos antes de empezar un tratamiento terapéutico encaminado hacia lo que popularmente se denomina un cambio de sexo. Se aconseja no usarlo para la automedicación, dado que el papel que las hormonas efectúan en el cuerpo es muy complejo y, en muchos aspectos, todavía, desconocido. Por favor, si quieres añadir, corregir o sugerir algo, ponte en contacto con nosotros. Muchas gracias.

Sexo, género y sexualidad:            

                Antes de diferenciar sexo y género, cabe definir algunos conceptos por separado. Nos encontramos ante varios tipos de sexo: el biológico, el psicológico y el social.

En primer lugar el sexo biológico, que es la suma de todos los elementos sexuados del organismo. Consta de varios elementos o subtipos de sexo.

Así, tenemos:

- los cromosomas, los cuáles aportan la información genética. Habitualmente, en el hombre son XY, y en la mujer XX. También se puede hablar de sexo cromosómico o genético.

- las gónadas, que son las glándulas sexuales del organismo. Pueden ser testículos u ovarios, y son las responsables de la secreción de semen u óvulos, respectivamente. También se le llama sexo gonadal.

- los genitales, que son las partes externas del aparato genital: pene, escroto, clítoris, vulva. Es el llamado sexo genital.

- la anatomía o distribución de los órganos del cuerpo humano. Es el llamado sexo anatómico.

      - la morfología o forma del cuerpo humano. También llamado sexo morfológico.

- las hormonas sexuales, que son sustancias producidas, básicamente, por las gónadas, y que actúan sobre los órganos y tejidos de muy diversas maneras. Son las responsables de los caracteres sexuales secundarios. También se puede hablar de sexo hormonal.

En segundo lugar aparece el sexo psicológico, que es lo que la persona siente en su interior. Es el responsable de la identidad sexual.

                En tercer y último lugar, aparece el sexo social, que es el género o sexo público. Es el responsable de la identidad de género. Este último eslabón es un constructo social que hace que unos comportamientos, juegos o formas de vestir estén consideradas como propias de hombres y otras como propias de mujeres.

La identidad sexual es la identificación con un determinado sexo (sentirse hombre o sentirse mujer), y la identidad de género es la asunción y manifestación de lo que se siente, en base a unas normas sociales (rol).

Actualmente, el sexo es un status social que se otorga en el momento del nacimiento, mediante la observación de la apariencia genital. Tras lo cuál se nos asigna un sexo legal (hombre o mujer) y, por consiguiente, pasamos a formar parte de un género u otro (masculino o femenino). Es decir, según el sexo biológico se nos impone el sexo social, presuponiendo el sexo psicológico. Habitualmente todos ellos coinciden, y entonces se adopta el rol sexual esperado. Pero, si el sexo psíquico no concuerda con los restantes, hablamos de una discordancia con el rol presumiblemente esperado (sexo social) y se adopta una identidad sexual y una identidad de género distinta.

De igual forma, cuándo todos los elementos que conforman el sexo biológico no concuerdan entre sí, es decir, cuando se presenta una mezcla de caracteres femeninos y masculinos, hablamos de intersexualidad. Esto no siempre se detecta en el momento del nacimiento, al observar los genitales. A veces, se pone de manifiesto con el crecimiento y la llegada de la pubertad. Pero, a diferencia de los transexuales, siempre es claramente observable físicamente o mediante alguna prueba médica.

No hay que confundir la transexualidad con la homosexualidad ni con el travestismo, pues en ellos intervienen diferentes factores de los que resultan comportamientos diferentes, y en ningún caso patológicos en sí mismos. En principio, el sexo y el género no conllevan a un determinado tipo de sexualidad (en su globalidad) ni a una determinada orientación sexual. Así, la orientación sexual es la atracción física hacia una persona por razón de su sexo (se puede ser asexual, heterosexual, homosexual o bisexual), mientras que la identidad sexual es el sentimiento de pertenencia a un sexo u otro, sea éste el esperado o no por razón de su sexo legal.

La homosexualidad implica relaciones afectivas y/o sexuales entre personas del mismo sexo, es decir, entre dos hombres (gays) o entre dos mujeres (lesbianas). El homosexual se siente a gusto con su propio sexo (tanto biológico como legal) y con todos sus caracteres primarios y secundarios, es decir, no experimenta ningún rechazo hacia su morfología sexual (genitales,...). Por tanto, solo se diferencia del heterosexual por su orientación sexual.

El travestí es aquella persona que se viste con ropas del otro sexo para satisfacer un deseo erótico-fetichista, pero de ninguna manera desea un cambio real de sexo, ya que se siente plenamente identificado con el sexo de nacimiento.

Dado que la identidad sexual y la orientación sexual son dos conceptos distintos, no excluyentes entre sí, los transexuales pueden ser homosexuales, heterosexuales, bisexuales o asexuales (al igual que el resto de la población). Así, hay transhomosexuales o transheterosexuales, siendo un transhomosexual  aquél o aquella que tras un cambio de sexo, mantiene una relación con una persona del mismo sexo social al cual él o ella pertenece ya en la actualidad.

El término transgénero es más amplio que el de transexual y se usa para designar a aquellas personas que a pesar de no sentirse bien con su sexo legal, no desean tampoco una adaptación completa al sexo legal contrario (tratamiento hormonal o cirugía de reasignación sexual). Por tanto, no todos los transgéneros son transexuales. El transgénero quiere vivir un rol distinto al asignado, manteniendo su cuerpo inalterable o parcialmente alterado, puesto que pueden sentir que no encajan en ningún género, en ambos, o en el género contrario.  

Sinónimos:  

Transexualidad = Disfória de Género = Trastorno de la Identidad Sexual = Trastorno de la Identidad de Género (TIG) = Trastorno de la Identidad Sexual de Género = Gender Identity Disorder (GID) 

Definición y teorías:  

La transexualidad es el deseo irreversible de pertenecer al sexo contrario al legalmente establecido (o sea, al de nacimiento, ratificado por tus genitales) y asumir el correspondiente rol (el contrario del esperado), y de recurrir si es necesario a un tratamiento hormonal y quirúrgico encaminado a corregir esta discordancia entre la mente y el cuerpo.

                La transexualidad no es una elección. Por tanto, se nace transexual. Aunque no se conoce el origen de este trastorno, existen básicamente dos teorías al respecto, aunque es probable que sea el resultado de múltiples factores. La teoría psicológica sostiene que en algún momento de la vida del transexual (especialmente en los primeros años de vida), se produce un trauma y, por tanto, cree que la afloración de este trauma a la superficie debería curar al transexual. Actualmente y tras intentos fallidos de curaciones de transexuales está siendo relegada por la teoría biológica, que por el contrario, se basa en la existencia de diferencias biológicas entre los transexuales respecto de los demás individuos. Últimamente presta mucha atención a los baños de hormonas durante el desarrollo prenatal y su posterior influencia en el desarrollo cerebral, y por tanto, en la identidad del individuo, y considera que el tratamiento más viable es la terapia hormonal y la intervención quirúrgica.

                Por transexual masculino (MaH) nos referimos a quién siendo mujer biológicamente, se siente hombre y socialmente adopta el rol masculino, tanto si se encuentra en el proceso de cambio como si ya lo ha efectuado. Mientras que por transexual femenina (HaM) nos referimos a quién siendo hombre biológicamente se siente mujer y socialmente adopta el rol femenino. Es decir, para definirnos usamos el destino y no nuestro origen.

De todas maneras, muchos profesionales usan el término de (la) transexual femenina para  los trans Mujer a Hombre (MaH), y (el) transexual masculino para las trans Hombre a Mujer (HaM), usando así el origen en vez del destino, pues no hay un criterio único definido.

Desde hace años, la transexualidad es motivo específico de una Cátedra en la Universidad de Amsterdam (Holanda) que dirige el Dr. Gooren, junto al Dr. Megens.

El término transexualidad fue acuñado por primera vez por Harry Benjamin en 1953, quién matizó la definición, ya ofrecida antes por Cauldwell. Harry Benjamin fundó la organización que lleva su nombre, HBIGDA, y que actualmente cuenta con el apoyo de profesionales de diversas áreas en el estudio de esta. Esta organización elabora el plan de salud que deben recibir los transexuales. Sus decisiones no son vinculantes, pero son tenidas en cuenta por algunos médicos.

