Gracias Cheli, eres la primera que has escrito en esta sección y aquí reproduzco tu texto bellísimo. Besos

 

El color de una flor

Por Cheli Martín

 

Desde el momento en que empecé a tomar conciencia de mi condición, me han asaltado multitud de dudas y preguntas sin aparente respuesta. Y sólo con el tiempo, compartiendo pensamientos y experiencias con otras chicas y leyendo todo lo que caía en mis manos sobre el tema, he ido, poco a poco disipando algunas de esas dudas y formándome una opinión sobre esas cuestiones en las que no paraba de pensar noche y día. La verdad es que lo pasé bastante mal durante un largo periodo de tiempo.

Eso fue lo que me decidió a confeccionar mi página web, el intentar ayudar de alguna manera a otras chicas que estuviesen pasando por el trance que yo pasé o al menos aliviar un poco su estado de ánimo.

Pero el otro cometido, tanto de la mencionada página como de cualquier otra actuación que yo pueda aportar en este sentido, será siempre la divulgación a la sociedad en general de lo que realmente somos, lo que sentimos y lo que anhelamos.

En mi modesta opinión, creo que la desinformación y la ignorancia es nuestro peor enemigo a la hora de ser admitidas en la sociedad tal como somos.

El ser humano, siente terror a lo desconocido, tenemos la manía de encasillar y ponerle nombre a todo cuanto nos rodea. Tendemos a pensar que las cosas son blancas o negras, o como mucho de algún tono de gris.

Pero eso no es cierto en absoluto. En el caso del transgénero, existe un enorme abanico de colores para discernir.

Pienso que cada persona es única y aunque algunas nos parecemos más que otras, no se nos puede definir a nadie con una simple palabra o etiqueta.

La persona común de la calle suele meter en el mismo saco a travestís, transexuales, transformistas, homosexuales, afeminados, etc. Y eso es como meter en el mismo saco sabores, olores, colores y texturas.

Es como si pensáramos que todas las cosas de color rosa tienten que saber a fresa o que un perfume con olor a manzana tiene que saber a manzana.

De cualquier manera, pienso que lo primero que tenemos que tener claro es lo que significan cada una de esas palabras que a veces usamos tan alegremente. Espero que estéis de acuerdo con mis definiciones personales:

Travestí: es aquella persona que se viste con la ropa del sexo opuesto. Y punto.

Dicha persona puede ser homosexual o heterosexual; puede vestirse asi por que le guste, porque sea parte de su trabajo o por cualquier otro motivo; puede se afeminado o no; puede se blanco, negro o amarillo; pero nada de eso tiene que ver con la definición de la palabra.

Transexual: es aquella persona que ha nacido con el celebro de un sexo y el cuerpo del sexo opuesto.

Los transexuales, de manera contraria a lo que se cree no suelen ser homosexuales, puesto que si un transexual tiene el celebro de una mujer, la relación sexual con un hombre es perfectamente normal y heterosexual. Tampoco son travestis, pues se visten con la ropa que corresponde a su verdadera personalidad.

Homosexual: es aquella persona que se siente atraída sexualmente por individuos del mismo género.

Los homosexuales no suelen travestirse, puesto que si las dos partes de la pareja son homosexuales, lo que desean es precisamente la relación con una persona de su mismo sexo. Aunque existen casos en que sí lo hacen, quizás para aliviar su subconsciente de un sentimiento de culpabilidad inculcado en ellos desde pequeños o por un intento de naturalizar algo que ya de por si es natural.

¡Pero ojo! estas son definiciones de palabras. No de las personas, que pueden ajustarse o no a alguna de las citadas definiciones.

Yo, por ejemplo, soy travestí, heterosexual, estoy casada desde hace 17 años con una mujer maravillosa con la que he tenido dos hijos y que aunque ella no acaba de comprender lo que me sucede, me quiere lo suficiente como para seguir a mi lado a pesar de todo.

Me gustan las dos partes de mi persona, no concibo que exista la una sin la otra, porque para mi es como mirarse en un espejo. No puede existir el reflejo sin el original y yo necesito mi parte masculina para disfrutar de la femenina.

Me gusta ser como soy y lo único que añoro, es que la sociedad que me rodea pudiese también verme como soy realmente. Poder mostrarme ante mis amigos y vecinos, sin temor a la burla o al escarnio y no tener que estar limitada a esporádicas salidas nocturnas en sitios alejados de mi lugar de residencia o simplemente en la intimidad de mi hogar, por temor a ser reconocida.

Como buena fémina, soy coqueta y soy feliz si consigo agradar a los demás, pero no me gusta que nadie confunda mis intenciones, pongo mi alma en las manos de quien me brinda su amistad, pero admito ligues ni relaciones fuera de mi matrimonio. Nunca he engañado a mi esposa, pero esto no tiene ningún mérito, simplemente porque la amo.

Se que hay bastantes casos que se parecen mucho al mío, pero no todas somos iguales, a cada persona hay que valorarla individualmente y no contentarse con pegarle una simple etiqueta Por lo que sé, alrededor del dos por ciento de la población mundial es transgenerista y seguro que no existen dos personas iguales.

Pero si a pesar de todo queréis ponerle un color a mi persona, prefiero que digáis que tengo el corazón de color rosacelesteanaranjado.

Cheli Martín.

12 Sep.2000

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