P o r t a l  d e  i n f o r m a c i ó n  t r a n s e x u a l
 
       
 
Transexualidad masculina

Pag. anterior           CIRUGÍA DEL TRANSEXUALISMO DE MUJER A HOMBRE

 
 

 

J. P. Barret Nerín. Médico Adjunto. Servicio de Cirugía Plástica, Reconstructiva y de Cirugía de la Mano. Hospital Universitario de Groningen. Países Bajos .
Jorge González Cavero. Residente. Servicio de Cirugía Plástica y Quemados. Hospital Universitario de Getafe. Madrid

Cesar Casado Pérez.  Jefe de Servicio. Servicio de Cirugía Plástica. Hospital General Yagüe. Burgos .


 
INTRODUCCIÓN

La cirugía del transexualismo ha exigido a la cirugía plástica una de las revoluciones más destacadas de su historia, tanto en el ámbito técnico como en el ámbito humano. El manejo de este tipo de pacientes ha exigido que el cirujano plástico, como en otras circunstancias, se integrara en equipos multidisciplinares (“gender team”) que ofrecieran un tratamiento global. La historia de la reconstrucción y construcción del pene ha discurrido paralela a la historia de la cirugía plástica, creando mayores expectativas a medida que se mejoraban las técnicas. La primera reconstrucción fue descrita en 1936 (Bogoras), aunque fue la faloplastia con colgajo tubular abdominal de Gillies el punto de referencia durante varias décadas.

En 1953 Goodwin y Scott introdujeron una nueva técnica en dos tiempos tomando como zona donante la piel escrotal ventral, aportando parte de sensibilidad al nuevo pene. El uso de colgajos regionales y musculocutáneos redujo los tiempos quirúrgicos y mejoró los resultados funcionales y estéticos. Puckett fue pionero en el uso de prótesis de pene asociadas a la reconstrucción de pene en un paciente transexual (tomando como base un colgajo inguinal en 7 tiempos y añadiendo el clítoris para aumentar la sensación erógena).

La era de la microcirugía permitió el uso de tejidos bien vascularizados con mínimos defectos en las zonas donantes. En 1984 Chang y Hwang describieron el uso del colgajo radial libre para la reconstrucción del pene, dando una función semieréctil con cartílago autólogo. Posteriormente, se introdujeron varias modificaciones, destacando la anastomosis entre los nervios sensitivos del colgajo con los nervios pudendos, que aportaba sensibilidad erógena al neofalo y sensibilidad discriminativa, permitiendo la asociación de prótesis. 

 

  ETIOLOGIA

El género sexual está determinado en los seres humanos por ocho factores (Tabla1). Ninguno de ellos, per sé, determina totalmente el género de una persona, aunque la no diferenciación de alguno de los seis primeros factores produce los estados intersexuales.

Tabla 1. Criterios de determinación del sexo

1. Sexo cromosómico

2. Gónadas

3. Genitales internos

4. Genitales externos

5. Patrones de hormonas sexuales

6. Centros nerviosos superiores de comportamiento

7. Asignación ambiental de género

8. Diferenciación psicosocial

 

Como en muchos otros campos de la medicina, no existe ningún modelo animal en el que pueda reproducirse experimentalmente los estados de dismorfia de identidad de género (SDG), por lo que la etiología de este síndrome no se encuentra todavía esclarecida. Sí es conocido que los centros nerviosos superiores responsables de la determinación y desarrollo del género sexual, tienen una afinidad especial para las hormonas sexuales. De cualquier modo, los datos hasta hoy conocidos indican que las alteraciones hormonales y su efecto sobre estos centros nerviosos no son suficientes para desarrollar el SDG. Es más, los pacientes afectos de SDG presentan patrones hormonales normales, así como un sexo cromosómico y gónadas internas y externas normales para su sexo anatómico. 

