Sorry, your browser doesn't support Java(tm).

( Pagina 15 )  

   Continuo en El Poncho erótico, allí una noche conozco a un señor de Barcelona entablando amistad con el; voy a omitir su nombre por razones obvias y además porque fue todo un caballero siempre conmigo. Vamos a llamarle Pedro; la primera noche estuvimos hablando un par de horas invitando a unas copas y al ya consabido bocadillo de anchoas, porque el estomago  hacia ruiditos, marchó Pedro y nunca creí volverle a ver pero a las dos semanas estaba allí con un regalito, era un costurero de piel, el cual aun conservo y seguimos hablando, entablamos amistad y le di mi número de teléfono, a mi físicamente el no me atraía, pero si le tenia un gran cariño porque como persona era maravilloso, de por aquellas aun tenia el pecho hormonado, entonces el dijo un día que buscara un cirujano, que  pagaría la operación, localicé a un tal Alonso Arti.... no se que mas, que me habían recomendado, este medico  aseguró que me implantaba prótesis de silicona ( estos lo digo porque veréis en siguientes capítulos  lo que me acaeció ), creyendo todo a pies juntillas y confiando en el fui sometida a la intervención, recuerdo ser acompañada por Eliane, una transexual que en aquellos momentos trabajaba como vedette en el Gay Club, buena amiga mía de aquella época, Eliane vivía en la casa del famoso cantante tonadillero Tomas de Antequera fallecido hace algunos años, fue muy admirado y reconocido en la época franquista, lo cual no quiere decir que el lo fuese, porque era gay y tuvo que hacer ocultación de su orientación sexual, le tocó vivir en esos años y punto. Tomas conmigo siempre fue muy cariñoso cuando iba a su casa, ya que el poco salía debido a su ceguera cada vez mas fuerte; en su casa había muchos chicos, varios de ellos novios de Pierrot, showman del Gay Club, eso de una pareja estable parecía que no estar inventado para el, creo que disfrutaba atendiendo a varios al mismo tiempo, recuerdo a Pierrot como alguien cariñoso y de humor muy inteligente. Desde luego que fue un showman destacado de la época con una capacidad de inventiva muy considerable.