La transexualidad ha existido siempre y en todas las culturas. Según los estudios realizados, la frecuencia de la transexualidad masculina es 3 veces menor que la transexualidad femenina, aunque esto es muy discutible, ya que hay pocos estudios realizados y estos últimos muestran una tendencia a igualar ambas prevalencias. Así, en 1974 en un estudio del Reino Unido, se obtuvieron las siguientes cifras, 1:30.000 y 1:100.000 para la transexualidad masculina (MaH) y femenina (HaM), respectivamente. Estudios más recientes procedentes de Holanda son tendentes a la alza. Así, en 1986, se observa 1:18.000 y 1:54.000, respectivamente para los trans MaH y las trans HaM. 

Proceso a seguir:  

                Aunque en España existe un Real Decreto que prohibe expresamente las operaciones de cambio de sexo en transexuales dentro de la Sanidad Pública, debes saber que ha habido profesionales que han hecho caso omiso de esto. Tan solo en Andalucía, la Sanidad Pública cubre todo el proceso transexualizador, desde hace unos dos años. De todas maneras, en el resto de España y en la mayoría de los casos, se admite el tratamiento y control hormonal, así como las visitas al psicólogo/psiquiatra, dentro de la Seguridad Social.

Debes saber, que la Sanidad Pública realiza, de forma habitual, operaciones de cambio de sexo a intersexuales, y que, aunque seas transexual, tienes derecho a recibir atención médica ante cualquier problema que tengas, especialmente si se trata de un caso de riesgo grave para la salud (vida o muerte). 

Aunque no existe ningún protocolo médico que especifique como hay que actuar ante un caso de transexualidad,  se suele seguir el siguiente orden al plantear una terapia de reasignación sexual en el Estado Español.

El primer paso es acudir al psiquiatra o psicólogo. Para ello, quizás, necesites ir al médico de cabecera, para que te derive a éste. En principio, para acudir al psicólogo o psiquiatra, no debe haber ningún impedimento, puesto que la existencia de duda entre tu sexo y tu identidad es motivo suficiente de consulta. El tratamiento hormonal y quirúrgico no se concede de forma inmediata, sinó que es necesario un diagnóstico médico, lo cual no deja de ser una autorización para iniciar el proceso.

Dado, que existen pocos especialistas con la preparación y experiencia necesaria (tanto en España como en el resto de países) para proporcionar el tratamiento adecuado (esto es aplicable a psicólogos, psiquiatras, endocrinos y cirujanos plásticos) puedes tener algún problema al abordar el tema, especialmente si no están sensibilizados al respecto, o bien, no saben desligar sus sentimientos y su moral de su práctica médica. Para evitar esto, es aconsejable acudir a profesionales que tengan o hayan tenido alguna experiencia con la transexualidad.

Mediante una entrevista y la administración de tests y otras pruebas, el psiquiatra emitirá un informe al respecto. La finalidad del examen psiquiátrico es la detección de posibles alteraciones psíquicas que interfieran en el libre desarrollo de tu personalidad, así como asegurarse de que conoces las consecuencias de todos tus actos y te haces responsable de ellos. El examen consta de varios tests encaminados a detectar problemas cognoscitivos (del curso y contenido del pensamiento o déficit intelectual), así como otros posibles problemas de sensopercepción, o bien, psicopatologias (psicosis, paranoias, esquizofrenias,...) que interfieran en la toma normal de decisiones.

En teoría, se necesita la conformidad de 2 psiquiatras, o bien, un psiquiatra y un psicólogo para que un endocrino proceda a tratarte. Pero, de hecho, es posible que un único psiquiatra, o incluso, un único psicólogo, especialmente si ya tiene experiencia, te den la autorización, y te emitan dicho informe. En el caso de un informe negativo puedes pedir una segunda opinión a otro psicólogo/psiquiatra, aunque es interesante que sepas el motivo de la denegación. Quizás, debas profundizar más en la cuestión, o quizás has topado con un profesional inexperto.

La mayoría de edad es indispensable, para obtener esta conformidad del psiquiatra, y por consiguiente, la aceptación del endocrino para tratarte. En Holanda, se permite retrasar la pubertad (que no es lo mismo que inducir el cambio de sexo, mediante la administración de andrógenos, lo cuál todavía no se permite) a los menores de edad con tendencias transexuales.

El endocrino analizará los resultados de diversos análisis sanguíneos, en los cuales se prestará especial atención al perfil hormonal (niveles de andrógenos y de estrógenos endógenos). Si el resultado del análisis es aceptable, el endocrino prescribirá el medicamento y decidirá cual es la dosis adecuada para ti, la cual variará durante todo el proceso (inicio de los cambios, incremento y mantenimiento de éstos), ya que los niveles oscilan a lo largo del tiempo, a medida que el cuerpo va adaptándose a la medicación y la va gastando de forma diferente dependiendo de los cambios obtenidos y de su consolidación. Debes tener en cuenta que cualquier alteración en el resto de componentes sanguíneos que pudieran interferir en la absorción del medicamento, así como producir trastornos metabólicos coadyuvantes, será tenida en cuenta por el endocrino.

Dado que tu cuerpo nunca fabricará por si mismo los niveles necesarios de testosterona, deberás medicarte regularmente durante el resto de tu vida, especialmente cuando hayas recurrido a la ovariectomía (extirpación de los ovarios), pues cualquier persona necesita de hormonas en una cierta cantidad (femeninas o masculinas), y si tu cuerpo no produce las primeras porque te han extirpado los ovarios, y las segundas porque no tienes testículos, si no se las procuras de forma artificial puedes tener serios problemas que repercutirán a largo plazo sobre tu salud. Se trata pues de evitar los síntomas de privación hormonal.

Aunque puedes realizar la mastectomía y la histerectomía total (que es la extirpación del útero, ovarios y anexos) antes de comenzar el tratamiento hormonal se aconseja que transcurra un tiempo, al menos 6 meses, durante el cual puedas acostumbrarte al nuevo físico que te proporcionan las hormonas antes de someterte a alguna de estas operaciones. Ten en cuenta que algunos cambios son irreversibles, y a pesar de todo, hay gente que se echa atrás, por tanto, no debes actuar irreflexiblemente.

Más adelante, te puedes realizar una faloplastia o una metadoioplastia (que son dos técnicas distintas para la formación del pene), solo si tú quieres, pues las técnicas existentes no son excesivamente buenas. Es una cirugía con resultados discutibles. Debes sopesar muy bien tus sentimientos y lo que tu quieres, con lo que la cirugía actual te ofrece.

Además de todas estas operaciones, también existen operaciones de cirugía estética dedicadas a la corrección de ciertos rasgos anatómicos que se mantuvieran a pesar de la hormonación. Hablaríamos de una liposucción (o lipoescultura) de las caderas para disimular el excesivo contorno de ellas; cirugía facial para hacer sobresalir la nuez, la barbilla u otros rasgos de la cara que no nos gusten; cerrar los agujeros de las orejas; liposucción del pecho y abdomen (para alisarlo todavía más); etc.

Finalmente cabe la posibilidad del reconocimiento jurídico en el registro civil y, por tanto, en el D.N.I. de tu nuevo nombre y sexo, con el fin de evitar problemas de discriminación, básicamente. Tener en el D.N.I. el sexo y el nombre deseado, permite la rectificación posterior del resto de documentos legales (carnet de conducir, títulos universitarios, permisos, etc.) y ello puede evitar muchos problemas, especialmente en el ámbito laboral.

Hasta ahora era relativamente fácil que no se te exigiese la faloplastia debido al alto coste económico y a que se trataba de una cirugía con resultados no siempre satisfactorios, pero dependía exclusivamente del criterio del juez que el fallo fuera favorable o  no, si no habías completado todo el proceso. En este momento, se está discutiendo, en el Congreso de los Diputados una ley sobre la identidad sexual, que haría muy difícil o imposible la aprobación de un cambio de nombre y de sexo, sin haber sufrido una cirugía genital. Evidentemente, hay que esperar a ver cual será el redactado final de la ley, para poder afirmar con seguridad hasta que punto las cosas se verán modificadas.  