 

  EL ‘GENDER TEAM’
Aunque en la actualidad la única solución que existe para este tipo de pacientes es la cirugía, el cirujano plástico no puede ni debe tratar esta alteración de manera aislada. La meta de un programa de reasignación de sexo es la rehabilitación total en la sociedad de los pacientes afectos de este desorden. La Cirugía Plástica es tan solo una parte de este programa de rehabilitación, por lo que la reunión de una serie de profesionales en un equipo de tratamiento o Gender Team (GT) es fundamental para conseguir unos resultados óptimos. Cualquier centro que desee desarrollar un programa de reasignación de sexo debe fundar y desarrollar un equipo multidisciplinar, que se ocupará de realizar el diagnóstico, diagnóstico diferencial, y de desarrollar todas y cada una de las etapas del tratamiento (Tabla 2).

Tabla 2. Etapas de tratamiento desarrolladas por el Gender Team

1. Diagnóstico
2. Indicación de cambio de sexo
3. Inmersión en el rol contrario
4. Tratamiento general y hormonal con testosterona
5. Cambio de sexo
6. Seguimiento


Las disciplinas que deben incluirse y trabajar juntas en el GT incluyen el médico de cabecera, psiquiatra, psicólogo, endocrinólogo y/o internista, ginecólogo, urólogo, trabajador social y cirujano plástico. Tanto el trabajor social como el psicólogo son esenciales para realizar una buena indicación de la reasignación de sexo. El consejo de la asesoría jurídica del centro es también esencial para evitar problemas legales tras el tratamiento.

Es responsabilidad del GT el realizar un diagnóstico del síndrome de dismorfia de género y su diagnóstico diferencial. Es también su responsabilidad el realizar una selección adecuada de los pacientes y regirse de acuerdo con el protocolo de la Harry Benjamin Gender Dysphoria Association (HBGDA). Sólo se procederá a la realización del cambio de sexo cuando:

  • se haya realizado un diagnóstico

  • exista una indicación clara de cambio de sexo y

  • todas las condiciones y supuestos de la HBGDA (ver sección diagnóstico) se hayan cumplido.

  DIAGNÓSTICO

El síndrome de dismorfia de género (SDG) se caracteriza por la inhabilidad del paciente para identificarse con su sexo anatómico y por un deseo no controlable de cambio de género. Para poder realizar el diagnóstico de SDG, el paciente debe de cumplir todos y cada uno de los siguientes preceptos:

  1. Sentimiento de disconformidad y repugnancia con el sexo anatómico, junto a un sentimiento de larga duración de pertenecer al sexo opuesto

  2. Deseo de cambio de sexo para poder vivir en un rol de sexo opuesto, junto a un comportamiento del sexo opuesto y una vestimenta de sexo opuesto sin producción de excitación sexual

  3. Ausencia de síntomas o comportamientos homosexuales

  4. Presencia de los síntomas durante un mínimo de dos años

  5. Ausencia de anormalidades físicas, de estados intersexo, o anomalías genéticas

  6. Ausencia de etiología esquizofrénica

El síndrome de dismorfia de género incluye varias categorías de pacientes que tienen en común un sentimiento de insatisfacción con el sexo propio que les hace buscar soluciones quirúrgicas a sus problemas de identificación de género sexual. Es vital realizar un correcto diagnóstico diferencial de la categoría de SDG, ya que no todos los pacientes son candidatos para el reasignamiento de sexo. Las diferentes categorías de SDG incluyen:

  • a. Transexualismo clásico. Incluye los pacientes que cumplen los criterios anteriormente descritos. A este grupo pertenecen entre el 15 y el 20% de los pacientes visitados por el Gender team.

  • b. Síndrome de dismorfia de género - homosexualidad. A este grupo pertenecen los pacientes que inicialmente tienen un comportamiento homosexual y que, posteriormente, deriva en un comportamiento del sexo opuesto. Los pacientes terminan por solicitar la cirugía para superar los estigmas de la homosexualidad.

