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Grup
de Transsexuals Masculins-. Este
documento tiene únicamente carácter informativo. Ha sido elaborado a partir de
múltiples fuentes, y su autor no
es un médico. Pretende dar a conocer los posibles beneficios y riesgos
antes de empezar un tratamiento terapéutico encaminado hacia lo que
popularmente se denomina un cambio de sexo. Se aconseja no usarlo para la
automedicación, dado que el papel que las hormonas efectúan en el cuerpo es
muy complejo y, en muchos aspectos, todavía, desconocido. Por favor, si quieres
añadir, corregir o sugerir algo, ponte en contacto con nosotros. Muchas
gracias.
Sexo, género
y sexualidad:
Antes de diferenciar sexo y género, cabe
definir algunos conceptos por separado. Nos encontramos ante varios tipos de
sexo: el biológico, el psicológico y el social.
En
primer lugar el sexo
biológico, que es la suma de todos los elementos sexuados del
organismo. Consta de varios elementos o subtipos de sexo.
Así,
tenemos:
-
los cromosomas,
los cuáles aportan la información genética. Habitualmente, en el hombre son
XY, y en la mujer XX. También se puede hablar de sexo cromosómico o genético.
-
las gónadas,
que son las glándulas sexuales del organismo. Pueden ser testículos u ovarios,
y son las responsables de la secreción de semen u óvulos, respectivamente.
También se le llama sexo gonadal.
-
los genitales,
que son las partes externas del aparato genital: pene, escroto, clítoris,
vulva. Es el llamado sexo genital.
-
la anatomía
o distribución de los órganos del cuerpo humano. Es el llamado sexo anatómico.
- la morfología
o forma del cuerpo humano. También llamado sexo morfológico.
-
las hormonas
sexuales, que son sustancias producidas, básicamente, por las gónadas,
y que actúan sobre los órganos y tejidos de muy diversas maneras. Son las
responsables de los caracteres sexuales secundarios. También se puede hablar de
sexo hormonal.
En
segundo lugar aparece el sexo
psicológico, que es lo que la persona siente en su interior. Es el
responsable de la identidad sexual.
En tercer y último lugar, aparece el sexo
social, que es el género o sexo público. Es el responsable de la
identidad de género. Este último eslabón es un constructo social que hace que
unos comportamientos, juegos o formas de vestir estén consideradas como propias
de hombres y otras como propias de mujeres.
La
identidad
sexual es la identificación con un determinado sexo (sentirse hombre o
sentirse mujer), y la identidad
de género es la asunción y manifestación de lo que se siente, en base
a unas normas sociales (rol).
Actualmente,
el sexo es un status social que se otorga en el momento del nacimiento, mediante
la observación de la apariencia genital. Tras lo cuál se nos asigna un sexo
legal (hombre o mujer) y, por consiguiente, pasamos a formar parte de un
género u otro (masculino o femenino). Es decir, según el sexo biológico se
nos impone el sexo social, presuponiendo el sexo psicológico. Habitualmente
todos ellos coinciden, y entonces se adopta el rol sexual esperado. Pero, si el
sexo psíquico no concuerda con los restantes, hablamos de una discordancia con
el rol presumiblemente esperado (sexo social) y se adopta una
identidad sexual y una identidad de género distinta.
De
igual forma, cuándo todos los elementos que conforman el sexo biológico no
concuerdan entre sí, es decir, cuando se presenta una mezcla de caracteres
femeninos y masculinos, hablamos de intersexualidad.
Esto no siempre se detecta en el momento del nacimiento, al observar los
genitales. A veces, se pone de manifiesto con el crecimiento y la llegada de la
pubertad. Pero, a diferencia de los transexuales, siempre es claramente
observable físicamente o mediante alguna prueba médica.
No
hay que confundir la transexualidad con la homosexualidad ni con el travestismo,
pues en ellos intervienen diferentes factores de los que resultan
comportamientos diferentes, y en ningún caso patológicos en sí mismos. En
principio, el sexo y el género no conllevan a un determinado tipo de sexualidad
(en su globalidad) ni a una determinada orientación sexual. Así, la orientación
sexual es la atracción física hacia una persona por razón de su sexo
(se puede ser asexual, heterosexual, homosexual o bisexual), mientras que la identidad
sexual es el sentimiento de pertenencia a un sexo u otro, sea éste el
esperado o no por razón de su sexo legal.
La
homosexualidad
implica relaciones afectivas y/o sexuales entre personas del mismo sexo, es
decir, entre dos hombres (gays) o entre dos mujeres (lesbianas). El homosexual
se siente a gusto con su propio sexo (tanto biológico como legal) y con todos
sus caracteres primarios y secundarios, es decir, no experimenta ningún rechazo
hacia su morfología sexual (genitales,...). Por tanto, solo se diferencia del
heterosexual por su orientación sexual.
El
travestí
es aquella persona que se viste con ropas del otro sexo para satisfacer un deseo
erótico-fetichista, pero de ninguna manera desea un cambio real de sexo, ya que
se siente plenamente identificado con el sexo de nacimiento.
Dado
que la identidad
sexual y la orientación
sexual son dos conceptos distintos, no excluyentes entre sí, los
transexuales pueden ser homosexuales, heterosexuales, bisexuales o asexuales (al
igual que el resto de la población). Así, hay transhomosexuales o
transheterosexuales, siendo un transhomosexual
aquél o aquella que tras un cambio de sexo, mantiene una relación con
una persona del mismo sexo social al cual él o ella pertenece ya en la
actualidad.
El
término transgénero
es más amplio que el de transexual y se usa para designar a aquellas personas
que a pesar de no sentirse bien con su sexo legal, no desean tampoco una
adaptación completa al sexo legal contrario (tratamiento hormonal o cirugía de
reasignación sexual). Por tanto, no todos los transgéneros son transexuales.
El transgénero quiere vivir un rol distinto al asignado, manteniendo su cuerpo
inalterable o parcialmente alterado, puesto que pueden sentir que no encajan en
ningún género, en ambos, o en el género contrario.
Sinónimos:
Transexualidad
= Disfória de Género = Trastorno de la Identidad Sexual = Trastorno de la
Identidad de Género (TIG) = Trastorno de la Identidad Sexual de Género =
Gender Identity Disorder (GID)
Definición
y teorías:
La
transexualidad
es el deseo irreversible de pertenecer al sexo contrario al legalmente
establecido (o sea, al de nacimiento, ratificado por tus genitales) y
asumir el correspondiente rol (el contrario del esperado), y de recurrir si es
necesario a un tratamiento hormonal y quirúrgico encaminado a corregir esta
discordancia entre la mente y el cuerpo.
La transexualidad
no es una elección. Por tanto, se nace transexual. Aunque no se conoce
el origen de este trastorno, existen básicamente dos teorías al respecto,
aunque es probable que sea el resultado de múltiples factores. La teoría psicológica
sostiene que en algún momento de la vida del transexual (especialmente en los
primeros años de vida), se produce un trauma y, por tanto, cree que la afloración
de este trauma a la superficie debería curar al transexual. Actualmente y tras
intentos fallidos de curaciones de transexuales está siendo relegada por la
teoría biológica,
que por el contrario, se basa en la existencia de diferencias biológicas entre
los transexuales respecto de los demás individuos. Últimamente presta mucha
atención a los baños de hormonas durante el desarrollo prenatal y su posterior
influencia en el desarrollo cerebral, y por tanto, en la identidad del
individuo, y considera que el tratamiento más viable es la terapia hormonal y
la intervención quirúrgica.
Por transexual
masculino (MaH) nos referimos a quién siendo mujer biológicamente, se
siente hombre y socialmente adopta el rol masculino, tanto si se encuentra en el
proceso de cambio como si ya lo ha efectuado. Mientras que por transexual
femenina (HaM) nos referimos a quién siendo hombre biológicamente se
siente mujer y socialmente adopta el rol femenino. Es decir, para definirnos
usamos el destino y no nuestro origen.
De
todas maneras, muchos profesionales usan el término de (la) transexual femenina
para los trans Mujer a Hombre (MaH),
y (el) transexual masculino para las trans Hombre a Mujer (HaM), usando así el
origen en vez del destino, pues no hay un criterio único definido.
Desde
hace años, la transexualidad es motivo específico de una Cátedra en la
Universidad de Amsterdam (Holanda) que dirige el Dr. Gooren, junto al Dr. Megens.
El
término transexualidad fue acuñado por primera vez por Harry
Benjamin en 1953, quién matizó la definición, ya ofrecida antes por
Cauldwell. Harry Benjamin fundó la organización que lleva su nombre, HBIGDA, y
que actualmente cuenta con el apoyo de profesionales de diversas áreas en el
estudio de esta. Esta organización elabora el plan de salud que deben recibir
los transexuales. Sus decisiones no son vinculantes, pero son tenidas en cuenta
por algunos médicos.
