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Anteriormente ya había tenido mis escapadas a Santa Cruz y merodeaba por los
sitios que supuestamente encontraría ambiente trans, la verdad es que los
primeros contactos no fueron muy afortunados porque digámoslo así ^ las
veteranas ^ gustaban de putear bastante a las novatas, de tal modo que pase por
pruebas de fuego y humillaciones, recuerdo que había una malísima que la
apodaban la ` Petuda ´ ya que tenia una joroba, algo mas que evidente, éste
personaje en cuestión gustaba de tirar huevos, empujarte a cualquier estanque
que te quedase cerca y cosas similares; claro está que cuando ha pasado el
tiempo las novatas crecieron y ésta persona quedó apartada como
non grata. De por aquella época me apodaron con el sobrenombre de
`La catedrática ´, porque siempre iba con libros y carpetas debajo del
brazo; viajaba a Santa Cruz dos veces por semana al Conservatorio de Música y
Arte Dramático, al principio me recogía por la noche un taxista de mi
pueblo, y alguna que otra vez me hacia la despistada y pernoctaba en la capital
aduciendo llegar tarde o que no había encontrado el taxi; algunas
de esas noches fueron agradables y otras mas hubiese valido tomar el
taxi. Entre medio estuve internada en un colegio de monjes, relato que voy a
omitir por no herir la sensibilidad, ya que las cosas que allí vi, hicieron
desparecer en mi completamente la fe en el catolicismo como institución. En mi pueblo apenas si tuve
relaciones, por el pánico de que luego
aquello se comentase y ya fuese una verdad a gritos; aunque tuve bastantes
oportunidades y algún que otro amor platónico que se hubiese hecho realidad
si hubira querido, pero ya se sabe, vas, lo haces y luego la persona en cuestión
comienza a decir poco menos que lo acosaste; supongo que habrá unas cuantas
personas que si leen esto se darán por aludidas, pero pueden estar tranquilas
que no voy a desvelar sus nombres, aunque hubo uno que me arrepiento muchísimo
de no haberlo hecho, porque realmente me atraía lo indecible ( si lo lees ya
sabes que me refiero a ti ).
Una ves estando en la playa conocí a un pintor de
fama reconocida, que me ofreció posar para el, dije que si a sabiendas de
lo que había detrás de aquella petición, pero en realidad estaba
interesada en su acompañante, un tal Tomas, llegué realmente a tener fijación
mental, pero el tiempo todo lo cura, cierto día me volví a tropezar con Tomas
en El parque García Sanabria de Santa Cruz y ya nada fue igual, porque mi
aspecto ya era mas de mujer que otra cosa, y a él eso por lo visto no le debió
agradar mucho, gajes del oficio. Debido a que ya veía que allí ya no podía
estar mucho mas porque si no tendría que aclarar toda la situación con mi familia,
cuestión que por otra parte seria imposible, ya que jamás podría realizarme
como la persona que realmente era por las circunstancias y el entorno de un pueblo pequeño, donde un
estornudo ya era comentado por el vecindario, y no nos engañemos, los padres también
viven mucho con el que dirán mis amigos, aunque en la teoría se suele decir ^
mi hijo/a ante todo ^, y la practica demuestra que no suele ser verdad.
Esto era ya a finales de 1976 y pensé que podría esperar unos meses para no
darles el disgusto en plenas Navidades, así que en Enero realizaría
la partida.
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