Diagnóstico y criterios adoptados:  

                La Transexualidad es diagnosticada por los psiquiatras, en base a unos criterios que se recogen en el CIE-10 (Clasificación Internacional de Enfermedades. Descripciones clínicas y pautas para el diagnóstico, 10ª revisión, elaborada por la Organización Mundial de la Salud) y en el DSM-IV (Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, 4ª edición, elaborado por la Asociación Americana de Psiquiatría), que son:

- deseo irreversible de ocupar el rol contrario, que debe durar al menos 2 años, de forma continuada y no limitado a períodos de estrés;

- sensación de disgusto, e incluso de repugnancia, por los caracteres sexuales primarios y secundarios propios del sexo de nacimiento (el sexo legal);

- deseo irreversible de adquirir los atributos del sexo contrario, mediante hormonas y operaciones quirúrgicas;

- antecedentes de travestismo o cross-dressing, en general desde la infancia;

- percepción de sí mismo como heterosexual ante una pareja de idéntico sexo genético, anatómico y legal. Y percepción de sí mismo como homosexual ante una pareja de diferente sexo genético, anatómico y legal;

- el paciente no presenta ningún trastorno mental;

- el paciente no presenta síntomas de homosexualidad/lesbianismo (entendiéndose por ello al deseo dirigido a una mujer, sintiéndote tu mujer) ni travestismo (entendiéndose por ello al uso de ropas del sexo contrario con el objeto de obtener placer sexual). En algunos casos, el travestismo puede venir acompañado de disfória de género;

- el paciente no presenta ningún tipo de intersexualidad (aunque si que puede presentar mayores niveles hormonales de andrógenos) ni anomalías congénitas. En caso de tratarse de un individuo con algún tipo de intersexualidad, el diagnóstico reflejaría, disfória sexual acompañante, y este podría iniciar el tratamiento deseado. 

        El diagnóstico puede efectuarse en la infancia, en la adolescencia o en la edad adulta. Los profesionales buscan que se coincida con la mayoría de estos criterios, pero son conscientes que esto es un modelo que sirve de orientación a la hora de hacer un diagnóstico. Por tanto, todos estos requisitos son

valorados individualmente. Lo más importante es no tener dudas a la hora de plantearte todo el proceso, así como, no presentar ningún trastorno mental que cree dudas sobre el origen de esta decisión, y no tanto el hecho de no encajar al cien por cien en el modelo reflejado arriba. Cada persona vive su transexualidad de una forma distinta, dónde cada cual decide cuándo y cómo iniciar el proceso de cambio de sexo y hasta qué punto quiere llegar. 

Medicación:  

                La testosterona se produce principalmente en los testículos, pero también en las glándulas suprarrenales y en los ovarios, aunque en menor cantidad, si no hay ninguna alteración. Dado que no poseemos testículos, deberemos tomar andrógenos artificiales durante el resto de nuestra vida.

El cuerpo no tiene modo de diferenciar las hormonas naturales de las hormonas sintéticas, y ambas producen los mismos efectos en él. Para el tratamiento androgénico se usan análogos de la testosterona, modificados químicamente. La testosterona se absorbe muy rápidamente, y su duración de acción es muy breve, por eso, son necesarias las modificaciones a nivel químico, tales como la esterificación (que da lugar al cipionato y al enantato de testosterona). Así, la absorción se demora y la duración de su acción se prolonga lo suficiente como para que tenga uso terapéutico.

Actualmente existen en el mercado español diferentes preparados masculinizantes con dosis y concentraciones variables, tanto en pastillas, inyectables, parches y geles. Muchos de estos productos son ampliamente conocidos por los deportistas y se consiguen fácilmente en internet, revistas especializadas o en el mercado negro. Dado que no siempre se conoce su procedencia, no se puede asegurar que no estén adulterados, por ello no es aconsejable su uso. Además, no todos los fármacos masculinizantes sirven para una terapia hormonal dirigida a un cambio de sexo, dado que no todos ellos van encaminados a la obtención de los mismos efectos, puesto que sirven para potenciar o desarrollar funciones distintas. Además, las dosis pueden ser inadecuadas, así como el tipo de andrógeno/anabolizante utilizado.

Los andrógenos que sirven para llevar a cabo una terapia hormonal dirigida al cambio de sexo se comercializan en España únicamente en inyectables y en parches (desde hace muy poco). Y son los siguientes: 

INYECTABLES  

-  Testoviron ® -Depot  (100 o 250 mg) (Schering) compuesto por 100 o 250 mg de enantato de 

                      testosterona, respectivamente.

-  Testex ® Elmu Prolongatum  (100 o 250 mg) (Byk Elmu) contiene 100 o 250 mg de ciclopentil propionato  de  testosterona, respectivamente. 

PARCHES  

-  Androderm ®  25 mg  

Todos estos preparados de testosterona se dispensan con receta médica, y con cargo a la Seguridad Social, excepto el Testoviron Depot (100 y 250 mg). Su precio no es muy elevado. Y como todos los medicamentos, estos también, pueden tener efectos indeseables.

Los fármacos inyectables se administran por vía intramuscular en forma de solución oleosa, y dado que los necesitarás para el resto de tu vida, es mejor que te acostumbres a las inyecciones en las nalgas. Mientras que los parches son absorbidos transdérmicamente durante el día. También los deberás usar durante toda la vida, si optas exclusivamente por el uso del parche.

Lo más habitual es empezar el tratamiento con los inyectables (primero con 250 mg y más adelante con 100 mg) y usar el parche más adelante, o bien, para complementar a éstas. Aunque también puedes usarlos exclusivamente desde el inicio del tratamiento hormonal. Dada su menor concentración se requiere usar 2 parches cada día, también, durante el resto de tu vida.

Los fármacos más usados son el Testoviron Depot (100 o 250 mg) y el Testex Elmu Prolongatum (100 o 250 mg). Ambos son estéres de testosterona, y son preparados en forma depot, con lo cual su acción se prolonga entre 2-4 semanas, debido a que son absorbidos lentamente por la circulación sanguínea.

Parece ser que el Testoviron Depot (100 y 250 mg) funciona mejor que el Testex Elmu Prolongatum (100 y 250 mg). Aunque no se sabe a que se debe, es probable que sea debido a que el enantato de testosterona se absorbe mejor que el ciclopentil propionato de testosterona. No hay ningún estudio hecho al respecto, al menos que nos haya llegado a nuestras manos, pero lo así expuesto es el sentir de muchos transexuales y de algunos médicos. 

Aunque tengas un aspecto masculino, y te hayas hecho una ovariectomía, debes continuar tomando andrógenos durante el resto de tu vida, para evitar las sofocaciones, la pérdida de las características masculinas conseguidas, y sobretodo, la pérdida de masa ósea (osteoporosis). Tras la ovariectomía no hay vuelta atrás, puesto que es como si te convirtieras en un hombre hipogonadal. Aunque, si que es necesario un reajuste en la medicación, ya sea en la dosis o en el espaciado entre éstas.

                Con el tratamiento androgénico adecuado y prolongado variarán los valores de testosterona en sangre, tanto totales como en forma libre. Así, nuestros valores aumentarán hasta alcanzar los niveles masculinos. 

- Testosterona total:

           Hombres  adultos   300 – 1200  nanogramos / decilitro

           Mujeres  adultas      20 – 75  ng / dL. 

                - Testosterona libre:

Hombres adultos        3 – 24  ng / dL

Mujeres  adultas    0,09 – 1,30  ng / dL 

[La testosterona total es la resultante de la suma de la testosterona libre más la testosterona fijada. De hecho, la testosterona libre (2 %) es la biológicamente activa, es decir, es la responsable de todos los cambios que sufrimos.] 

Hay que tener en cuenta que en el momento de la administración del preparado se produce un pico hormonal, que va disminuyendo progresivamente hasta que llega al mínimo hacia las 2-3 semanas tras la administración. Esto se debe a que el cuerpo absorbe de inmediato la testosterona, y la va gastando, sin regular la cantidad a diario, y dado que nosotros no producimos suficiente testosterona, conforme se gasta (cada día) no se repone, sino cada cierto tiempo en cuánto tomamos otra inyección (2-3 semanas o más, según nos haya indicado el endocrino). Esto no ocurre con los parches, que al dejar absorber siempre la misma cantidad de testosterona, no se produce este pico ni su posterior bajada, sino que la cantidad de testosterona presente en el cuerpo es siempre constante, siempre que se cambien los parches correctamente.

A nosotros solo se nos puede administrar testosterona y otros andrógenos. En ningún caso se prescribirá hormonas antiestrogénicas (que si que existen) ya que provocarían efectos contrarios como la aparición de la menstruación, ya que, paradójicamente, el cuerpo las utiliza para estimular la secreción de estrógenos (por tanto, es difícil anular ciertas características femeninas).

