(
Pag. 5
)
De nuevo en Tenerife y sin trabajo, que va ser de mi,
las primeras semanas no queda mas que recurrir a la calle para pagar pensión y
comida; en esos días de pronto para un coche y veo a mi cuñado, dice que viene
a hablar conmigo, comenta que mi madre esta muy preocupada porque no la llamo,
esto me hace recapacitar un poco y decido llamar, a ella todavía no se le ha
quitado la ilusión de que pueda .... ``regenerarme ´´, comenta que vaya a un psicólogo
conocido, por darle la satisfacción he ido y el al verme comprende todo aquello
que no le había dicho año atrás, me dice.... ahora veo que eres realmente tu,
antes me era imposible analizarte....., supongo que hablaría con mi madre dejándole
todo claro porque a partir de ahí nunca mas me dijo que volviera a casa, además
a estas alturas del melodrama de mi vida tampoco era cuestión suicidar a la
protagonista, porque regresar en esos momentos ya no era posible, en mi vida ya
no había marcha atrás, la única dirección era hacia adelante aunque al final
del camino existiera un precipicio, era el riesgo que debía y tenia que correr.
Consigo trabajo en El Rosas Rojas, una barra americana de un tal Manolo
Darwinchy y allí me encuentro mejor, a la mujer de Manolo solían darle unos
ataquitos de celos con su marido que ni te cuento y la verdad que jamás se me
paso por la cabeza ningún tipo de relación con el, ya que era un hombre con un
corazón de oro, pero hasta ahí; decía ella... te crees muy guapa, lo único que
tienes es una cara....y demás puntas para hacerte de menos; bueno ya se sabe que
con celos ves rivales por todas partes. Me ofrecieron trabajar en El Pájaro Loco, un bar exclusivo de trans,
accedí. Aquello fue un escándalo en la isla ya
que era la primera vez que se abría algo semejante, las colas para entrar llegaban hasta las
afueras del edificio Olimpo; allí pronto comenzó a desfilar mi pueblo
casi al completo y muchos de aquellos chicos que me persiguieron, insultaron o
inclusive me atacaron, ahora estaban pidiéndome relaciones sexuales, había uno
en concreto que me tenia martirizada en el pueblo, teniendo que cruzarme de
acera para no tenerlo de frente ya que si no la bofetada caía; pues las tornas habían
cambiado, ahora estaba locamente enamorado de mi, un tal Julio; desde luego que
no se comió una rosca, una vez le tuve que sacar de una pelea porque lo iban a
matar ......gracias Carla...gracias.. hay que ver después de todo lo que te
hice y tu ahora intercedes por mi.... gracias; fue el mejor bofetón que
le pude dar. Con los demás sencillamente me divertía viendo las vueltas que da
la vida, no sin antes recordarles el pasado. Salió el primer concurso de mis
transexual, al cual me presente y gane unas cuantas enemigas además del propio
concurso; el premio era dos meses trabajando en una sala de fiestas, lleve a
Dona una amiga mía. Estando el Sur de la isla recuerdo que mi amiga Dona era
bastante cleptómana y robaba tonterías por vicio, tomamos un taxi, el taxista decía
estar hasta los cojones de que le robaran las cintas de cassete y sabia que eran
travestís, llevaba tremendo palo con el que atizaría a quien pillara; Dona decía...
claro que si mi niño.. hay algunas que no tienen vergüenza.... pringarse
por una cinta de cassete; al mismo tiempo con dos dedos estaba cogiendo la cinta
al taxista, ..tierra trágame pensé, como nos pille aquí mismo estamos
muertas, por suerte no se dio cuenta. Le dije a Dona ... no se te ocurra nunca
mas hacerlo delante mía. Pues bien pasaron dos días y en el supermercado comenzó
a meter cosas en su bolso hasta llenarlo, no contenta con eso, quería mi bolso,
le dije que no, pero tiraba de el y la gente miraba, por vergüenza
a ser descubiertas lo solté, también lleno mi bolso y pagando en
caja.........señoritas abran ustedes los bolsos.....Dona el bolso, dije yo....
Carla el bolso, dijo ella; así nos repetimos cuatro veces hasta que Dona abrió
el bolso sacando una colonia de baño en forma de osito (todavía lo recuerdo
como si fuera hoy )...... mire usted....me llevaba esto, a ver el bolso dijo la
dependienta ya cabreada; comenzó a sacar cosas de el llenado el mostrador...
deme el suyo, el mostrador se llenaba cada vez mas y yo me vaciaba, las piernas
temblaban, la cara era un tomate y una terrible angustia recorría todo mi
ser...... bueno son cinco mil tres pesetas, solo había cinco mil.....bien por
ser tan buenas clientas os las perdono, a todo esto se había formado un
remolino de gente a nuestro alrededor, cogí cuatro bolsas y salimos, solo
decía..... que vergüenza Dona... que vergüenza..... que vergüenza, todo el
mundo salió a la puerta del supermercado para vernos, yo no tenia fuerzas en
las manos, había que bajar una pendiente y las cuatro bolsas cayeron rodando
cuesta abajo.... Dona y yo corriendo detrás de la mermelada, arroz, mantequilla
y aceite; mientras en la puerta del súper todos descojonados de risa, hasta la
noche no supe decir otra cosa...que vergüenza Dona.... que vergüenza.
Comíamos a veces en casa de una echadora de cartas, esta un día me las leyó y
dijo que cruzaría el mar, que seria famosa, que tendría una casa propia y algún
ser querido iba a morir, pensé que era una tontería pero el destino tenia
algunas sorpresas para mi. Pasó un mes, conocí una chica de Badajoz, esta
comentó tener amigos en Madrid y marchaba dentro de cuatro días, no me lo pensé
dos veces diciendo que también iría con ella, dicho y hecho, aquella decisión
cambio mi vida, nunca mas volvería a vivir en Canarias, la hermosa tierra que
me vio nacer.
|