La
transexualidad ha existido siempre y en todas las culturas. Según los estudios
realizados, la frecuencia de la transexualidad masculina es 3 veces menor que la
transexualidad femenina, aunque esto es muy discutible, ya que hay pocos
estudios realizados y estos últimos muestran una tendencia a igualar ambas
prevalencias. Así, en 1974 en un estudio del Reino Unido, se obtuvieron las
siguientes cifras, 1:30.000 y 1:100.000 para la
transexualidad masculina (MaH) y femenina (HaM), respectivamente. Estudios más
recientes procedentes de Holanda son tendentes a la alza. Así, en 1986, se
observa 1:18.000 y 1:54.000, respectivamente para los trans MaH y las trans HaM.
Proceso
a seguir:
Aunque en España existe un Real Decreto que prohibe expresamente las
operaciones de cambio de sexo en transexuales dentro de la Sanidad Pública,
debes saber que ha habido profesionales que han hecho caso omiso de esto. Tan
solo en Andalucía, la Sanidad Pública cubre todo el proceso transexualizador,
desde hace unos dos años. De todas maneras, en el resto de España y en la
mayoría de los casos, se admite el tratamiento y control hormonal, así como
las visitas al psicólogo/psiquiatra, dentro de la Seguridad Social.
Debes
saber, que la Sanidad Pública realiza, de forma habitual, operaciones de cambio
de sexo a intersexuales,
y que, aunque seas transexual, tienes derecho a recibir atención médica ante
cualquier problema que tengas, especialmente si se trata de un caso de riesgo
grave para la salud (vida o muerte).
Aunque
no existe ningún protocolo médico que especifique como hay que actuar ante un
caso de transexualidad, se suele
seguir el siguiente orden al plantear una terapia de reasignación sexual en el
Estado Español.
El
primer paso es acudir al psiquiatra
o psicólogo. Para ello, quizás, necesites ir al médico de cabecera,
para que te derive a éste. En principio, para acudir al psicólogo o
psiquiatra, no debe haber ningún impedimento, puesto que la existencia de duda
entre tu sexo y tu identidad es motivo suficiente de consulta. El tratamiento
hormonal y quirúrgico no se concede de forma inmediata, sinó que es necesario
un diagnóstico médico, lo cual no deja de ser una autorización para iniciar
el proceso.
Dado, que existen pocos
especialistas con la preparación y experiencia necesaria (tanto en España como
en el resto de países) para proporcionar el tratamiento adecuado (esto es
aplicable a psicólogos, psiquiatras, endocrinos y cirujanos plásticos) puedes
tener algún problema al abordar el tema, especialmente si no están
sensibilizados al respecto, o bien, no saben desligar sus sentimientos y su
moral de su práctica médica. Para evitar esto, es aconsejable acudir a
profesionales que tengan o hayan tenido alguna experiencia con la
transexualidad.
Mediante
una entrevista y la administración de tests y otras pruebas, el psiquiatra
emitirá un informe al respecto. La finalidad del examen
psiquiátrico es la detección de posibles alteraciones psíquicas que
interfieran en el libre desarrollo de tu personalidad, así como asegurarse de
que conoces las consecuencias de todos tus actos y te haces responsable de
ellos. El examen consta de varios tests encaminados a detectar problemas
cognoscitivos (del curso y contenido del pensamiento o déficit intelectual), así
como otros posibles problemas de sensopercepción, o bien, psicopatologias
(psicosis, paranoias, esquizofrenias,...) que interfieran en la toma normal de
decisiones.
En
teoría, se necesita la conformidad de 2 psiquiatras, o bien, un psiquiatra y un
psicólogo para que un endocrino proceda a tratarte. Pero, de hecho, es posible
que un único psiquiatra, o incluso, un único psicólogo, especialmente si ya
tiene experiencia, te den la autorización, y te emitan dicho informe.
En el caso de un informe negativo puedes pedir una segunda opinión a
otro psicólogo/psiquiatra, aunque es interesante que sepas el motivo de la
denegación. Quizás, debas profundizar más en la cuestión, o quizás has
topado con un profesional inexperto.
La
mayoría de edad es indispensable, para obtener esta conformidad del
psiquiatra, y por consiguiente, la aceptación del endocrino para tratarte. En
Holanda, se permite retrasar la pubertad (que no es lo mismo que inducir el
cambio de sexo, mediante la administración de andrógenos, lo cuál todavía no
se permite) a los menores de edad con tendencias transexuales.
El
endocrino
analizará los resultados de diversos análisis sanguíneos, en los
cuales se prestará especial atención al perfil hormonal (niveles de andrógenos
y de estrógenos endógenos). Si el resultado del análisis es aceptable, el
endocrino prescribirá el medicamento y decidirá cual es la dosis adecuada para
ti, la cual variará durante todo el proceso (inicio de los cambios, incremento
y mantenimiento de éstos), ya que los niveles oscilan a lo largo del tiempo, a
medida que el cuerpo va adaptándose a la medicación y la va gastando de forma
diferente dependiendo de los cambios obtenidos y de su consolidación. Debes
tener en cuenta que cualquier alteración en el resto de componentes sanguíneos
que pudieran interferir en la absorción del medicamento, así como producir
trastornos metabólicos coadyuvantes, será tenida en cuenta por el endocrino.
Dado
que tu cuerpo nunca fabricará por si mismo los niveles necesarios de
testosterona, deberás medicarte regularmente durante
el resto de tu vida, especialmente cuando hayas recurrido a la ovariectomía
(extirpación de los ovarios), pues cualquier persona necesita de hormonas en
una cierta cantidad (femeninas o masculinas), y si tu cuerpo no produce las
primeras porque te han extirpado los ovarios, y las segundas porque no tienes
testículos, si no se las procuras de forma artificial puedes tener serios
problemas que repercutirán a largo plazo sobre tu salud. Se trata pues de
evitar los síntomas de privación hormonal.
Aunque
puedes realizar la mastectomía
y la histerectomía
total (que es la extirpación del útero, ovarios y anexos) antes de
comenzar el tratamiento hormonal se aconseja que transcurra un tiempo, al menos
6 meses, durante el cual puedas acostumbrarte al nuevo físico que te
proporcionan las hormonas antes de someterte a alguna de estas operaciones. Ten
en cuenta que algunos cambios son irreversibles, y a pesar de todo, hay gente
que se echa atrás, por tanto, no debes actuar irreflexiblemente.
Más
adelante, te puedes realizar una faloplastia
o una metadoioplastia
(que son dos técnicas distintas para la formación del pene), solo si tú
quieres, pues las técnicas existentes no son excesivamente buenas. Es una cirugía
con resultados discutibles. Debes sopesar muy bien tus sentimientos y lo que tu
quieres, con lo que la cirugía actual te ofrece.
Además de todas estas
operaciones, también existen operaciones de cirugía estética dedicadas a la
corrección de ciertos rasgos anatómicos que se mantuvieran a pesar de la
hormonación. Hablaríamos de una liposucción (o lipoescultura) de las caderas
para disimular el excesivo contorno de ellas; cirugía facial para hacer
sobresalir la nuez, la barbilla u otros rasgos de la cara que no nos gusten;
cerrar los agujeros de las orejas; liposucción del pecho y abdomen (para
alisarlo todavía más); etc.
Finalmente
cabe la posibilidad del reconocimiento
jurídico en el registro civil y, por tanto, en el D.N.I. de tu nuevo
nombre y sexo, con el fin de evitar problemas de discriminación, básicamente.
Tener en el D.N.I. el sexo y el nombre deseado, permite la rectificación
posterior del resto de documentos legales (carnet de conducir, títulos
universitarios, permisos, etc.) y ello puede evitar muchos problemas,
especialmente en el ámbito laboral.
Hasta
ahora era relativamente fácil que no se te exigiese la faloplastia debido al
alto coste económico y a que se trataba de una cirugía con resultados no
siempre satisfactorios, pero dependía exclusivamente del criterio del juez que
el fallo fuera favorable o no, si
no habías completado todo el proceso. En este momento, se
está discutiendo, en el Congreso de los Diputados una ley sobre la identidad
sexual, que haría muy difícil o imposible la aprobación de un cambio
de nombre y de sexo, sin haber sufrido una cirugía genital. Evidentemente, hay
que esperar a ver cual será el redactado final de la ley, para poder afirmar
con seguridad hasta que punto las cosas se verán modificadas.