Hay que tener en cuenta que los estéres de testosterona son altamente tóxicos para el hígado, ya que éste los metaboliza, por tanto, es muy importante seguir la dosis recomendada por el médico y no aumentarla sin su permiso. Y, por supuesto, no automedicarse, puesto que es muy peligroso.

Para controlar si tu cuerpo reacciona adecuadamente a la hiperandrogenia, el endocrino te hará análisis u otras pruebas de forma periódica. Dado que la testosterona produce cambios importantes a nivel interno (en órganos y sistemas), no se trata de medir únicamente los niveles de testosterona conseguidos, sino también otros parámetros bioquímicos sensibles a estos cambios y que sean capaces de reflejar el estado de esos órganos. Así, medir las transaminasas sirve para conocer el estado del hígado; medir la presión sanguínea puede ayudarnos a controlar la tensión y por tanto, prevenir la hipertensión; etc.

También hay que hacerse regularmente controles ginecológicos, ya que la medicación podría potenciar el desarrollo de ciertos cánceres (de mama, útero…), hasta el momento en que te sometas a la mastectomía o histerectomía total. De todas maneras, existe la posibilidad, aunque mínima, de contraer cáncer en los tejidos residuales, aún tras haberse efectuado las extirpaciones quirúrgicas.

Y también podemos tener problemas cardiovasculares, ya que el tratamiento androgénico nos sitúa en una categoría de riesgo. Para prevenirlos se recomienda no fumar, hacer ejercicio moderadamente, prevenir el sobrepeso y la presión alta.

Antes de someterte a cualquier intervención quirúrgica, debes suspender la administración de esteroides sexuales (andrógenos en nuestro caso) durante 15 días con el fin de evitar agravar el riesgo de tromboembolismos. Así, durante este período (pre y postoperatorio) se pasa una pseudomenopausia con sofocaciones incluidas. De todas maneras, hay médicos que prefieren no suspender la administración de andrógenos, por considerar que el riesgo es mínimo.

La testosterona pertenece a la categoría X de la FDA (Food and Drugs Administration), lo cual significa que produce malformaciones en el feto. Por ello, ninguna mujer embarazada debería entrar en contacto con ésta.

Ten en cuenta, que la testosterona puede dar origen a reacciones alérgicas e irritaciones en la piel, sobretodo con el uso de parches.

Los andrógenos han de administrarse con precaución ante algunos fármacos, como: insulina u otros  medicamentos para la diabetes (debido a que puede influir sobre la tolerancia a la glucosa y modificar así las necesidades de insulina o de otros antidiabéticos), etc.

Además, no es recomendable la administración de androgénos en pacientes afectados de dislipemia severa, problemas cardiovasculares graves, enfermedad cerebrovascular o tromboembólica, obesidad excesiva, diabetes mellitus mal controlada y/o enfermedad hepática grave, ya que la testosterona está contraindicada en estos casos.               

Efectos de la hormonación:  

Los cambios son múltiples y variados, pero sobretodo has de tener en cuenta que cada persona reacciona de manera diferente a la hormonación. Así, mientras que uno puede notar rápidamente ciertos  cambios, a otro le pueden tardar mucho más tiempo en aparecer e incluso mantenerse inalterables prácticamente. 

La transformación debe tener en cuenta dos aspectos:

            A) La eliminación de las características sexuales originarias, es decir, las femeninas.

            B) La inducción de características sexuales propias del sexo deseado, el masculino.

                Como consecuencia de la administración de andrógenos sintéticos (y posteriormente cuando se realice la ovariectomía, del cese total de estrógenos) se produce una serie de cambios en cascada en los valores de otra serie de hormonas (LH, FSH, prolactina,...) tan importantes como las anteriores.

Y es que los andrógenos tienen efectos androgénicos (los causantes del desarrollo de las características sexuales secundarias masculinas) y efectos anabólicos (aquellos que se producen en los tejidos no reproductores). Es decir, los primeros son los responsables básicamente de los cambios a nivel externo (morfológicos), mientras que los segundos producen cambios a nivel interno, en el funcionamiento y composición de muchos órganos importantes (hígado, riñones, músculos, médula ósea...) y sistemas (sanguíneo...).

                La mayoría de los cambios serán positivos (de cara a obtener una apariencia masculina), pero esto no quiere decir que la hormonación no nos produzca efectos adversos, de ahí la importancia de seguir un exhaustivo control médico.

Los cambios en tu cuerpo a causa de la hormonación por testosterona, principalmente, se pueden resumir en los siguientes: 

Efectos Satisfactorios  

1.        Desaparición de la menstruación (amenorrea) en un tiempo variable, de 2 a 4 meses aprox. Primero el ciclo se vuelve irregular, y luego cesa. En algunos casos para que desaparezca totalmente hay que tomar complementos de progestágenos (habitualmente usados como anticonceptivos), debido a sus propiedades antigonadotropinas, es decir, que inhibe la secreción de LH y FSH por la glándula hipofisaria. Uno de ellos es el acetato de medroxiprogesterona. Los progestágenos están contraindicados en pacientes con antecedentes de tromboflebitis y enfermedad tromboembólica.

2.        Aparición y distribución masculina del pelo. La testosterona hace crecer el pelo: 1) sobre el pubis (vello sexual); 2) hacia arriba a lo largo de la línea alba, a veces hasta el ombligo y por encima; 3) en la cara, aunque la barba tarda en conseguirse de forma satisfactoria. Primero aparece en el labio superior, luego en la barbilla y finalmente en las mejillas. 4) habitualmente en el pecho, y 5) menos frecuentemente en otras regiones del cuerpo, como la espalda.

También hace que el vello de otras regiones del cuerpo (piernas y brazos) prolifere más, así como que éste sea más fuerte y oscuro. Todo esto varia según cada persona y depende del grado de pilosidad de los miembros masculinos de tu familia (tu hermano es el mejor ejemplo).

3.        La voz obtiene un timbre más grave como resultado del crecimiento (hipertrofia) de la mucosa laríngea, con el consecuente engrosamiento de las cuerdas vocales. Por todo ello, la nuez (cartílago tiroides) sobresale más. Durante el cambio de voz y hasta que la nueva voz no se afianza definitivamente, ésta sufre cambios repentinos de frecuencia (los típicos gallos). No siempre se consigue una frecuencia suficientemente grave.

4.        Reestructuración de la grasa corporal. Se pierde grasa subcutánea, y también se pierden las formas femeninas (caderas, glúteos y trasero), y se reparte de manera diferente la grasa por el resto del cuerpo (pecho y cintura). Se adoptan rasgos masculinos (sobretodo en la cara) y aumenta el acumulo de grasa abdominal.

5.        Se produce una mayor síntesis de proteínas, lo cual da un aumento de la masa muscular, y por tanto, de la fuerza y potencia. También aumenta el peso, como consecuencia del aumento de masa magra corporal (unos 4 Kg. aprox.). Además, aumenta la retención de líquidos, con lo cuál el aumento de peso todavía es mayor. Esto va ligado a un aumento en la retención del nitrógeno.

6.        Disminución de la actividad glandular. La reducción de las mamas, si se da, es mínima y siempre es necesaria la mastectomía bilateral. Ni el color ni el tamaño de las aureolas no variarán con el tratamiento hormonal.

7.        La piel aumenta su espesor y se vuelve más áspera y resistente.

8.        Aumento de la libido o deseo sexual. Al principio estás mucho más sexual, es como el paso de chico a hombre. Sin duda, estar más a gusto con tu nuevo físico, hace sentirte mucho mejor en todos tus aspectos y, por tanto, te reafirmas en el plano sexual.

9.        Aumento del tamaño del clítoris (hipertrofia o clitoromegalia). Su crecimiento es muy variable. En la mayoría de los casos se sitúa entre los 4-6 cm. aunque también puede situarse por encima o por debajo. Cuánto más tarde se empieza el tratamiento hormonal, menor es su crecimiento (tanto en grosor como en elongación) y aunque, al principio, crece más rápidamente, sigue creciendo y engrosándose durante más tiempo. De hecho, durante su crecimiento inicial puede llegar a  producir dolor.

Tiene capacidad de erección, puesto que el clítoris y el pene son estructuralmente iguales. En la mayoría de los casos su pequeño tamaño no permite la penetración de tu pareja.