  • c. Síndrome de dismorfia de género - travestismo. Se trata de pacientes con personalidad obsesiva-compulsiva que consiguen placer con la vestimenta del rol sexual femenino. Los pacientes suelen terminar solicitando la cirugía por motivos similares a los anteriores. No existe análogo femenino.

  • d. Síndrome de dismorfia de género – psicosis. A este grupo pertenecen los pacientes con transtornos psicóticos que terminan desarrollando una desestructuración de la identidad sexual. Debe realizarse un buen diagnóstico diferencial entre éstos y los pacientes afectos de un transexualismo clásico que presentan reacciones psicóticas debidas al estrés asociado al SDG.

  • e. Síndrome de dismorfia de género – sociopatía psiconeurótica. Se trata de pacientes exhibicionistas. Solicitan la cirugía para obtener notoriedad pública.

  • f. Síndrome de dismorfia de género – personalidad esquizoide. Incluye un grupo de pacientes que no han desarrollado un buen sentido de género. Solicitan la cirugía para mejorar su funcionamiento en la sociedad.

Tan sólo los pacientes que presentan un transexualismo clásico son buenos candidatos para la cirugía de reasignación de sexo. En el resto de categorías, sólo casos puntuales pueden ser incluidos en el programa de reasignación de sexo. En cualquier caso, ningún paciente incluido en los grupos d (psicosis) y e (psicopatía psiconeurótica) es un buen candidato para la cirugía.

Antes de proceder a la cirugía, una vez realizado un correcto diagnóstico del SDG y considerado el paciente un buen candidato para el programa de cambio de sexo, se debe verificar si el paciente cumple los criterios de la Harry Benjamin Gender Dysforia Association, que son:

  • En primer lugar, el paciente debe ser visitado por dos terapeutas expertos en ciencias del comportamiento, obteniendo su visto bueno. Estos profesionales deben relacionarse profesionalmente con el paciente durante un plazo no inferior a 6 meses. El diagnóstico realizado por estos dos terapeutas se basa en la presencia de síntomas específicos presentes en el paciente durante más de dos años.

  • En segundo lugar, el paciente debe vivir en el rol del sexo genético opuesto con total satisfacción y éxito. En este sentido, el reasignamiento hormonal debe preceder siempre al reasignamiento quirúrgico, ya que este último es siempre el paso final en el programa de reasignamiento de sexo. Hay que recordar que la cirugía no es el tratamiento del síndrome de dismorfia de género, sino que no es más que uno de los ingredientes del programa de rehabilitación de estos pacientes. Cuando la cirugía se desarrolla en pacientes que disfrutan ya en el rol del sexo opuesto, ésta presenta un mayor índice de éxito, ya que el paciente no se apoya en ella para tener o no éxito en la vida.

  CAMBIO DE SEXO MUJER A HOMBRE

   Tratamiento general

Una vez se ha llegado al diagnóstico de SDG, el paciente se incluye en un programa de reasignación de género. El tratamiento comienza con la inmersión del paciente en el rol del sexo opuesto y, una vez comprobado el éxito del mismo, se inicia el proceso de cambio de sexo. Este proceso comienza con la administración de testosterona, que ejercerá una serie de cambios en el organismo tendentes a la masculinización. Estos cambios se resumen en la Tabla 3. Dadas las alteraciones que esta hormona produce en el cuerpo femenino, el estudio preoperatorio deberá centrarse en los sistemas cardiorespiratorio y gastrointestinal. El acné deberá también controlarse, para prevenir infecciones postoperatorias.