Diagnóstico
y criterios adoptados:
La Transexualidad es diagnosticada por los psiquiatras, en base a unos
criterios que se recogen en el CIE-10
(Clasificación Internacional de Enfermedades. Descripciones clínicas y pautas
para el diagnóstico, 10ª revisión, elaborada por la Organización Mundial de
la Salud) y en el DSM-IV
(Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, 4ª edición,
elaborado por la Asociación Americana de Psiquiatría), que son:
-
deseo irreversible de ocupar el rol contrario, que debe durar al menos 2 años,
de forma continuada y no limitado a períodos de estrés;
-
sensación de disgusto, e incluso de repugnancia, por los caracteres sexuales
primarios y secundarios propios del sexo de nacimiento (el sexo legal);
-
deseo irreversible de adquirir los atributos del sexo contrario, mediante
hormonas y operaciones quirúrgicas;
-
antecedentes de travestismo o cross-dressing, en general desde la infancia;
-
percepción de sí mismo como heterosexual ante una pareja de idéntico sexo genético,
anatómico y legal. Y percepción de sí mismo como homosexual ante una pareja
de diferente sexo genético, anatómico y legal;
-
el paciente no presenta ningún trastorno mental;
-
el paciente no presenta síntomas de homosexualidad/lesbianismo (entendiéndose
por ello al deseo dirigido a una mujer, sintiéndote
tu mujer) ni travestismo (entendiéndose por ello al uso de ropas del
sexo contrario con
el objeto de obtener placer sexual). En algunos casos, el travestismo
puede venir acompañado de disfória de género;
-
el paciente no presenta ningún tipo de intersexualidad (aunque si que puede
presentar mayores niveles hormonales de andrógenos) ni anomalías congénitas.
En caso de tratarse de un individuo con algún tipo de intersexualidad, el diagnóstico
reflejaría, disfória
sexual acompañante, y este podría iniciar el tratamiento deseado.
El diagnóstico puede efectuarse en la infancia, en la adolescencia o en
la edad adulta. Los profesionales buscan que se coincida con la
mayoría de estos criterios, pero son conscientes que esto es
un modelo que sirve de orientación a la hora de hacer un diagnóstico.
Por tanto, todos estos requisitos son
valorados
individualmente. Lo más importante es no
tener dudas a la hora de plantearte todo el proceso, así como, no
presentar ningún trastorno mental que cree dudas sobre el origen de
esta decisión, y no tanto el hecho de no encajar al cien por cien en el modelo
reflejado arriba. Cada persona vive su transexualidad de una forma distinta, dónde
cada cual decide cuándo y cómo iniciar el proceso de cambio de sexo y hasta qué
punto quiere llegar.
Medicación:
La testosterona se produce principalmente en los testículos, pero también
en las glándulas suprarrenales y en los ovarios, aunque en menor cantidad, si
no hay ninguna alteración. Dado que no poseemos testículos, deberemos tomar
andrógenos artificiales durante el resto de nuestra vida.
El cuerpo no tiene modo
de diferenciar las hormonas naturales de las hormonas sintéticas, y ambas
producen los mismos efectos en él. Para el tratamiento androgénico se usan análogos
de la testosterona, modificados químicamente. La testosterona se absorbe muy rápidamente,
y su duración de acción es muy breve, por eso, son necesarias las
modificaciones a nivel químico, tales como la esterificación (que da lugar al
cipionato y al enantato de testosterona). Así, la absorción se demora y la
duración de su acción se prolonga lo suficiente como para que tenga uso terapéutico.
Actualmente
existen en el mercado español diferentes preparados masculinizantes con dosis y
concentraciones variables, tanto en pastillas, inyectables, parches y geles.
Muchos de estos productos son ampliamente conocidos por los deportistas y se
consiguen fácilmente en internet, revistas especializadas o en el mercado
negro. Dado que no siempre se conoce su procedencia, no se puede asegurar que no
estén adulterados, por ello no es aconsejable su uso. Además,
no todos los fármacos masculinizantes sirven para una terapia hormonal dirigida
a un cambio de sexo, dado que no todos ellos van encaminados a la
obtención de los mismos efectos, puesto que sirven para potenciar o desarrollar
funciones distintas. Además, las dosis pueden ser inadecuadas, así como el
tipo de andrógeno/anabolizante utilizado.
Los
andrógenos que sirven para llevar a cabo una terapia hormonal dirigida al
cambio de sexo se comercializan en España únicamente en inyectables y en
parches (desde hace muy poco). Y son los siguientes:
INYECTABLES
-
Testoviron ® -Depot (100
o 250 mg) (Schering) compuesto por 100 o 250 mg de enantato de
testosterona, respectivamente.
-
Testex ® Elmu Prolongatum (100
o 250 mg) (Byk Elmu) contiene 100 o 250 mg de ciclopentil
propionato de
testosterona, respectivamente.
PARCHES
-
Androderm ® 25 mg
Todos
estos preparados de testosterona se dispensan con receta médica, y con cargo a
la Seguridad Social, excepto el Testoviron
Depot (100 y 250 mg). Su precio no es muy elevado. Y como todos los
medicamentos, estos también, pueden tener efectos indeseables.
Los
fármacos inyectables se administran por vía
intramuscular en forma de solución oleosa, y dado que los necesitarás
para el resto de tu vida, es mejor que te acostumbres a las inyecciones en las
nalgas. Mientras que los parches son absorbidos transdérmicamente
durante el día. También los deberás usar durante toda la vida, si optas
exclusivamente por el uso del parche.
Lo
más habitual es empezar el tratamiento con los inyectables (primero con 250 mg
y más adelante con 100 mg) y usar el parche más adelante, o bien, para
complementar a éstas. Aunque también puedes usarlos exclusivamente desde el
inicio del tratamiento hormonal. Dada su menor concentración se requiere usar 2
parches cada día, también, durante el resto de tu vida.
Los
fármacos más usados son el Testoviron
Depot (100 o 250 mg) y el Testex
Elmu Prolongatum (100 o 250 mg). Ambos son estéres de testosterona, y
son preparados en forma depot, con lo cual su acción se prolonga entre 2-4
semanas, debido a que son absorbidos lentamente por la circulación sanguínea.
Parece
ser que el Testoviron
Depot (100 y 250 mg) funciona mejor que el Testex Elmu Prolongatum (100 y 250 mg).
Aunque no se sabe a que se debe, es probable que sea debido a que el enantato de
testosterona se absorbe mejor que el ciclopentil propionato de testosterona. No
hay ningún estudio hecho al respecto, al menos que nos haya llegado a nuestras
manos, pero lo así expuesto es el sentir de muchos transexuales y de algunos médicos.
Aunque
tengas un aspecto masculino, y te hayas hecho una ovariectomía, debes continuar
tomando andrógenos durante
el resto de tu vida, para
evitar las sofocaciones, la pérdida de las características masculinas
conseguidas, y sobretodo, la pérdida de masa ósea (osteoporosis). Tras
la ovariectomía no hay vuelta atrás, puesto que es como si te convirtieras en
un hombre hipogonadal. Aunque, si que es
necesario un reajuste en la medicación, ya sea en la dosis o en el
espaciado entre éstas.
Con el tratamiento androgénico
adecuado y prolongado variarán los valores de testosterona en sangre, tanto
totales como en forma libre. Así, nuestros valores aumentarán hasta alcanzar
los niveles masculinos.
-
Testosterona total:
Hombres
adultos 300 – 1200
nanogramos / decilitro
Mujeres
adultas 20
– 75 ng / dL.
- Testosterona libre:
Hombres
adultos
3 – 24 ng / dL
Mujeres
adultas 0,09 –
1,30 ng / dL
[La
testosterona total es la resultante de la suma de la testosterona libre más la
testosterona fijada. De hecho, la testosterona libre (2 %) es la biológicamente
activa, es decir, es la responsable de todos los cambios que sufrimos.]
Hay
que tener en cuenta que en el momento de la administración del preparado se
produce un pico hormonal, que va disminuyendo progresivamente hasta que llega al
mínimo hacia las 2-3 semanas tras la administración. Esto se debe a que el
cuerpo absorbe de inmediato la testosterona, y la va gastando, sin regular la
cantidad a diario, y dado que nosotros no producimos suficiente testosterona,
conforme se gasta (cada día) no se repone, sino cada cierto tiempo en cuánto
tomamos otra inyección (2-3 semanas o más, según nos haya indicado el
endocrino). Esto no ocurre con los parches, que al dejar absorber siempre la
misma cantidad de testosterona, no se produce este pico ni su posterior bajada,
sino que la cantidad de testosterona presente en el cuerpo es siempre constante,
siempre que se cambien los parches correctamente.