10.     Los andrógenos estimulan la eritropoyesis, es decir, la producción de eritrócitos o glóbulos rojos en la médula ósea. Así, se produce un incremento de los glóbulos rojos en la sangre. La hemoglobina y el hematócrito (relación entre los glóbulos rojos y la sangre total) también se ven aumentadas y con ello, también, aumenta la capacidad de transporte de oxígeno por la sangre. Este es uno de los motivos por el que los atletas se dopan con andrógenos.

11.     La testosterona tiene un efecto vasodilatador sobre las arterias periféricas.

12.     Aumenta el metabolismo basal, que es la energía necesaria para mantener el organismo en funcionamiento pero en reposo. Como consecuencia del efecto anabólico de la testosterona, se produce un aumento de la cantidad de proteínas (especialmente las enzimas), lo cual aumenta la actividad celular, y por consiguiente, el gasto energético. 

13.     Incremento de la retención y depósito de calcio en los huesos. Esto produce un ligero aumento de la densidad ósea, aumentando así el grosor de algunos huesos, especialmente los esponjosos (mandíbula, pelvis,...). La testosterona contribuye, también, al mantenimiento de la masa ósea.

14.     La testosterona no solo aumenta la energía, sino que contribuye a retrasar la aparición de la fatiga, aumentando, por consiguiente, el rendimiento. 

Efectos Secundarios 

1.          Caída del cabello. A consecuencia del tratamiento hormonal con andrógenos, podemos sufrir alopecia androgenética, cuya incidencia aumenta con la edad. Es la forma más frecuente de caída de cabello en el hombre, empieza con las típicas entradas en las sienes, y a medida que esta avanza afecta también a la coronilla.

La predisposición a la pérdida del cabello es hereditaria y está determinada por la forma en que los folículos pilosos (la raíz del cabello) reaccionan ante las hormonas masculinas. En realidad, los andrógenos producen un acortamiento en la fase de crecimiento de los folículos pilosos (especialmente en la parte superior de la cabeza), haciendo que crezcan menos pelos, y que los que crezcan sean de menor tamaño y grosor que sus predecesores.

2.          Aumento del riesgo de tromboembolismos, a consecuencia del aumento de la viscosidad de la sangre (debido al incremento de los glóbulos rojos, y por consiguiente de la hemoglobina y del hematócrito), así como por el aumento del colesterol y de los triglicéridos (que también puede conllevar al desarrollo de arteriosclerosis).

3.        Aumento de la tensión arterial (hipertensión), con el consiguiente riesgo cardíaco.

4.        Aparición de acné y seborrea, debido al aumento de la secreción de las glándulas sebáceas. Entre un 50-60% de las personas que se hormonan, y en mayor o menor grado según cada individuo. En algunos casos (en un 10-15% de los casos totales de acné) pueden necesitar la atención de un dermatólogo (en pieles extremadamente grasas).

5.        Las hormonas esteroideas (andrógenos en nuestro caso) pueden aumentar la retención de sodio en los riñones, afectando así al equilibrio electrolítico e hídrico. Y debido a esta retención de sodio, existe mayor posibilidad de edemas (acumulación anormal de liquido en los tejidos). Esto implica, también, un aumento de peso.

6.        Esterilidad, como consecuencia de la desaparición de la ovulación, que se vuelve irreversible tras la ovariectomía (extirpación de los ovarios). De todas maneras y aunque no te hayas extirpado los ovarios, tras un tiempo prolongado de hormonación, tus ovarios pierden totalmente su capacidad funcional, con lo cual se vuelven estériles. 

Aunque la literatura médica no lo verifica, algunas personas tienen un cambio en sus emociones. Se sienten más agresivas, y tienen mayor necesidad de control y dominio. Otras dicen que sus secreciones corporales (sudor y orina) se vuelven más fuertes, así como, que se sienten con mayor apetito y con mayor necesidad de gastar energía, haciendo, por ejemplo, más ejercicio.

La hormonoterapia tiene consecuencias irreversibles: esterilidad, hirsutismo, cambio de voz y aumento del tamaño del clítoris. De todas maneras durante los primeros 6 meses los cambios no son totalmente irreversibles con lo que sí durante este periodo tienes alguna duda sobre tu cuerpo y tu psique puedes esperar hasta que estas dudas se aclaren definitivamente. Se deben tener las cosas muy claras para comenzar el proceso transexualizador y acabarlo con éxito, sinó los problemas pueden aumentar, y la insatisfacción también.

Aunque dejes la terapia hormonal, una vez que has comenzado a hormonarte, difícilmente quedarás tal como eras antes. Además, tal como hemos dicho antes, tras la ovariectomía no hay vuelta atrás. Por lo tanto, es necesario que lo tengas muy claro en el momento de comenzar el proceso.

Los primeros efectos aparecen entre las 6-8 semanas. Los cambios continúan de forma gradual entre los 6 y 24 meses siguientes, hasta que se completan, y se estabilizan definitivamente. La inducción de características masculinas puede prolongarse entre 2-4 años, e incluso más. La barba puede continuar creciendo durante 4 o 5 años más.

El hecho de que tu no notes los efectos no quiere decir que tu cuerpo no se esté masculinizando. Se trata de un proceso gradual, que necesita de pequeños cambios para conformar otros de más visibles. Por ejemplo, una cara masculina necesita primero que se reestructure la grasa existente, que se pierda grasa subcutánea y aparezca algo más de músculo, que aparezca acné, que aparezca el vello, primero en el bigote, luego en la barbilla y por último en las mejillas, que aparezcan entradas y que el pelo se distribuya de forma diferente. Todo ello puede llevar más de un año y medio y la aparición uniforme de barba por toda la cara puede retrasarse hasta 5 años o más.

La altura y la anchura de las caderas (con los ejes femorales oblicuos), la dimensión de la caja torácica y de los omoplatos, no se modifican durante el tratamiento hormonal. Ni tampoco te aparecerá un pene, sino que un órgano femenino como es el clítoris se modificará (masculinizará) y como resultado dará un clítoris hipertrofiado (se trataría de un órgano con características mixtas, tanto se podría hablar de un clítoris hipertrofiado como de un pene pequeño).

Dado que todos nosotros nos cambiamos ya en la edad adulta, hemos pasado la pubertad y, por tanto, tenemos el cuerpo femenino totalmente acabado, retroceder los cambios hasta antes de la pubertad e iniciar de nuevo otros cambios es imposible. Así que al partir de un cuerpo femenino adulto, estamos más limitados que si partiéramos de un cuerpo femenino pre-puberal, en él cual si que probablemente se nos podría modificar la altura, la anchura de las caderas, la estrechez del tórax, y otros rasgos como el clítoris crecerían más rápidamente y serían mucho más masculinos.

Todos los cambios dependen de factores genéticos, familiares y raciales, que son los responsables de la susceptibilidad a los andrógenos que tu cuerpo tenga. A más susceptibilidad, más rápidamente y más serán las características masculinas inducidas. Así, una manera de prever de manera muy eficaz el proceso virilizador (la susceptibilidad a los andrógenos que tu puedas tener) es observando los rasgos masculinos (el grado de alopecia o de vello, por ejemplo) de tus familiares más próximos (en especial de tu hermano o hermanos y en su defecto de tu padre).

Además, también es importante, la edad a la que empieces a hormonarte, y por supuesto, la salud y los hábitos adquiridos (dieta, tabaco, alcohol, drogas, etc.). En general, cuánto más joven se empiece el tratamiento hormonal, mayores son los signos de virilización que se conseguirán. Además, el patrón de la masculinización no sigue una escala linear, es decir, que la diferencia entre empezar a los 18 años respecto a los 28 es mucho más importante, que la diferencia entre iniciar los cambios a los 38 respecto a los 48.

Ten en cuenta que la toma de andrógenos de forma regular obliga al hígado a trabajar intensamente. Por ello, fumar, beber o tomar drogas regularmente puede estressar todavía más al hígado, pero además, el alcohol y el cannabis inciden directamente sobre la masculinización de tu cuerpo, es decir pueden entorpecer la acción de la testosterona

Cirugía de Reasignación Sexual:  

Este tipo de cirugía se denomina Cirugía de Reasignación Sexual (CRS) y engloba todas aquellas técnicas quirúrgicas (mastectomías, histerectomías/ovariectomías, y faloplastias, por lo que respecta al transexual masculino) necesarias para conseguir un cuerpo masculino dónde había uno femenino, allá dónde las hormonas no llegan todavía. 