Tabla 3. Cambios en el organismo femenino producidos por la testosterona

1. Aumento de la presión arterial
2. Aumento de peso
3. Acne
4. Aumento de la líbido
5. Aumento del clítoris
6. Hirsutismo
7. Distribución androide de los depósitos grasos
8. Cambio de tono de la voz
9. Cambios psicológicos
10. Supresión de los ovarios
11. Aumento de los triglicéridos y colesterol
12. Alteraciones de la función hepática y peliosis hepática
13. Síndrome de apnea del sueño
14. Bronquitis y disminución de la complianza pulmonar
15. Aumento de la hemoglobina y del volumen corpuscular

 

Desde el momento en que el paciente es diagnosticado de SDG y pasa de manera exitosa el periodo de prueba en el rol contrario, es fundamental que todos los profesionales involucrados en su tratamiento se refieran a él en su rol masculino. El paciente es ingresado el día anterior a la cirugía y se le administran una preparación intestinal y profilaxis antibiótica.

   Tratamiento quirúrgico

  • Mastectomía, histerectomía, colpectomía y anexectomía bilateral:

    La cirugía comienza con la mastectomía bilateral para evitar la contaminación de las heridas torácicas con gérmenes del perineo. La técnica empleada es, habitualmente, la mastectomía subcutánea. Dependiendo del volumen mamario se realizarán injertos libres de areola y pezón o colgajos pediculados.

    Una vez acabada la fase de la mastectomía se realiza la anexectomía, histerectomía y anexectomía bilateral. La técnica empleada depende de la experiencia y preferencia del ginecólogo, aunque son de elección aquellas mínimamente invasivas como las técnicas endoscópicas y las histerectomías por vías vaginales.

    Durante este tiempo quirúrgico se realiza la construcción del neoescroto y el alargamiento de la uretra. Los labios mayores son movilizados dorsalmente y unidos en la línea media. Una vez realizada la bolsa escrotal, se colocan implantes testiculares de silicona. El clítoris se moviliza ventralmente, tras realizar una cordectomía. La cara externa de los labios menores se utiliza para construir la base ventral del futuro neofalo mediante dos colgajos de rotación, mientras que la cara interna de los labios menores se utiliza también mediante colgajos de rotación para la construcción de la base de la uretra esponjosa. Otra posibilidad es el uso de un colgajo de vagina para la construcción de la uretra esponjosa.
    Como se ha mencionado anteriormente, se realiza una preparación intestinal del paciente para evitar la contaminación así como una profilaxis antibiótica de amplio espectro. Son necesarios dos o tres drenajes en la zona perineal, y un drenaje en cada mastectomía. Es muy útil el uso de un catéter epidural para el control del dolor en el postoperatorio.

    Generalmente éste se retira en el segundo día postoperatorio. El paciente recibe una dieta sin residuos durante siete días y se le permite la movilización el segundo día postoperatorio.

  • Faloplastia:

    La cirugía de cambio de sexo de mujer a hombre persigue la meta de crear un cuerpo masculino, con unos genitales externos acordes al sexo y que posean una función urinaria normal (micción en posición vertical) y una estimulación erógena satisfactoria. Asimismo, debe poseer la capacidad de inclusión de prótesis de pene para producir una erección suficiente.

    Existen dos tipos generales de faloplastias: las que usan tejidos pediculados (locales o regionales) y las que usan tejidos a distancia. Son las que producen los resultados más satisfactorios.

    • Faloplastia con colgajos pediculados:

      Colgajos tubulares abdominales: La técnica original de Bogoras fue mejorada por Gillies y cols.. Consiste en utilizar un colgajo de piel abdominal para reconstruir la neouretra que, a la vez, se incluye en otro colgajo de piel abdominal, introduciendo el principio de “un tubo dentro de otro tubo”, asociando cartílago para dar rigidez. Tomando como base dicho colgajo, otros autores añaden tiras de fascia lata (Zenteno 1969) o costillas (Kluzak 1968) para mejorar la firmeza. Sin embargo, ninguna de estas técnicas aporta sensibilidad al pene. Otros inconvenientes de dichas técnicas son el gran número de etapas necesarias y la alta morbilidad de la zona donante abdominal, con el consiguiente incremento de cicatrices.