A nosotros solo se nos
puede administrar testosterona y otros andrógenos. En ningún caso se
prescribirá hormonas antiestrogénicas (que si que existen) ya que provocarían
efectos contrarios como la aparición de la menstruación, ya que, paradójicamente,
el cuerpo las utiliza para estimular la secreción de estrógenos (por tanto, es
difícil anular ciertas características femeninas).
Hay
que tener en cuenta que los estéres de testosterona son altamente
tóxicos para el hígado, ya que éste los metaboliza, por tanto, es muy
importante seguir la dosis recomendada por el médico y no aumentarla sin su
permiso. Y, por supuesto, no automedicarse, puesto que es muy peligroso.
Para controlar si tu
cuerpo reacciona adecuadamente a la hiperandrogenia, el endocrino te hará análisis
u otras pruebas de forma periódica. Dado que la testosterona produce cambios
importantes a nivel interno (en órganos y sistemas), no se trata de medir únicamente
los niveles de testosterona conseguidos, sino también otros parámetros bioquímicos
sensibles a estos cambios y que sean capaces de reflejar el estado de esos órganos.
Así, medir las transaminasas sirve para conocer el estado del hígado; medir la
presión sanguínea puede ayudarnos a controlar la tensión y por tanto,
prevenir la hipertensión; etc.
También hay que
hacerse regularmente
controles ginecológicos, ya que la medicación podría potenciar el
desarrollo de ciertos cánceres (de mama, útero…), hasta el momento en que te
sometas a la mastectomía o histerectomía total. De todas maneras, existe la
posibilidad, aunque
mínima, de contraer cáncer en los tejidos residuales, aún tras
haberse efectuado las extirpaciones quirúrgicas.
Y también podemos
tener problemas cardiovasculares, ya que el tratamiento androgénico nos sitúa
en una categoría de riesgo. Para prevenirlos se recomienda no fumar, hacer
ejercicio moderadamente, prevenir el sobrepeso y la presión alta.
Antes
de someterte a cualquier intervención quirúrgica, debes suspender la
administración de esteroides sexuales (andrógenos en nuestro caso) durante 15
días con el fin de evitar agravar el riesgo de tromboembolismos. Así, durante
este período (pre y postoperatorio) se pasa una pseudomenopausia con
sofocaciones incluidas. De todas maneras, hay médicos que prefieren no
suspender la administración de andrógenos, por considerar que el riesgo es mínimo.
La testosterona
pertenece a la categoría X de la FDA (Food and Drugs Administration), lo cual
significa que produce malformaciones en el feto. Por ello, ninguna
mujer embarazada debería entrar en contacto con ésta.
Ten en cuenta, que la
testosterona puede dar origen a reacciones alérgicas e irritaciones en la piel,
sobretodo con el uso de parches.
Los andrógenos han de
administrarse con precaución ante algunos fármacos, como: insulina u otros
medicamentos para la diabetes (debido a que puede influir sobre la
tolerancia a la glucosa y modificar así las necesidades de insulina o de otros
antidiabéticos), etc.
Además, no
es recomendable la administración de androgénos en pacientes afectados
de dislipemia severa, problemas cardiovasculares graves, enfermedad
cerebrovascular o tromboembólica, obesidad excesiva, diabetes mellitus mal
controlada y/o enfermedad hepática grave, ya que la testosterona está
contraindicada en estos casos.
Efectos
de la hormonación:
Los
cambios son múltiples y variados, pero sobretodo has de tener en cuenta que
cada persona reacciona de manera diferente a la hormonación. Así, mientras que
uno puede notar rápidamente ciertos cambios,
a otro le pueden tardar mucho más tiempo en aparecer e incluso mantenerse
inalterables prácticamente.
La
transformación debe tener en cuenta dos aspectos:
A) La eliminación de las características sexuales originarias, es
decir, las femeninas.
B) La inducción de características sexuales propias del sexo deseado,
el masculino.
Como consecuencia de la administración
de andrógenos sintéticos (y posteriormente cuando se realice la ovariectomía,
del cese total de estrógenos) se produce una serie de cambios en cascada en los
valores de otra serie de hormonas (LH, FSH, prolactina,...) tan importantes como
las anteriores.
Y
es que los andrógenos tienen efectos
androgénicos (los causantes del desarrollo de las características
sexuales secundarias masculinas) y efectos
anabólicos (aquellos que se producen en los tejidos no reproductores).
Es decir, los primeros son los responsables básicamente de los cambios a nivel
externo (morfológicos), mientras que los segundos producen cambios a nivel
interno, en el funcionamiento y composición de muchos órganos importantes (hígado,
riñones, músculos, médula ósea...) y sistemas (sanguíneo...).
La mayoría de los cambios serán
positivos (de cara a obtener una apariencia masculina), pero esto no quiere
decir que la hormonación no nos produzca efectos adversos, de ahí la
importancia de seguir un exhaustivo control médico.
Los
cambios en tu cuerpo a causa de la hormonación por testosterona,
principalmente, se pueden resumir en los siguientes:
Efectos
Satisfactorios
1.
Desaparición
de la menstruación (amenorrea) en un tiempo variable, de 2 a 4 meses
aprox. Primero el ciclo se vuelve irregular, y luego cesa. En algunos casos para
que desaparezca totalmente hay que tomar complementos de progestágenos
(habitualmente usados como anticonceptivos), debido a sus propiedades
antigonadotropinas, es decir, que inhibe la secreción de LH y FSH por la glándula
hipofisaria. Uno de ellos es el acetato de medroxiprogesterona. Los progestágenos
están contraindicados en pacientes con antecedentes de tromboflebitis y
enfermedad tromboembólica.
2.
Aparición
y distribución masculina del pelo. La testosterona hace crecer el pelo:
1) sobre el pubis (vello sexual); 2) hacia arriba a lo largo de la línea alba,
a veces hasta el ombligo y por encima; 3) en la cara, aunque la barba tarda en
conseguirse de forma satisfactoria. Primero aparece en el labio superior, luego
en la barbilla y finalmente en las mejillas. 4) habitualmente en el pecho, y 5)
menos frecuentemente en otras regiones del cuerpo, como la espalda.
También
hace que el vello de otras regiones del cuerpo (piernas y brazos) prolifere más,
así como que éste sea más fuerte y oscuro. Todo esto varia según cada
persona y depende del grado de pilosidad de los miembros masculinos de tu
familia (tu hermano es el mejor ejemplo).
3.
La
voz obtiene un timbre más grave como resultado del crecimiento
(hipertrofia) de la mucosa laríngea, con el consecuente engrosamiento de las
cuerdas vocales. Por todo ello, la nuez (cartílago tiroides) sobresale más.
Durante el cambio de voz y hasta que la nueva voz no se afianza definitivamente,
ésta sufre cambios repentinos de frecuencia (los típicos gallos). No siempre
se consigue una frecuencia suficientemente grave.
4.
Reestructuración
de la grasa corporal. Se pierde grasa subcutánea, y también se pierden
las formas femeninas (caderas, glúteos y trasero), y se reparte de manera
diferente la grasa por el resto del cuerpo (pecho y cintura). Se adoptan rasgos
masculinos (sobretodo en la cara) y aumenta el acumulo de grasa abdominal.
5.
Se produce una mayor síntesis de proteínas, lo cual da un aumento
de la masa muscular, y por tanto, de la fuerza y potencia. También aumenta
el peso, como consecuencia del aumento de masa magra corporal (unos 4
Kg. aprox.). Además, aumenta la retención de líquidos, con lo cuál el
aumento de peso todavía es mayor. Esto va ligado a un aumento en la retención
del nitrógeno.
6.
Disminución
de la actividad glandular. La reducción de las mamas, si se da, es mínima
y siempre es necesaria la mastectomía bilateral. Ni el color ni el tamaño de
las aureolas no variarán con el tratamiento hormonal.
7.
La piel aumenta su espesor y se
vuelve más áspera y resistente.
8.
Aumento
de la libido o deseo sexual. Al principio estás mucho más sexual, es
como el paso de chico a hombre. Sin duda, estar más a gusto con tu nuevo físico,
hace sentirte mucho mejor en todos tus aspectos y, por tanto, te reafirmas en el
plano sexual.
9.
Aumento
del tamaño del clítoris (hipertrofia o clitoromegalia). Su crecimiento
es muy variable. En la mayoría de los casos se sitúa entre los 4-6 cm. aunque
también puede situarse por encima o por debajo. Cuánto más tarde se empieza
el tratamiento hormonal, menor es su crecimiento (tanto en grosor como en
elongación) y aunque, al principio, crece más rápidamente, sigue creciendo y
engrosándose durante más tiempo. De hecho, durante su crecimiento inicial
puede llegar a producir dolor.