MASTECTOMÍA

La mastectomía tiene un carácter estético, pero también, de confort psicológico. Muchos chicos se suelen vendar los pechos, ya que estos los delatan a la hora de hacer vida social, o simplemente, se gustan más o se sienten mejor con el pecho liso. Pero, esto es muy negativo a la hora de encarar una operación quirúrgica. Un pecho que ha sido vendado durante mucho tiempo y a mucha presión, acaba por deformarse y bajarse. Además, pierde elasticidad, y se vuelve menos manejable para el cirujano. Y esto afecta, también, a la capacidad de recuperación del tejido. Por ello, es importante vendarse el mínimo tiempo posible, y si es absolutamente necesario, usar fajas elásticas (preferiblemente de banda ancha).

Mastectomía es el nombre que recibe la técnica quirúrgica mediante la cual se produce la extirpación del tejido glandular o mamario. Concretamente se trata de una mastectomía subcutánea bilateral con conservación de las aureolas y pezones. Con esta técnica se pretende eliminar la glándula mamaria en su totalidad, y si es necesario la piel y la grasa sobrante, y a la vez, modelar un pecho liso y simétrico que resulte masculino. Cuando es necesario se procede a la reducción del tamaño de la aureola y del pezón.

                Existen, básicamente, tres técnicas. Es importante saber a cual puedes acceder según el tamaño y características de tu pecho.

        1.  Técnica periaerolar.

Si el pecho es pequeño, el cirujano opta por realizar una incisión periaerolar, es decir, en cada pecho realiza una incisión en forma de circunferencia o semicircunferencia alrededor de la aureola desde la cual procederá a extraer por completo el tejido glandular, y sí es necesario, por liposucción extraerá la grasa sobrante. Esto da lugar a una cicatriz mínima. Si se considera necesario se procede a la recolocación del pezón.

Es la técnica más preferible estéticamente, pero solo se puede hacer en pechos pequeños. Si se hace en pechos que son más grandes, se necesitarán inevitablemente retoques, puesto que en la aureola van a quedar pliegues.

2.  Técnica tradicional.

Ante un pecho muy grande se realizan dos grandes incisiones en la base de estos, desde las que se procederá a extraer el tejido glandular y el tejido adiposo sobrante (grasa). Estas cicatrices quedan disimuladas con el tiempo por el vello (la hormonación, en muchos casos, hace crecer vello en el pecho) y por estar situadas en la zona que limita el pectoral con la parte alta del abdomen. De todas maneras, las cicatrices son importantes.

Son preferible dos incisiones, una en la base de cada pecho, a una única incisión que vaya de un lado al otro. Aunque hay algún cirujano que opta por usar este método, no es aconsejable ya que deja una cicatriz muy grande.

3.  Técnica de la T invertida.

Hay otra técnica quirúrgica que deriva de la técnica periaerolar, pero es una mezcla de las dos anteriores. Ante un pecho grande, para evitar la cicatriz tradicional (que suele ser importante) se puede hacer una incisión en forma de T invertida, que vendría a ser la suma de una incisión periaerolar con una incisión tradicional algo menor, que saldría desde cada aureola e iría unos centímetros hacia el lado, sin llegar a la axila a poder ser. Al ser un pecho grande, la piel y la grasa sobrante deben quitarse para que no cuelgue, e inevitablemente queda una cicatriz.

Inicialmente, quedan pliegues alrededor de la aureola. Por ello, son necesarios varios retoques para eliminarlos (se trata de ir haciendo cada vez, poco a poco, la aureola más pequeña). También es posible que haya que recolocar los pezones para que estos queden simétricamente y a la altura adecuada, o corregir un pecho porque haya quedado más hundido que el otro. Algunos retoques pueden hacerse con anestesia local en la misma consulta. El resultado final depende de cómo responda tu cuerpo y de las manos del cirujano.

En toda mastectomía es posible que se produzca una pérdida de sensibilidad en los pezones. Más difícilmente es que se produzca la necrosis del pezón. Esto puede suceder si está mucho tiempo sin riego sanguíneo como, por ejemplo, en el caso de que se quiera resituar la aureola.  Si la pérdida del pezón es inevitable siempre se puede tatuar. Tras la operación, hay que evitar tomar el sol durante un año aprox. (que es el tiempo que tarda en cicatrizar completamente) porque la cicatriz puede quedar más marcada. Esto es especialmente importante ante problemas de queloides.

Tras la intervención quirúrgica y durante unas horas se colocan unos redones (tubos) en el pecho, cuya finalidad es efectuar el drenaje hacia el exterior de los líquidos que quedan retenidos en la zona operada. Después de efectuar una mastectomía es necesario el uso de una faja, banda o camiseta postginecomastia, durante una o dos semanas, con el fin de evitar el hematoma resultante de la acumulación de líquidos, que podría facilitar una infección, así como facilitar el modelaje y pegado del músculo en el lugar correspondiente.

Es importante que antes de comprometerte con un cirujano puedas ver a pacientes suyos (con un pecho de un tamaño similar al tuyo), o sinó, fotos de antes y después, para que puedas hacerte una idea, aunque ten claro que no hay dos pacientes iguales. Tómate el tiempo necesario para escoger al cirujano, y no está de más, ir a ver a dos o tres. Ten en cuenta que a partir de éstas 3 técnicas básicas, aparecen pequeñas variaciones, que dependen de las características del pecho y de la experiencia del cirujano, así como innovaciones que van surgiendo. La intervención que sufrimos es similar a la que se hace en hombres con ginecomastia. Tanto las mastectomías como las histerectomías son intervenciones quirúrgicas rutinarias (muy habituales ante cánceres), por ello no te será difícil encontrar buenos especialistas. Lo que cambia es el motivo de la intervención. 

HISTERECTOMÍA

En el mismo tiempo quirúrgico (por tiempo quirúrgico se entiende cada vez que entras en el quirófano) que te haces la mastectomía puedes hacerte lo que popularmente se llama “el vaciado”, es decir, la extirpación de los órganos reproductivos femeninos, o bien, en otra ocasión. Cada vez que entras en quirófano tienes que pagar un precio por su uso. Es por este motivo que se aprovecha, una vez dentro, para hacer las dos intervenciones a la vez (ya que ninguna de ellas reviste mucha gravedad y su duración no es excesiva), puesto que siempre te puedes ahorrar algo en el precio final. De todas maneras, tú eres el que debe elegir si lo quieres hacer en una sola operación, o bien, en dos operaciones separadas.

A diferencia de la mastectomía, la ovariectomía tiene dos funciones: 1) evitar la secreción de estrógenos (hormonas femeninas) y, 2) evitar el desarrollo posterior de enfermedades.

Con la hormonación, los ovarios se vuelven a menudo poliquísticos, a causa del exceso de andrógenos que deben soportar. Pero no es el único problema, también se pueden desarrollar endometriosis y quistes en el útero, además de otras enfermedades. Este es uno de los motivos por el que se recomienda, no sólo, la extirpación única de los ovarios (ovariectomía), sinó la extirpación conjunta de todos los órganos reproductores femeninos, es decir, útero, ovarios y las trompas de Falopio o anexos (histerectomía total).

Hay 2 técnicas para la realización de una histerectomía: la tradicional y la endoscópica.

La técnica tradicional consiste en la realización de una gran incisión en el abdomen (a la altura de la zona púbica) y también, en los tejidos internos. Actualmente se usa poco, puesto que conlleva una importante cicatriz, si bien es cierto, que con el tiempo, el vello púbico la cubrirá casi por completo.

Además, ésta técnica conlleva mucho más tiempo de hospitalización (alrededor de una semana) y de recuperación, puesto que las incisiones tardan más en cicatrizar y existe una pérdida de sangre importante.

La técnica endoscópica consiste en la realización de tres pequeñas incisiones (una a la altura de cada ovario y otra en el ombligo) desde los cuales se manejara el instrumental quirúrgico. Esto nos evitará realizar grandes incisiones en el abdomen y en los tejidos internos.

Esta técnica se está imponiendo frente a la tradicional cirugía invasiva debido a que es menos agresiva. Esto implica un menor tiempo de hospitalización y de recuperación, así como menos molestias. En general, a las 12 h. ya puedes volver a tu domicilio, o a las 24 h si te has hecho la mastectomía conjuntamente.