      Colgajos locales: Kaplan y cols. (1971) desarrollaron una técnica en dos tiempos para la reconstrucción del pene, que permite la inserción posterior de una prótesis. Se toma un colgajo escrotal para la formación de la neouretra y un colgajo crural que contiene las ramas femorales del nervio genitocrural formando la envoltura externa y aportando, así, sensibilidad. Dos semanas más tarde se levanta el colgajo crural y se suturan los bordes en la cara ventral.

      Hinderer (1974) describe una técnica de faloplastia en 4 tiempos. En un primer tiempo, junto a la histerectomía y resección del 1/3 superior de la vagina, se realiza la uretroplastia con un colgajo alopécico de la cara interna del labio mayor izquierdo, aprovechando los labios mayores y los bulbos vaginales para reconstruir la mitad distal del falo. En un segundo tiempo (3 semanas), se crea con los labios menores, mayores y los bulbos vaginales la parte proximal del neopene, marcando dos colgajos glúteos para su uso en el siguiente tiempo. En el tercer tiempo (2 semanas), se anastomosa la neouretra y el meato, se reseca la vagina, se cubre el defecto y se refuerza el periné con los colgajos glúteos. En un cuarto tiempo se introduce un implante de pene y prótesis testiculares. Con esta técnica se obtienen unos genitales sensibles y con capacidad para realizar el acto sexual gracias al implante.

      Colgajos musculocutáneos: Orticoechea describió en 1972 una técnica para la reconstrucción del pene también aplicable como técnica masculinizante en intersexos o transexualismo. La técnica exige cinco tiempos operatorios. Se basa en un colgajo musculocutáneo de recto interno del muslo, inervado por el nervio obturador, que dará lugar a la envoltura externa. La neouretra se forma a partir de la piel de la región inguinal contralateral.

      La técnica de Rodrigo-Cucalón utiliza un colgajo musculocutáneo del músculo recto abdominal con vascularización de base distal. La neouretra se forma suturando el colgajo sobre sí mismo una sonda de Foley. Se traslada al periné bajo el puente cutáneo y se anastomosa al meato uretral. La piel externa se obtiene mediante un colgajo inguinal que cubre el colgajo musculocutáneo. Se conserva el clítoris en la base del neopene aportando, así, sensibilidad erógena. En caso de insuficiente firmeza se puede añadir, en segundo tiempo, un implante.

    • Faloplastia con colgajos a distancia:

      Son, actualmente, las técnicas de elección. Permiten, en un tiempo quirúrgico, la realización de un neopene que posee la capacidad de ser sensible y de poder recibir prótesis de pene. Dos son las técnicas que más se han desarrollado y utilizado: el colgajo fasciocutáneo antebraquial y el colgajo libre osteocutáneo de peroné. Este último posee la capacidad de incluir un segmento de peroné lo cual provee al neopene de una rigidez suficiente para poder realizar la penetración. No obstante, ha caído en desuso debido a los problemas de resorsión ósea, decúbitos óseos y falta de sensibilidad adecuada.

      Actualmente, el colgajo de elección para la reconstrucción de pene es el colgajo fasciocutáneo antebraquial libre. Permite una construcción, en un tiempo, de la continuidad de la uretra peneana y la construcción de un falo y un glande con características sensitivas de tipo erógeno. El colgajo se diseña en el antebrazo sobre el pedículo de la arteria radial y sus venas comitantes. En el colgajo se incluye el nervio cutáneo antebraquial lateral y la vena cefálica. Esta última se diseca hasta su unión con las venas comitantes en el pliegue del codo para incluir, en una sola anastomosis, las redes venosas superficial y profunda. Para conseguir un colgajo neurosensitivo se realiza una neurorrafía terminoterminal con uno de los nervios pudendos. Las anastomosis vasculares se realizan de manera termino-lateral con los vasos femorales o bien termino-terminal con los vasos epigástricos inferiores profundos. El diseño del colgajo se realiza sobre la cara radial del antebrazo. Se fabrican dos tubos contiguos unidos entre sí con un segmento desepitelizado. Uno de los tubos se sutura alrededor de una sonda vesical y se entierra en el interior del segundo segmento, creándose así la neouretra. El segundo segmento cutáneo constituirá la cubierta externa del neofalo. En su zona distal, un segmento de sección piramidal se cierra sobre sí mismo y en su zona de sutura se conecta a la neouretra del colgajo uniéndose a la cubierta cutánea externa del neofalo por un puente desepitelizado que crea la ilusión de un pliegue balanoprepucial. Este segmento distal de forma piramidal será el neoglande.