Tiene
capacidad de erección, puesto que el clítoris y el pene son estructuralmente
iguales. En la mayoría de los casos su pequeño tamaño no permite la penetración
de tu pareja.
10.
Los andrógenos estimulan la eritropoyesis, es decir, la producción de
eritrócitos o glóbulos rojos en la médula ósea. Así, se produce un
incremento de los glóbulos rojos en la sangre. La hemoglobina y el hematócrito
(relación entre los glóbulos rojos y la sangre total) también se ven
aumentadas y con ello, también, aumenta
la capacidad
de transporte de oxígeno por la sangre. Este es uno de los motivos por
el que los atletas se dopan con andrógenos.
11.
La testosterona tiene un efecto
vasodilatador sobre las arterias periféricas.
12.
Aumenta
el metabolismo basal, que es la energía necesaria para mantener el
organismo en funcionamiento pero en reposo. Como consecuencia del efecto anabólico
de la testosterona, se produce un aumento de la cantidad de proteínas
(especialmente las enzimas), lo cual aumenta la actividad celular, y por
consiguiente, el gasto energético.
13.
Incremento
de la retención y depósito de calcio en los huesos. Esto produce un
ligero aumento de la densidad ósea, aumentando así el grosor de algunos
huesos, especialmente los esponjosos (mandíbula, pelvis,...). La testosterona
contribuye, también, al mantenimiento de la masa ósea.
14.
La testosterona no solo aumenta
la energía, sino que contribuye a retrasar la aparición de la fatiga,
aumentando, por consiguiente, el rendimiento.
Efectos Secundarios
1.
Caída
del cabello. A consecuencia del tratamiento hormonal con andrógenos,
podemos sufrir alopecia androgenética, cuya incidencia aumenta con la edad. Es
la forma más frecuente de caída de cabello en el hombre, empieza con las típicas
entradas en las sienes, y a medida que esta avanza afecta también a la
coronilla.
La
predisposición a la pérdida del cabello es hereditaria y está determinada por
la forma en que los folículos pilosos (la raíz del cabello) reaccionan ante
las hormonas masculinas. En realidad, los andrógenos producen un acortamiento
en la fase de crecimiento de los folículos pilosos (especialmente en la parte
superior de la cabeza), haciendo que crezcan menos pelos, y que los que crezcan
sean de menor tamaño y grosor que sus predecesores.
2.
Aumento
del riesgo de tromboembolismos, a consecuencia del aumento de la
viscosidad de la sangre (debido al incremento de los glóbulos rojos, y por
consiguiente de la hemoglobina y del hematócrito), así como por el aumento
del colesterol y
de los triglicéridos (que también puede conllevar al desarrollo de
arteriosclerosis).
3.
Aumento de la tensión arterial (hipertensión),
con el consiguiente riesgo cardíaco.
4.
Aparición
de acné y seborrea, debido al aumento de la secreción de las glándulas
sebáceas. Entre un 50-60% de las personas que se hormonan, y en mayor o menor
grado según cada individuo. En algunos casos (en un 10-15% de los casos totales
de acné) pueden necesitar la atención de un dermatólogo (en pieles
extremadamente grasas).
5.
Las hormonas esteroideas (andrógenos en nuestro caso) pueden aumentar la
retención de sodio en los riñones, afectando así al equilibrio electrolítico
e hídrico. Y debido a esta retención de sodio, existe mayor
posibilidad de edemas (acumulación anormal de liquido en los tejidos).
Esto implica, también, un aumento de peso.
6.
Esterilidad,
como consecuencia de la desaparición de la ovulación,
que se vuelve irreversible tras la ovariectomía (extirpación de los ovarios).
De todas maneras y aunque no te hayas extirpado los ovarios, tras un tiempo
prolongado de hormonación, tus ovarios pierden totalmente su capacidad
funcional, con lo cual se vuelven estériles.
Aunque
la literatura médica no lo verifica, algunas personas tienen un cambio
en sus emociones. Se sienten más agresivas, y tienen mayor necesidad de control
y dominio. Otras dicen que sus secreciones corporales (sudor y orina) se vuelven
más fuertes, así como, que se sienten con mayor apetito y con mayor necesidad
de gastar energía, haciendo, por ejemplo, más ejercicio.
La
hormonoterapia tiene consecuencias
irreversibles: esterilidad, hirsutismo, cambio de voz y aumento del tamaño
del clítoris. De todas maneras durante los primeros 6 meses los cambios no son
totalmente irreversibles con lo que sí durante este periodo tienes alguna duda
sobre tu cuerpo y tu psique puedes esperar hasta que estas dudas se aclaren
definitivamente. Se deben tener las cosas muy claras para comenzar el proceso
transexualizador y acabarlo con éxito, sinó los problemas pueden aumentar, y
la insatisfacción también.
Aunque dejes la terapia
hormonal, una vez que has comenzado a hormonarte, difícilmente quedarás tal
como eras antes. Además, tal como hemos dicho antes, tras
la ovariectomía no hay vuelta atrás. Por lo tanto, es necesario que lo
tengas muy claro en el momento de comenzar el proceso.
Los primeros efectos
aparecen entre las 6-8 semanas. Los cambios continúan de forma gradual entre
los 6 y 24 meses siguientes, hasta que se completan, y se estabilizan
definitivamente. La inducción de características masculinas puede prolongarse
entre 2-4 años, e incluso más. La barba puede continuar creciendo durante 4 o
5 años más.
El hecho de que tu no
notes los efectos no quiere decir que tu cuerpo no se esté masculinizando. Se
trata de un proceso gradual, que necesita de pequeños cambios para conformar
otros de más visibles. Por ejemplo, una cara masculina necesita primero que se
reestructure la grasa existente, que se pierda grasa subcutánea y aparezca algo
más de músculo, que aparezca acné, que aparezca el vello, primero en el
bigote, luego en la barbilla y por último en las mejillas, que aparezcan
entradas y que el pelo se distribuya de forma diferente. Todo ello puede llevar
más de un año y medio y la aparición uniforme de barba por toda la cara puede
retrasarse hasta 5 años o más.
La
altura y la anchura de las caderas (con los ejes femorales oblicuos), la dimensión
de la caja torácica y de los omoplatos, no se modifican durante el tratamiento
hormonal. Ni tampoco te aparecerá un pene, sino que un órgano femenino
como es el clítoris se modificará (masculinizará) y como resultado dará un
clítoris hipertrofiado (se trataría de un órgano con características mixtas,
tanto se podría hablar de un clítoris hipertrofiado como de un pene pequeño).
Dado
que todos nosotros nos cambiamos ya en la edad adulta, hemos pasado la pubertad
y, por tanto, tenemos el cuerpo femenino totalmente acabado, retroceder los
cambios hasta antes de la pubertad e iniciar de nuevo otros cambios es
imposible. Así que al partir de un cuerpo femenino adulto, estamos más
limitados que si partiéramos de un cuerpo femenino pre-puberal, en él cual si
que probablemente se nos podría modificar la altura, la anchura de las caderas,
la estrechez del tórax, y otros rasgos como el clítoris crecerían más rápidamente
y serían mucho más masculinos.
Todos
los cambios dependen
de factores
genéticos, familiares y raciales, que son los responsables de la
susceptibilidad a los andrógenos que tu cuerpo tenga. A más
susceptibilidad, más rápidamente y más serán las características masculinas
inducidas. Así, una manera de prever de manera muy eficaz el proceso
virilizador (la susceptibilidad a los andrógenos que tu puedas tener) es
observando los rasgos masculinos (el grado de alopecia o de vello, por ejemplo)
de tus familiares más próximos (en especial de tu hermano o hermanos y en su
defecto de tu padre).
Además,
también es importante, la
edad a la que empieces a hormonarte, y por supuesto, la
salud y los hábitos adquiridos (dieta, tabaco, alcohol, drogas, etc.).
En general, cuánto
más joven se empiece el tratamiento hormonal, mayores son los signos de
virilización que se conseguirán. Además, el patrón de la
masculinización no sigue una escala linear, es decir, que la diferencia entre
empezar a los 18 años respecto a los 28 es mucho más importante, que la
diferencia entre iniciar los cambios a los 38 respecto a los 48.
Ten
en cuenta que la toma de andrógenos de forma regular obliga al hígado a
trabajar intensamente. Por ello, fumar,
beber o tomar drogas regularmente puede estressar todavía más al hígado,
pero además, el
alcohol y
el cannabis inciden directamente sobre la masculinización de tu cuerpo,
es decir pueden
entorpecer la acción de la testosterona.