Es posible que tengas molestias los primeros días y debas hacer dieta blanda (a base de líquidos y purés). Además durante los próximos días vas a tener pérdidas vaginales de sangre, por lo que es necesario llevar una compresa durante los 15 a 20 días siguientes a la intervención. Además el abdomen seguirá dilatado 3 ó 4 semanas tras la intervención, a consecuencia de la introducción de un gas dilatador durante la intervención para trabajar con más espacio. Debes saber que la colpectomía (cierre de la vagina) no es aconsejable pues la vagina es necesaria para alargar la uretra en una futura faloplastia.

FALOPLASTIAS  

Hay muchos chicos que dado el alto coste de las faloplastias y la cuestionable estética y funcionalidad sexual y urinaria optan por alternativas como el realce de los genitales mediante piercings o la succión (o pumping). El pumping es una técnica de succión en vacío que sirve para aumentar el tamaño del clítoris (tanto si se sigue tratamiento  hormonal como sino se sigue), y consiste en mantener el clítoris en succión unos minutos mediante una bomba de aire e ir incrementando progresivamente el tiempo de succión. Se recomienda no excederse en el tiempo para evitar problemas de falta de riego sanguíneo, así como procurar succionar únicamente el clítoris (cuidado con succionar la vagina accidentalmente).

Las bombas se pueden encontrar en sexshops, aunque normalmente son de un tamaño inadecuado, porque están destinadas a penes, más que a micropenes. Si alguien está interesado en ello recomendamos las siguientes webs:

http://www.bmeworld.com/clit2/HTML/articles.html     (no es un sitio trans)

           http://www.koan.com/lbear/        (ver articulo de Mike Hernández sobre el pumping)

 

Una vez extirpado el pecho y los ovarios, uno puede plantearse la faloplastia. Actualmente hay dos técnicas, básicamente, para la formación del pene: la metadoioplastia (o técnica del micropene) y la faloplastia mediante colgajos:

- METADOIOPLASTIA (o Técnica del Micropene):

Esta técnica a veces se llama inadecuadamente genitoplastia. Consiste en liberar el clítoris (ya alargado por el efecto de la testosterona) y construir una bolsa escrotal en donde se implantan los testículos (prótesis de silicona). El clítoris ya liberado es el futuro pene (o micropene), al cuál se realiza una reconstrucción uretral para llevar la uretra hasta el nuevo glande permitiendo así orinar en bipedestación (de pié). La extensión de la uretra conlleva siempre posibles riesgos de infecciones y fístulas, y por tanto, la posterior corrección de estas complicaciones que, a veces, significa entrar en quirófano otra vez. No siempre es posible la reconstrucción de los testículos en el mismo tiempo quirúrgico.

La limitación de esta técnica está en el tamaño del clítoris y de la cantidad de piel y tejido subcutáneo que pueda liberarse. Es decir que el resultado, en cuanto a tamaño por bueno que sea, siempre será el de un pene pequeño que puede variar en posición de reposo (sin erección) entre la mitad de un dedo meñique o en el mejor de los casos el tamaño de un dedo pulgar, por lo que aunque si que pueda ser eréctil, dado su pequeño tamaño difícilmente podrá penetrar a tu pareja. Este clítoris conserva toda su inervación y su poder erógeno, y por tanto, su capacidad orgásmica original y su capacidad eréctil.

Esta técnica puede ser más barata que una faloplastia. Si el canal vaginal permanece intacto se puede optar más adelante por una faloplastia convencional. La recuperación tras una intervención de este tipo es compleja, y depende mucho de tu salud. Se aconseja dejar de fumar unos meses antes de entrar en quirófano. Hay chicos que con 2 meses ya están bien y otros necesitan más tiempo.

- FALOPLASTIA POR COLGAJOS:

Este tipo de faloplastia basa la realización del pene mediante un colgajo (tejido de piel que se saca de una zona dadora y que sirve para formar el nuevo pene). Existen varios tipos de colgajos: tubulares abdominales, locales, musculocutáneos, y libres. Pueden realizarse mediante un solo tiempo quirúrgico, o necesitar de hasta 5 tiempos quirúrgicos, dependiendo de la técnica usada, y los resultados obtenidos son variables. La tendencia actual es realizar la faloplastia con colgajos libres, anastomosados con microcirugía. Una de las faloplastias con colgajos libres más conocidas es el llamado colgajo chino o de Shanghai, de la que existen diversas variaciones.

En general este tipo de faloplastia por colgajos, da como resultado un pene de tamaño normal (longitud 12-18 cm. y diámetro 3-4 cm.), pero con limitaciones fisiológicas. A nivel general, toda faloplastia comprende varias etapas, según la técnica empleada y el paciente:

1) Para conseguir el alargamiento de la uretra femenina se levanta un colgajo de la pared vaginal anterior, que se extiende hasta el clítoris para crear una salida más anterior del chorro urinario. Después del alargamiento de la uretra y posteriormente del cierre de la vagina (colpectomía), la orina es derivada con un tubo suprapúbico, dejando una sonda uretral colocada durante un lapso de 14 a 21 días. Cuando se extrae la sonda uretral y el paciente puede orinar se retira el tubo suprapúbico.

2) Para la construcción del falo existen varias técnicas, que consisten básicamente en enrollar en forma de salchicha un trozo de piel de las ingles, y masa muscular de la parte interna del muslo, del brazo o del abdomen (zona dadora) y que posteriormente se implanta en la zona púbica.

En el hombre el pene está suspendido de la cresta del pubis, mientras que el clítoris se encuentra desplazado hacia abajo y atrás. Se procede a llevar el pene a su posición normal, por lo tanto, se levanta un colgajo en la piel de la zona donde habrá de implantarse la estructura fálica y lo transponemos sobre la superficie inferior del tallo del clítoris. Los nervios cutáneos (del nuevo pene) pueden ser unidos en el nervio dorsal del clítoris o con el nervio pudendo. Estos nervios receptores proporcionan una mayor recuperación de la sensibilidad erógena. Con todo, el color y la textura de la piel del colgajo no es el de un pene normal (aunque es posible pigmentarlo).

3) La uretra es evaluada al cabo de un tiempo. Si muestra una buena permeabilidad el paciente se convierte en candidato para la colocación de una prótesis testicular (de silicona), y formación de la bolsa donde se ubicarán a partir del cierre de los labios mayores y la vulva, si así lo desea. Las prótesis testiculares se implantan a través de una incisión inguinal. Si existe alguna duda acerca de la permeabilidad de la uretra (fistulas) se debe retrasar la colocación de las prótesis testiculares hasta que ese problema este resuelto. El nuevo pene así reconstruido es de buen tamaño y permite orinar en bipedestación (de pié), pero todavía no es sensible, no es eréctil y no produce por sí solo orgasmos.

4) Después de un período de un año se puede probar la sensibilidad erógena. Si el paciente muestra sensibilidad adecuada en el colgajo fálico y tiene una buena uretra se puede considerar la colocación de una prótesis eréctil (prótesis de acrílico y silicona usadas para el tratamiento de la impotencia, o prótesis con un diseño hidráulico para la erección y relajación). Aunque parezca relativamente simple, esto resulta muy dificultoso.

 Después de cada tiempo quirúrgico el paciente permanece en el hospital sometido a la administración de antibióticos de amplio espectro durante un lapso por lo menos 72 horas. Durante 2 o 3 semanas más sigue con los antibióticos. A pesar de la adopción de estas medidas, la erosión y la infección tardía constituyen un autentico problema. Transcurridos unos 2 años, el nuevo pene tiene ya buen aspecto, es sensible y eréctil. Hay mucha controversia en cuánto a los resultados.  

VENTAJAS E INCONVENIENTES:  

Ambas tienen ventajas e inconvenientes. Debes de tener en cuenta que no se producirá nunca la eyaculación por la uretra (aunque te hagan una faloplastia muy buena) y que la posibilidad de obtener placer queda fuertemente limitada, en parte por el pequeño tamaño del pene, con lo cual es imposible la penetración (en la metadoioplastia), o bien por la falta/disminución de sensibilidad de éste, al menos inicialmente (en el colgajo de Shanghai).