      Una vez finalizada la fabricación del neofalo en el antebrazo, los vasos son seccionados y el colgajo se fija en su nueva localización. Se empieza realizando la sutura de la neouretra con la uretra nativa, siguiendo a continuación con la sutura cutánea. Ésta última se realiza de manera parcial para permitir la revascularización. Llegados a este punto de la intervención, se realizan las microanastómosis vasculares y la neurorrafía. Una vez se ha conseguido la revascularización con éxito, se procede al cierre definitivo de todas las heridas. La zona dadora del colgajo antebraquial se cierra con un injerto de piel de espesor parcial. Durante la intervención se coloca un catéter vesical suprapúbico que, junto a la sonda Foley, se retira al final de la segunda semana postoperatoria después de realizar un uretrograma retrógrado.

      Los cuidados postoperatorios son iniciados en la fase perioperatoria. La antibioterapia preoperatoria es continuada durante la cirugía y durante la primera semana. Se realiza una nueva dosis previa a la retirada de la sonda vesical. El paciente recibe un protocolo de revascularización que incluye:

      • dieta exenta de café, te, chocolate y otros excitantes

      • 100 mg de aspirina oral diarios

      • inmovilización durante los tres primeros días del postoperatorio

      • macromoléculas intravenosas durante 5 días y

      • control de la temperatura ambiental.

    • Técnica del autor:

      La técnica preferida por el autor es el cambio de sexo de mujer a hombre en dos etapas. En un primer tiempo, se realiza la mastectomía bilateral y la amputación de los genitales internos junto con el alargamiento de la uretra y la construcción del escroto.

      El segundo tiempo consiste en la construcción del neofalo. La técnica preferida por el autor es el colgajo neurosensitivo antebraquial. Las anastomosis son, generalmente, realizadas a nivel de la arteria epigástrica inferior. La segunda opción es el puente con vena safena anastomosado a los vasos femorales.
      Otros métodos de faloplastia, en desarrollo experimental y clínico en el Hospital Universitario de Groningen, incluyen la combinación de colgajos pediculados y libres y la prefabricación con la ayuda de expansión tisular.

  • Prótesis de pene:

    La cirugía reconstructiva y constructiva del pene ha buscado siempre el lograr un órgano eréctil y funcional. Actualmente, y en la mayoría de las ocasiones, el mejor resultado funcional se obtiene mediante la inserción de una prótesis de pene.

    Las prótesis de pene se clasifican en dos grandes categorías (Tabla 4): las maleables o semirígidas y las inflables. Las prótesis maleables están formadas por silicona (goma) y politetrafluoroetileno (PTFE). Las prótesis inflables a demanda están formadas por uno, dos o tres cilindros según su tipo. Las prótesis de dos piezas contienen una combinación de bomba/reservorio escrotal, mientras que las de tres piezas mantienen separadas la bomba escrotal y el reservorio (suprapúbico). Las prótesis de pene de uso comercial actual no contienen gel de silicona.