Cirugía
de Reasignación Sexual:
Este tipo de cirugía
se denomina Cirugía
de Reasignación Sexual (CRS)
y engloba todas aquellas técnicas quirúrgicas (mastectomías,
histerectomías/ovariectomías, y faloplastias, por lo que respecta al
transexual masculino) necesarias para conseguir un cuerpo masculino dónde había
uno femenino, allá dónde las hormonas no llegan todavía.
MASTECTOMÍA
La
mastectomía tiene un carácter estético, pero también, de confort psicológico.
Muchos chicos se suelen vendar los pechos, ya que estos los delatan a la hora de
hacer vida social, o simplemente, se gustan más o se sienten mejor con el pecho
liso. Pero, esto es muy negativo a la hora de encarar una operación quirúrgica.
Un pecho que ha sido vendado durante mucho tiempo y a mucha presión, acaba por
deformarse y bajarse. Además, pierde elasticidad, y se vuelve menos manejable
para el cirujano. Y esto afecta, también, a la capacidad de recuperación del
tejido. Por ello, es importante vendarse el mínimo tiempo posible, y si es
absolutamente necesario, usar fajas elásticas (preferiblemente de banda ancha).
Mastectomía
es el nombre que recibe la técnica quirúrgica mediante la cual se produce la
extirpación del tejido glandular o mamario. Concretamente se trata de una
mastectomía subcutánea bilateral con conservación de las aureolas y pezones.
Con esta técnica se pretende eliminar la glándula mamaria en su totalidad, y
si es necesario la piel y la grasa sobrante, y a la vez, modelar un pecho liso y
simétrico que resulte masculino. Cuando es necesario se procede a la reducción
del tamaño de la aureola y del pezón.
Existen,
básicamente, tres técnicas. Es importante saber a cual puedes acceder
según el tamaño y características de tu pecho.
1.
Técnica periaerolar.
Si
el pecho es
pequeño, el cirujano opta por realizar una incisión
periaerolar, es decir, en cada pecho realiza una incisión en forma de
circunferencia o semicircunferencia alrededor de la aureola desde la cual
procederá a extraer por completo el tejido glandular, y sí es necesario, por
liposucción extraerá la grasa sobrante. Esto da lugar a una cicatriz mínima.
Si se considera necesario se procede a la recolocación del pezón.
Es
la técnica más preferible estéticamente, pero solo se puede hacer en pechos
pequeños. Si se hace en pechos que son más
grandes, se necesitarán inevitablemente retoques, puesto que en la aureola van
a quedar pliegues.
2.
Técnica tradicional.
Ante
un pecho
muy grande se realizan dos grandes incisiones en la base de estos, desde
las que se procederá a extraer el tejido glandular y el tejido adiposo sobrante
(grasa). Estas cicatrices quedan disimuladas con el tiempo por el vello (la
hormonación, en muchos casos, hace crecer vello en el pecho) y por estar
situadas en la zona que limita el pectoral con la parte alta del abdomen. De
todas maneras, las cicatrices son importantes.
Son
preferible dos incisiones, una en la base de cada pecho, a una única incisión
que vaya de un lado al otro. Aunque hay algún cirujano que opta por usar este método,
no es aconsejable ya que deja una cicatriz muy grande.
3.
Técnica de la T invertida.
Hay
otra técnica quirúrgica que deriva de la técnica periaerolar, pero es una
mezcla de las dos anteriores. Ante un pecho grande, para evitar la cicatriz
tradicional (que suele ser importante) se puede hacer una incisión en forma de
T invertida, que vendría a ser la suma de una incisión periaerolar con una
incisión tradicional algo menor, que saldría desde cada aureola e iría unos
centímetros hacia el lado, sin llegar a la axila a poder ser. Al ser un pecho
grande, la piel y la grasa sobrante deben quitarse para que no cuelgue, e
inevitablemente queda una cicatriz.
Inicialmente,
quedan pliegues alrededor de la aureola. Por ello, son necesarios varios
retoques para eliminarlos (se trata de ir haciendo cada vez, poco a poco, la
aureola más pequeña). También es posible que haya que recolocar los pezones
para que estos queden simétricamente y a la altura adecuada, o corregir un
pecho porque haya quedado más hundido que el otro. Algunos retoques pueden
hacerse con anestesia local en la misma consulta. El resultado final depende de
cómo responda tu cuerpo y de las manos del cirujano.
En
toda mastectomía es posible que se produzca una pérdida de sensibilidad en los
pezones. Más difícilmente es que se produzca la necrosis del pezón. Esto
puede suceder si está mucho tiempo sin riego sanguíneo como, por ejemplo, en
el caso de que se quiera resituar la aureola.
Si la pérdida del pezón es inevitable siempre se puede tatuar. Tras la
operación, hay que evitar tomar el sol durante un año aprox. (que es el tiempo
que tarda en cicatrizar completamente) porque la cicatriz puede quedar más
marcada. Esto es especialmente importante ante problemas de queloides.
Tras
la intervención quirúrgica y durante unas horas se colocan unos redones
(tubos) en el pecho, cuya finalidad es efectuar el drenaje hacia el exterior de
los líquidos que quedan retenidos en la zona operada. Después de efectuar una
mastectomía es necesario el uso de una faja, banda o camiseta postginecomastia,
durante una o dos semanas, con el fin de evitar el hematoma resultante de la
acumulación de líquidos, que podría facilitar una infección, así como
facilitar el modelaje y pegado del músculo en el lugar correspondiente.
Es
importante que antes de comprometerte con un cirujano puedas ver a pacientes
suyos (con un pecho de un tamaño similar al tuyo), o sinó, fotos de antes y
después, para que puedas hacerte una idea, aunque ten claro que no hay dos
pacientes iguales. Tómate el tiempo necesario para escoger al cirujano, y no
está de más, ir a ver a dos o tres. Ten en cuenta que a partir de éstas 3 técnicas
básicas, aparecen pequeñas variaciones, que dependen de las características
del pecho y de la experiencia del cirujano, así como innovaciones que van
surgiendo. La intervención que sufrimos es similar a la que se hace en hombres
con ginecomastia. Tanto las mastectomías como las histerectomías son
intervenciones quirúrgicas rutinarias (muy habituales ante cánceres), por ello
no te será difícil encontrar buenos especialistas. Lo que cambia es el motivo
de la intervención.
HISTERECTOMÍA
En
el mismo tiempo quirúrgico (por tiempo quirúrgico se entiende cada vez que
entras en el quirófano) que te haces la mastectomía puedes hacerte lo que
popularmente se llama “el vaciado”, es decir, la extirpación de los órganos
reproductivos femeninos, o bien, en otra ocasión. Cada vez que entras en quirófano
tienes que pagar un precio por su uso. Es por este motivo que se aprovecha, una
vez dentro, para hacer las dos intervenciones a la vez (ya que ninguna de ellas
reviste mucha gravedad y su duración no es excesiva), puesto que siempre te
puedes ahorrar algo en el precio final. De todas maneras, tú eres el que debe
elegir si lo quieres hacer en una
sola operación, o bien, en
dos operaciones separadas.
A
diferencia de la mastectomía, la
ovariectomía tiene dos funciones: 1)
evitar
la secreción de estrógenos (hormonas femeninas) y, 2)
evitar el desarrollo posterior de enfermedades.
Con
la hormonación, los ovarios se vuelven a menudo poliquísticos, a causa del
exceso de andrógenos que deben soportar. Pero no es el único problema, también
se pueden desarrollar endometriosis y quistes en el útero, además de otras
enfermedades. Este es uno de los motivos por el que se recomienda, no sólo, la
extirpación única de los ovarios (ovariectomía), sinó la extirpación
conjunta de todos los órganos reproductores femeninos, es decir, útero,
ovarios y las trompas de Falopio o anexos (histerectomía total).
Hay
2 técnicas para la realización de una histerectomía: la tradicional y la
endoscópica.
La
técnica
tradicional consiste en la realización de una gran incisión en el
abdomen (a la altura de la zona púbica) y también, en los tejidos internos.
Actualmente se usa poco, puesto que conlleva una importante cicatriz, si bien es
cierto, que con el tiempo, el vello púbico la cubrirá casi por completo.
Además,
ésta técnica conlleva mucho más tiempo de hospitalización (alrededor de una
semana) y de recuperación, puesto que las incisiones tardan más en cicatrizar
y existe una pérdida de sangre importante.
La técnica
endoscópica consiste en la realización de tres pequeñas incisiones
(una a la altura de cada ovario y otra en el ombligo) desde los cuales se
manejara el instrumental quirúrgico. Esto nos evitará realizar grandes
incisiones en el abdomen y en los tejidos internos.