Entre las desventajas del colgajo de Shanghai (o de cualquier otra técnica que use colgajos) se debe incluir la deformación que queda en el sitio dador (sea éste el antebrazo, abdomen o muslo). Como inconveniente menor, la cicatriz siempre es desagradable. También existe la posibilidad de que pueda aparecer intolerancia al frío en la mano del lado dador (habitualmente el izquierdo, en los individuos diestros). Dado que la piel del antebrazo es hirsuta, esto puede crear problemas cuando se incluye en la reconstrucción uretral.

La técnica de faloplastia por colgajos requiere de diversos tiempos quirúrgicos, y existen tantas técnicas que es difícil exponer un caso tipo. Además, hasta que el pene no resulta totalmente sensible y eréctil (siempre gracias a la prótesis) puede transcurrir un largo período de tiempo, de más de 2-3 años si no ha habido complicaciones, y todo ha ido a la perfección. 

COMPLICACIONES POST-OPERATORIAS:  

- Infecciones.

- Hematomas y seromas, como resultado de problemas con el drenaje.

- Cicatrices hipertróficas.

- Cortedad o excesiva dimensión del pene.

- Estenosis o cierre de la uretra.

       - Necrosis parcial (que puede comprometer la supervivencia del colgajo) o total del colgajo, si no se               

          produce una correcta anastomosis (unión quirúrgica de dos conductos para permitir el flujo                                                                               

          sanguíneo entre ambos), o bien del segmento cutáneo o muscular del recto interno.

       - Fístulas uretrocutáneas. Si se asocia con estenosis uretral puede necesitarse una 2ª operación para 

  corregirse.

- Depresión postoperatoria.

- Suicidio o intentos de suicidio. 

Cambio legal de nombre y de sexo:  

En España no existe legislación alguna sobre el tema de la transexualidad. Hasta ahora los jueces siguen la jurisprudencia existente en España, y las referencias del Tribunal Supremo de Justicia. Existe una Resolución del Parlamento Europeo de 12 de septiembre de 1989, y en el plano legal pocos países (Italia, Alemania, Suecia, Holanda,...) le han dado solución.

En este momento se está debatiendo en el Congreso de los Diputados una ley sobre la identidad sexual, a proposición del grupo parlamentario socialista. Esta proposición de ley ha sido ya enmendada por los diferentes grupos del arco parlamentario, y especial atención merecen las del Partido Popular. Estas enmiendas pretenden hacer de esta posible ley, ya en sí misma poco progresista, más retrógrada aún, haciendo más difícil o imposible el cambio de nombre y de sexo sin operación de genitales. Además, no está claro qué derechos tendremos en cuánto al matrimonio y a la adopción de hijos.

El procedimiento habitual para obtener el reconocimiento de la nueva identidad consiste en pleitear contra el Estado Español, mediante la interposición de un juicio Declarativo de Menor Cuantía, para que aquél se dé por enterado. El Estado Español está representado por el Ministerio Fiscal, que por imperativo legal actúa en temas de filiación, estado civil, cambio de sexo y otros.

Se debe ser mayor de edad y gozar de plena capacidad mental,  ser soltero o divorciado, y a ser posible no tener hijos. Si éste estaba casado se le exige el divorcio de su pareja antes de empezar todo proceso transexualizador, y si se tienen hijos de antes de cambiar de sexo, es fácil que pueda perder la custodia sobre ellos (si éstos son menores de edad). Depende de lo que tu pareja pueda declarar y de lo que el juez y los peritos decidan.

Es necesario y conveniente aportar la mayor cantidad de pruebas posibles con el fin de que el fallo del juez sea el deseado.

Pruebas a aportar:

- Informe psiquiátrico y/o psicológico favorable.

- Informe del endocrino que acredite el seguimiento de la terapia hormonal.

- Certificado del cirujano en el que se refleje el tipo de operación (mastectomía, histerectomía, faloplastia, estéticas,....) a la que hayas sido sometido y los resultados obtenidos.

- Dos testigos (mayores de edad) de nuestro proceso, especialmente del período de vida de acuerdo a la nueva identidad de género (preferiblemente no familiares).

- Fotocopia y original de 7 u 8 documentos de la mayor antigüedad posible (facturas, recibos, correspondencia, carnets de clubes,...) con el nombre de uso.

- Certificado de empadronamiento.

- Certificación literal de nacimiento.

- Fotocopias Libro de Familia del interesado en caso de haberlo.

- Fotografías, etc.

Es necesario pasar un examen forense (es un examen visual, desnudo, para que el forense vea cuán hombre resultas a sus ojos) y tras el cuál emitirá un certificado al juez dando su opinión favorable o no. Es una prueba importante para el fallo del juez. Aunque el juez emita un fallo favorable, el fiscal se puede oponer, y el proceso se complica porque hay que recurrir.

Una vez obtenido el cambio de nombre y de sexo en el registro civil, o una anotación al margen, es posible la rectificación de todos los demás documentos oficiales, empezando por el D.N.I. y siguiendo con los demás documentos (carnet de conducir, titulaciones, cursos, carnets o permisos varios), lo cual es muy importante para la normalización del transexual (ahora ya hombre legalmente), y éste pueda hacer una vida completamente normal, sin problemas de discriminación. Pero la rectificación de estos documentos no es automática, sino que debes pedirla expresamente a cada organismo o centro, con lo que puede transcurrir todavía mucho tiempo.

Es posible casarse aunque es posible que tengas que iniciar un proceso legal para ello. En muchas sentencias se da el cambio de nombre y de sexo pero se dice explícitamente que no te puedes casar ni adoptar hijos. Dado que no hay una ley que especifique si nos podemos casar o si podemos adoptar hijos, todo depende del juez y del fiscal. De todas maneras, hoy por hoy, se puede adoptar siendo soltero, siempre que seas lo suficientemente discreto para no decir que eres transexual. Es posible tener hijos mediante la inseminación artificial de tu pareja, y constar como su padre. De todas maneras no está de más, ser prudente y evitar nombrar que eres transexual, pues puede ser motivo de exclusión en algunos centros. 

Otras webs de interés:  

-          http://www.lorencameron.com (fotos)

-          http://home.earthlink.net/mrrane/home.htm  (fotos)

-          http://www.geocities.com/tsb_english/nylankar.htm   (links tanto personales como de recursos)

-          http://ftm-intl.org  (interesantes links)

-          savina.com/confluence/hormone/f2m/  (información médica)

-          http://www.symposium.com/ijt  (información científica)  

Bibliografía básica:       

- La transexualidad en comunidad desde el barrio de Guanarteme. Lo que opinan sus protagonistas.

Proyecto Tras Género de Médicos del Mundo Canarias

Artificia Ediciones (Las Palmas de Gran Canaria, octubre 2001) 

- Guía para trabajar en el tiempo libre la diversidad de orientación sexual.

Carlos de la Cruz / Instituto de Sexología de Madrid (INCISEX)

Consejo de la Juventud de España (Madrid, 2001) 

    - DSM-IV. Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales.

     Asociación Americana de Psiquiatría, (4ª edición, 1994)

     Ed. Masson (2001) 

- Vademécum Internacional

Ed. Masson (2000) 

- Tratado de Fisiología Médica.

Arthur C. Guyton/ John E. Hall

McGraw-Hill Interamericana (9ª edición, 1997) 

- Farmacología

H. P. Rang/ M. M. Dale

Ed. Churchill Livingstone (reimpresión revisada, 1995, Madrid) 

- Principios de Medicina Interna. Vol. II (compilador Harrison)

McGraw-Hill Interamericana (12ª edición, 1991)

Pág. 2059-2061 

- Cirugía Plástica Reconstructiva y Estética. (vol. IV)

Felipe Coiffmann

Ed. Masson-Salvat (2ª edición) 

- Journal of Psychology and Human Sexuality

 (Gender Dysphoria: Interdisciplinary Approaches in Clinical Management)

Vol. 5, número 4, 1992 (pág. 39-54)

The Haworth Press Inc. 

- Tratamiento hormonal, por el Dr. Antonio Becerra.

I Jornadas Estatales sobre Transexualismo (Gijón, 5 de diciembre 1998) 

- http://www.savina.com/confluence/hormone/f2m/flat.htm  

- http://www.avitale.com/FTM_101.html     

- http://www.symposium/ijt/ijt990301.htm     

Revisado a Diciembre del 2001. Realizado por el grupo de hombres transexuales del CTC.  

 
 
 
 
  © Carla Antonelli. 2009

Free counter and web stats