    Tabla 4. Tipos de prótesis de pene

    Semirígidas:
    AMS 600 y 650 (maleables)

    Mentor © maleables

    Acu-form

     

    Curvadas:

    Duraphase

     

    Inflables:

    Una pieza: Dynaflex

    Dos piezas: Mark II (mentor©), Ambicor (AMS)

    Tres piezas: Alpha I (mentor©), CXM-Ultrex (AMS)

    (AMS = American Medical Sistems)

     

    En la elección del dispositivo apropiado influyen tres condicionantes: las preferencias del paciente, el coste del dispositivo y las preferencias del cirujano. Las ventajas de los dispositivos semirígidos son su colocación más fácil y su bajo coste; su principal inconveniente es su rigidez permanente, lo que las hace relativamente incómodas. Los dispositivos con tres piezas dan una flacidez y rigidez semejantes a las naturales, pero contienen múltiples dispositivos que exigen una técnica quirúrgica más laboriosa y aumentan el riesgo de complicaciones. A pesar de ello, son los implantes más solicitados por los pacientes.

    La elección de la técnica de inserción de la prótesis dependerá de la técnica de construcción del pene elegida (condicionada por las nuevas estructuras anatómicas creadas) y del momento de su inserción (inmediata o diferida).

  COMPLICACIONES

Dada la complejidad y los múltiples procedimientos empleados en la cirugía del transexualismo, las complicaciones vendrán determinadas por el tipo de cirugía empleada.

  Complicaciones Generales

Al ser cirugías de larga duración se debe tener en consideración el uso de profilaxis antitrombótica y antibiótica pre y postoperatoria, quedando a elección del equipo reconstructor su indicación. En este tema la literatura es muy diversa, sin embargo, existe amplio consenso en la utilización de profilaxis antibiótica si se realiza implante de material protésico.

  Complicaciones Específicas

Las complicaciones que se producen más frecuentemente son las relacionadas con el tracto urinario y con las prótesis de pene. La isquemia y la mala cicatrización de las anastomosis uretrales son las causas mas frecuente de fístulas y estenosis. Cuando se diseñan los colgajos, se debe dar a la zona destinada a formar la neouretra la mejor vascularización. Si se incluyen en dicha zona folículos pilosos se pueden producir infecciones recurrentes, estenosis y fístulas secundarias. Una correcta selección de las zonas donantes y la electrólisis de los folículos pueden prevenir dicho problema. Generalmente, las fístulas secundarias pueden ser corregidas mediante colgajos locales (labios mayores o piel perineal).

La correcta colocación de las prótesis de pene y su cobertura con un colgajo bien vascularizado y sensible permitirá evitar la más temida complicación en estos casos, que es, la extrusión de la prótesis. Los implantes con un índice de extrusión más alto son los rígidos, siendo las prótesis flexibles de última generación mucho más adecuadas. Las complicaciones mecánicas asociadas a las primeras prótesis empleadas (obstrucción de reservorio, rotura) han sido superadas por los nuevos tipos. El uso de otro tipo de implantes (hueso, cartílago) ha sido ya abandonado por su temprana reabsorción y su pobre resultado funcional.

 

  REFERENCIAS

  1. Edgerton MT. The role of surgery in the treatment of transexualism. Ann Plast Surg 13: 473; 1984

  2. Eldh J, Berg A, Gustafsson M. Long term follow up after sex reassignment surgery. Scand J Plast Reconstr Hand Surg 31: 39, 1997

  3. Kelton PL. Genitourinary repair and reconstruction. Selected Readings in Plastic Surgery. Vol 8, Number 40

  4. Laub DR, Laub DR Jr, Van Maasdam J. Gender Dysphoria Syndrome. In Grabb and Smith’s Plastic Surgery. Little, Brown

  5. Ehrlich & Alter. Reconstructive and Plastic Surgery of the External Genitalia. W.B. Saunders 1999

  6. Founding Committee of the Harris Benjamin Gender Dysphoria Association. Standards of care: The hormonal and surgical sex reassignment of gender dysphoric persons. Arch Sex Behav 14: 75, 1985

  7. Material recogido de la Sociedad Española de Cirugía Plástica Reparadora y Estética

  8.    

 
 
 
 
  © Carla Antonelli. 2003

Free counter and web stats