Esta técnica se está
imponiendo frente a la tradicional cirugía invasiva debido a que es menos
agresiva. Esto implica un menor tiempo de hospitalización y de recuperación,
así como menos molestias. En general, a las 12 h. ya puedes volver a tu
domicilio, o a las 24 h si te has hecho la mastectomía conjuntamente.
Es
posible que tengas molestias los primeros días y debas hacer dieta blanda (a
base de líquidos y purés). Además durante los próximos días vas a tener pérdidas
vaginales de sangre, por lo que es necesario llevar una compresa durante los 15
a 20 días siguientes a la intervención. Además el abdomen seguirá dilatado 3
ó 4 semanas tras la intervención, a consecuencia de la introducción de un gas
dilatador durante la intervención para trabajar con más espacio. Debes saber
que la colpectomía (cierre de la vagina) no es aconsejable pues la vagina es
necesaria para alargar la uretra en una futura faloplastia.
FALOPLASTIAS
Hay muchos chicos que
dado el alto coste de las faloplastias y la cuestionable estética y
funcionalidad sexual y urinaria optan por alternativas como el realce de los
genitales mediante piercings o la succión (o pumping). El pumping
es una técnica de succión en vacío que sirve para aumentar el tamaño
del clítoris (tanto si se sigue tratamiento
hormonal como sino se sigue), y consiste en mantener el clítoris en
succión unos minutos mediante una bomba de aire e ir incrementando
progresivamente el tiempo de succión. Se recomienda no excederse en el tiempo
para evitar problemas de falta de riego sanguíneo, así como procurar succionar
únicamente el clítoris (cuidado con succionar la vagina accidentalmente).
Las
bombas se pueden encontrar en sexshops, aunque normalmente son de un tamaño
inadecuado, porque están destinadas a penes, más que a micropenes. Si alguien
está interesado en ello recomendamos las siguientes webs:
http://www.bmeworld.com/clit2/HTML/articles.html
(no es un sitio trans)
http://www.koan.com/lbear/
(ver articulo de Mike Hernández sobre el pumping)
Una
vez extirpado el pecho y los ovarios, uno puede plantearse la faloplastia.
Actualmente hay dos técnicas, básicamente, para la formación del pene: la
metadoioplastia (o técnica del micropene) y la faloplastia mediante colgajos:
-
METADOIOPLASTIA (o Técnica del Micropene):
Esta
técnica a veces se llama inadecuadamente genitoplastia. Consiste en liberar el
clítoris (ya alargado por el efecto de la testosterona) y construir una bolsa
escrotal en donde se implantan los testículos (prótesis de silicona). El clítoris
ya liberado es el futuro pene (o micropene), al cuál se realiza una
reconstrucción uretral para llevar la uretra hasta el nuevo glande permitiendo
así orinar en bipedestación (de pié). La extensión de la uretra conlleva
siempre posibles riesgos de infecciones y fístulas, y por tanto, la posterior
corrección de estas complicaciones que, a veces, significa entrar en quirófano
otra vez. No siempre es posible la reconstrucción de los testículos en el
mismo tiempo quirúrgico.
La
limitación de esta técnica está en el tamaño del clítoris y de la cantidad
de piel y tejido subcutáneo que pueda liberarse. Es decir que el resultado, en
cuanto a tamaño por bueno que sea, siempre será el de un pene pequeño que
puede variar en posición de reposo (sin erección) entre la mitad de un dedo meñique
o en el mejor de los casos el tamaño de un dedo pulgar, por lo que aunque si
que pueda ser eréctil, dado su pequeño tamaño difícilmente podrá penetrar a
tu pareja. Este clítoris conserva toda su inervación y su poder erógeno,
y por tanto, su capacidad orgásmica original y su capacidad eréctil.
Esta
técnica puede ser más barata que una faloplastia. Si el canal vaginal
permanece intacto se puede optar más adelante por una faloplastia convencional.
La recuperación tras una intervención de este tipo es compleja, y depende
mucho de tu salud. Se aconseja dejar de fumar unos meses antes de entrar en quirófano.
Hay chicos que con 2 meses ya están bien y otros necesitan más tiempo.
-
FALOPLASTIA POR COLGAJOS:
Este tipo de
faloplastia basa la realización del pene mediante un colgajo (tejido de piel
que se saca de una zona dadora y que sirve para formar el nuevo pene). Existen
varios tipos de colgajos: tubulares abdominales, locales, musculocutáneos, y
libres. Pueden realizarse mediante un solo tiempo quirúrgico, o necesitar de
hasta 5 tiempos quirúrgicos, dependiendo de la técnica usada, y los resultados
obtenidos son variables. La tendencia actual es realizar la faloplastia con
colgajos libres, anastomosados con microcirugía. Una de las faloplastias con
colgajos libres más conocidas es el llamado colgajo
chino o de Shanghai, de la que existen diversas variaciones.
En general este tipo de
faloplastia por colgajos, da como resultado un pene de tamaño normal (longitud
12-18 cm. y diámetro 3-4 cm.), pero con limitaciones fisiológicas. A nivel
general, toda faloplastia comprende varias etapas, según la técnica empleada y
el paciente:
1)
Para conseguir el alargamiento de la uretra femenina se levanta un colgajo de la
pared vaginal anterior, que se extiende hasta el clítoris para crear una salida
más anterior del chorro urinario. Después del alargamiento de la uretra y
posteriormente del cierre de la vagina (colpectomía), la orina es derivada con
un tubo suprapúbico, dejando una sonda uretral colocada durante un lapso de 14
a 21 días. Cuando se extrae la sonda uretral y el paciente puede orinar se
retira el tubo suprapúbico.
2)
Para la construcción del falo existen varias técnicas, que consisten básicamente
en enrollar en forma de salchicha un trozo de piel de las ingles, y masa
muscular de la parte interna del muslo, del brazo o del abdomen (zona dadora) y
que posteriormente se implanta en la zona púbica.
En
el hombre el pene está suspendido de la cresta del pubis, mientras que el clítoris
se encuentra desplazado hacia abajo y atrás. Se procede a llevar el pene a su
posición normal, por lo tanto, se levanta un colgajo en la piel de la zona
donde habrá de implantarse la estructura fálica y lo transponemos sobre la
superficie inferior del tallo del clítoris. Los nervios cutáneos (del nuevo
pene) pueden ser unidos en el nervio dorsal del clítoris o con el nervio
pudendo. Estos nervios receptores proporcionan una mayor recuperación de la
sensibilidad erógena. Con todo, el color y la textura de la piel del colgajo no
es el de un pene normal (aunque es posible pigmentarlo).
3)
La uretra es evaluada al cabo de un tiempo. Si muestra una buena permeabilidad
el paciente se convierte en candidato para la colocación de una prótesis
testicular (de silicona), y formación de la bolsa donde se ubicarán a partir
del cierre de los labios mayores y la vulva, si así lo desea. Las prótesis
testiculares se implantan a través de una incisión inguinal. Si existe alguna
duda acerca de la permeabilidad de la uretra (fistulas) se debe retrasar la
colocación de las prótesis testiculares hasta que ese problema este resuelto.
El nuevo pene así reconstruido es de buen tamaño y permite orinar en
bipedestación (de pié), pero todavía
no es sensible, no es eréctil y no produce por sí solo orgasmos.
4) Después de un período
de un año se puede probar la sensibilidad erógena. Si el paciente muestra
sensibilidad adecuada en el colgajo fálico y tiene una buena uretra se puede
considerar la colocación de una prótesis eréctil (prótesis de acrílico y
silicona usadas para el tratamiento de la impotencia, o prótesis con un diseño
hidráulico para la erección y relajación). Aunque parezca relativamente
simple, esto resulta muy dificultoso.
Después
de cada tiempo quirúrgico el paciente permanece en el hospital sometido a la
administración de antibióticos de amplio espectro durante un lapso por lo
menos 72 horas. Durante 2 o 3 semanas más sigue con los antibióticos. A pesar
de la adopción de estas medidas, la erosión y la infección tardía
constituyen un autentico problema. Transcurridos
unos 2 años, el nuevo pene tiene ya buen aspecto, es sensible y eréctil.
Hay mucha controversia en cuánto a los resultados.
VENTAJAS
E INCONVENIENTES:
Ambas tienen ventajas e
inconvenientes. Debes de tener en cuenta que no se producirá nunca la eyaculación
por la uretra (aunque te hagan una faloplastia muy buena) y que la posibilidad
de obtener placer queda fuertemente limitada, en parte por el pequeño tamaño
del pene, con lo cual es imposible la penetración (en la metadoioplastia), o
bien por la falta/disminución de sensibilidad de éste, al menos inicialmente
(en el colgajo de Shanghai).