   Eliane pasó a recogerme y tomamos un taxi, camino hacia la consulta-clínica-mesa de operaciones, todo junto en un mismo piso, ella me animaba y gastaba bromas.......que orejitas mas chiquitinas tiene mi niña, esto recuerdo que lo dijo a la altura del Palacio Real, llegamos a la consulta del doctor Frankestein, sentándome en un sofá de piel de imitación estuve allí durante una media hora, se abrió la puerta y apareció Alonso con una bata blanca, si no fuese porque sabia en lugar donde me encontraba, creí  estar presenciando una secuencia de la película `` La matanza de Texas ´´ ; dije......que sea lo que Dios quiera, desnudándome casi al completo me senté en la mesa de operaciones, una rolliza enfermera tapó mi nariz y boca con una mascara con anestesia o cloroformo, que se yo, la vista se nubló y lo siguiente que recuerdo fue ver el techo de la habitación, alguien hablaba..... estas bien?, dándome cachetitos en la cara, fui reaccionando hasta que a duras penas lograron ponerme en pie, andando sin camillas ni nada por el estilo fui llevada por las axilas otra vez a aquel asqueroso sofá de imitación, media hora mas tarde con unos senos nuevos atrapados en una rejilla blanca elástica fui mandada a mi casa sin mas contemplaciones, Eliane estuvo conmigo hasta por la tarde y luego marchó a trabajar, quedándome sola por la noche  las suturas de la operación comenzaron a sangrar, alarmada llamé a un numero de teléfono que habían dado, allí dijeron que era normal así que un poco mas relajada conseguí dormir, al día siguiente llegaba Pedro de Barcelona y me visitó, comenzaba a tener algo de fiebre y ya en vez de sangre salía algo blanco, aquello no era normal, llamamos de nuevo y dijeron que vendrían a casa, la fiebre subía por momentos y cogida de la mano de Pedro le comenté todos mis temores y algunas que otras alucinaciones, este hombre jamás se sobrepasó conmigo ni un beso, ni ninguna entrada de mal estilo, siempre comprendió cual era la relación entre los dos aunque el estuviese profundamente enamorado de mi, era un hombre casado y llegó a proponerme hasta su divorcio, le dije que si hacia eso jamás volvería a hablarle porque yo nunca podría corresponderle como se merecía. Llega un enfermero y no Frankestein, el chico al ver aquello dijo que la cosa no iba bien, quito todas las gasas haciendo una limpieza a fondo con suero e inyectando un potente antibiótico porque a todas luces allí existía una infección de caballo, receto unos medicamentos para que tomara y no sin muchos sustos fui mejorando hasta la recuperación. Ya completamente sanada pude contemplar con gusto y admiración mis nuevos senos, sentí ser una mujer mas segura en mis pensamientos; volví a el trabajo en el Poncho llegó  una tal Cristhine, transexual que junto a unas cuatro mas éramos  las abanderadas en los principios de los ochenta; por mas que intenté acercarme a ella y entablar amistad siempre se mantuvo distante y cortante no dando lugar a posible conversación, nuestra relación no pasó de un hola buenas noches y adiós, recuerdo que fue contratada solo para espectáculo ,  yo estaba toda la noche allí además de hacer show, mal llevado por mi represéntate de salas de fiestas, Sánchez Madero antiguo componente de un grupo llamado  `` Los tres de la bahía ´´  creo que eran naturales de la provincia de Cádiz, Sánchez Madero resulta que en la actualidad es el padre del famoso cantante Alejandro Sanz. Recuerdo que tenia una oficina algo mas que cutre y pequeñita por la Gran Vía, era un hombre que en su juventud tuvo que ser guapo, bastante machista en su modo de hablar, solía mirarme con cierta altivez como creyendo que su heterosexualidad le daba alguna superioridad sobre mi, yo le vacilaba al revez y al derecho con un póster de su antiguo grupo, póster colgado con chinchetas encima de la silla de despacho, solía decirle...... el póster parece una propaganda de la guerra civil se ve un poco amarillento, ¿ es bastante antiguo no ?, el sonreía supongo que reprimiendo las ganas de darme un buen tortazo, al fin y al cabo era una clienta, después de enviarme a varios sitios bastante oscuros, donde los dueños pretendían que hicieras de todo menos espectáculo, un buen día dije se acabó y nunca mas volví a ser representada por el; es curioso que de un padre tan machista haya salido un hijo tan moderno, tan actual. La mujer del dueño del Poncho tenia por entretenimiento una persecución total hacia mi forma de vestir, cuando no hacia un mal comentario del vestido que llevaba era de los zapatos o si no de mis peinados, incluso un día que llevé un vestido algo transparente opinó hasta del color de mi bragas, esto es verídico ya que ese comentario fue de tan mal gusto que ha quedado registrado en mi memoria; hace menos de un año la vi en mi barrio y sin reconocerla ella se acercó y dijo quien era, recordamos viejos tiempos y entre otras cosas le refresqué la memoria con lo de las braguitas en cuestión. Una noche fue a ver el espectáculo Antonio Flores y aunque me gustan sus canciones recuerdo que su comportamiento fue mas que detestable, estaba el con unos amigos y se la pasaron burlándose a carcajada limpia, fea forma de actuar para quien se supone que era un artista y debía saber estar a las alturas de las circunstancias, en fin Dios lo tenga en su gloria.

   Los dueños del Gay Club eran unos cubanos bastante simpáticos, yo estaba siempre en el local cuando tenia oportunidad, ellos viendo mi operación de senos ofrecieron contrato como segunda vedette al lado de Eliane, acepté dejando el Poncho erótico y jurando por toda la humanidad que no volvería a comer anchoas en bastante tiempo, esta antipatía hacia el animalito en cuestión, duró como unos quince años, últimamente ya no me importa saborearlas no sin aflorar en mi viejos recuerdos de noches de cabaret. 

Anterior    Siguiente  

Carla Antonelli Home