Entre
las desventajas del colgajo de Shanghai (o de cualquier otra técnica que use
colgajos) se debe incluir la deformación que queda en el sitio dador (sea éste
el antebrazo, abdomen o muslo). Como inconveniente menor, la cicatriz siempre es
desagradable. También existe la posibilidad de que pueda aparecer intolerancia
al frío en la mano del lado dador (habitualmente el izquierdo, en los
individuos diestros). Dado que la piel del antebrazo es hirsuta, esto puede
crear problemas cuando se incluye en la reconstrucción uretral.
La
técnica de faloplastia por colgajos requiere de diversos tiempos quirúrgicos,
y existen tantas técnicas que es difícil exponer un caso tipo. Además, hasta
que el pene no resulta totalmente sensible y eréctil (siempre gracias a la prótesis)
puede transcurrir un largo período de tiempo, de más de 2-3 años si no ha
habido complicaciones, y todo ha ido a la perfección.
COMPLICACIONES
POST-OPERATORIAS:
-
Infecciones.
-
Hematomas y seromas, como resultado de problemas con el drenaje.
-
Cicatrices hipertróficas.
-
Cortedad o excesiva dimensión del pene.
-
Estenosis o cierre de la uretra.
- Necrosis parcial (que puede
comprometer la supervivencia del colgajo) o total del colgajo, si no se
produce una correcta anastomosis (unión quirúrgica de dos conductos
para permitir el flujo
sanguíneo entre ambos), o bien del
segmento cutáneo o muscular del recto interno.
- Fístulas uretrocutáneas. Si se
asocia con estenosis uretral puede necesitarse una 2ª operación para
corregirse.
-
Depresión postoperatoria.
-
Suicidio o intentos de suicidio.
Cambio
legal de nombre y de sexo:
En
España no existe legislación alguna sobre el tema de la transexualidad. Hasta
ahora los jueces siguen la jurisprudencia existente en España, y las
referencias del Tribunal Supremo de Justicia. Existe una Resolución del
Parlamento Europeo de 12 de septiembre de 1989, y en el plano legal pocos países
(Italia, Alemania, Suecia, Holanda,...) le han dado solución.
En este momento se está
debatiendo en el Congreso de los Diputados una ley sobre la identidad sexual, a
proposición del grupo parlamentario socialista. Esta proposición de ley ha
sido ya enmendada por los diferentes grupos del arco parlamentario, y especial
atención merecen las del Partido Popular. Estas enmiendas pretenden hacer de
esta posible ley, ya en sí misma poco progresista, más retrógrada aún,
haciendo más difícil o imposible el cambio de nombre y de sexo sin operación
de genitales. Además, no está claro qué derechos tendremos en cuánto al
matrimonio y a la adopción de hijos.
El procedimiento
habitual para obtener el reconocimiento de la nueva identidad consiste en
pleitear contra el Estado Español, mediante la interposición de un juicio
Declarativo de Menor Cuantía, para que aquél se dé por enterado. El Estado
Español está representado por el Ministerio Fiscal, que por imperativo legal
actúa en temas de filiación, estado civil, cambio de sexo y otros.
Se
debe ser
mayor de edad y
gozar de plena capacidad mental, ser
soltero o divorciado, y a ser posible no tener hijos. Si
éste estaba casado se le exige el divorcio de su pareja antes de
empezar todo proceso transexualizador, y si se tienen hijos de antes de cambiar
de sexo, es fácil que pueda perder la custodia sobre ellos (si éstos son
menores de edad). Depende de lo que tu pareja pueda declarar y de lo que el juez
y los peritos decidan.
Es
necesario y conveniente aportar la mayor cantidad de pruebas posibles con el fin
de que el fallo del juez sea el deseado.
Pruebas a aportar:
-
Informe psiquiátrico y/o psicológico favorable.
-
Informe del endocrino que acredite el seguimiento de la terapia hormonal.
-
Certificado del cirujano en el que se refleje el tipo de operación (mastectomía,
histerectomía, faloplastia, estéticas,....) a la que hayas sido sometido y los
resultados obtenidos.
-
Dos testigos (mayores de edad) de nuestro proceso, especialmente del período de
vida de acuerdo a la nueva identidad de género (preferiblemente no familiares).
-
Fotocopia y original de 7 u 8 documentos de la mayor antigüedad posible
(facturas, recibos, correspondencia, carnets de clubes,...) con el nombre de
uso.
-
Certificado de empadronamiento.
-
Certificación literal de nacimiento.
-
Fotocopias Libro de Familia del interesado en caso de haberlo.
-
Fotografías, etc.
Es
necesario pasar un examen
forense (es un examen visual, desnudo, para que el forense vea cuán
hombre resultas a sus ojos) y tras el cuál emitirá un certificado al juez
dando su opinión favorable o no. Es una prueba importante para el fallo del
juez. Aunque el juez emita un fallo favorable, el fiscal se puede oponer, y el
proceso se complica porque hay que recurrir.
Una
vez obtenido el cambio de nombre y de sexo en el registro civil, o una anotación
al margen, es posible la rectificación de todos los demás documentos
oficiales, empezando por el D.N.I. y siguiendo con los demás documentos (carnet
de conducir, titulaciones, cursos, carnets o permisos varios), lo cual es muy
importante para la normalización del transexual (ahora ya hombre legalmente), y
éste pueda hacer una vida completamente normal, sin problemas de discriminación.
Pero la rectificación de estos documentos no es automática, sino que debes
pedirla expresamente a cada organismo o centro, con lo que puede transcurrir
todavía mucho tiempo.
Es posible casarse
aunque es posible que tengas que iniciar un proceso legal para ello. En muchas
sentencias se da el cambio de nombre y de sexo pero se dice explícitamente que
no te puedes casar ni adoptar hijos. Dado que no hay una ley que especifique si
nos podemos casar o si podemos adoptar hijos, todo depende del juez y del
fiscal. De todas maneras, hoy por hoy, se puede adoptar siendo soltero, siempre
que seas lo suficientemente discreto para no decir que eres transexual. Es
posible tener hijos mediante la inseminación artificial de tu pareja, y constar
como su padre. De todas maneras no está de más, ser prudente y evitar nombrar
que eres transexual, pues puede ser motivo de exclusión en algunos centros.
Otras
webs de interés:
-
http://www.lorencameron.com
(fotos)
-
http://home.earthlink.net/mrrane/home.htm
(fotos)
-
http://www.geocities.com/tsb_english/nylankar.htm
(links tanto personales como de recursos)
-
http://ftm-intl.org
(interesantes links)
-
savina.com/confluence/hormone/f2m/ (información
médica)
-
http://www.symposium.com/ijt
(información científica)
Bibliografía
básica:
-
La transexualidad en comunidad desde el barrio de Guanarteme. Lo que opinan sus
protagonistas.
Proyecto
Tras Género de Médicos del Mundo Canarias
Artificia
Ediciones (Las Palmas de Gran Canaria, octubre 2001)
-
Guía para trabajar en el tiempo libre la diversidad de orientación sexual.
Carlos
de la Cruz / Instituto de Sexología de Madrid (INCISEX)
Consejo
de la Juventud de España (Madrid, 2001)
- DSM-IV. Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales.
Asociación Americana de Psiquiatría,
(4ª edición, 1994)
Ed. Masson (2001)
-
Vademécum Internacional
Ed.
Masson (2000)
-
Tratado de Fisiología Médica.
Arthur
C. Guyton/ John E. Hall
McGraw-Hill
Interamericana (9ª edición, 1997)
-
Farmacología
H.
P. Rang/ M. M. Dale
Ed.
Churchill Livingstone (reimpresión revisada, 1995, Madrid)
-
Principios de Medicina Interna. Vol. II (compilador Harrison)
McGraw-Hill
Interamericana (12ª edición, 1991)
Pág.
2059-2061
-
Cirugía Plástica Reconstructiva y Estética. (vol. IV)
Felipe
Coiffmann
Ed.
Masson-Salvat (2ª edición)
-
Journal of Psychology and Human Sexuality
(Gender
Dysphoria: Interdisciplinary Approaches in Clinical Management)
Vol.
5, número 4, 1992 (pág. 39-54)
The
Haworth Press Inc.
-
Tratamiento hormonal, por el Dr. Antonio Becerra.
I
Jornadas Estatales sobre Transexualismo (Gijón, 5 de diciembre 1998)
-
http://www.savina.com/confluence/hormone/f2m/flat.htm
-
http://www.avitale.com/FTM_101.html
-
http://www.symposium/ijt/ijt990301.htm
Revisado
a Diciembre del 2001. Realizado
por el grupo de hombres transexuales del CTC.
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