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Informamos a
nuestros lectores de que tienen que leer el capitulo
semanalmente, puesto que no se guardaran copias ni accesos a
lo ya publicado la semana anterior, del libro "Bandera Hueca"
del histórico activista chileno, Víctor Hugo Robles .
Prohibida la reproducción parcial o total en cualquier otro
medio de comunicación, escrito o Internet. Exclusiva del
Diario Digital Transexual.
Imagen
izquierda del grupo rock Los Prisioneros, ícono musical y
contestario de los años 80 en Chile, que alzó la voz desde la
música popular frente a la represión de la dictadura militar
pinochetista. Los Prisioneros representaron a toda una
generación descontenta y desafiante, incluidos homosexuales,
lesbianas y trans.
EL GRUPO INTEGRACIÓN / (Una reina en el ropero)
Hacia fines de 1977, cuando la represión y la muerte acechaban
todas las militancias posibles, un secreto grupo de
homosexuales fundó el grupo Integración, la primera
organización gay durante la dictadura de Pinochet. Un viejo
boletín educativo y anécdotas de los integrantes del
desaparecido referente, forman parte de la memoria de esta
organización.
Somos una iniciativa amistosa de un grupo de personas
interesadas en revisar la problemática homosexual a la luz de
las ideas religiosas en vías de una auténtica promoción
humana. La organización no persigue formas de liberación a la
manera de los grandes movimientos liberacionistas europeos o
norteamericanos. Ni emancipación, ni reivindicaciones han sido
las metas del movimiento. También respondiendo a las
características del medio nacional, nos hemos definido no como
un movimiento de orientación religiosa, sino como un
movimiento privado, sin fines de lucro y que no tiene
confesión política alguna,
señala un viejo documento interno del grupo
Integración, que detalla los objetivos centrales de la
organización.
Iván, 67 años, profesor de pintura y fundador del grupo,
recuerda el arriesgado contexto social y político en que
emergió el colectivo:
Después del Golpe del 73 los homosexuales no sabíamos
lo que iba a pasar. Los jóvenes estaban muy asustados,
porque decían que iban a realizar un empadronamiento. Fue un
cambio de vida brutal. Eso de vivir con la incertidumbre y la
duda permanente. Se acabó la noche y la bohemia. Todos los
poquitos lugares de encuentro comenzaron poco a poco a morir
producto del toque de queda, incluyendo a la famosa Tía
Carlina de Vivaceta. El miedo era espantoso, tanto así que
la Mirka, un conocido travesti que trabajaba en la Carlina,
quemó un maravilloso archivo fotográfico del prostíbulo por
miedo a que lo descubrieran los militares.
Pasados algunos años después del Golpe, la situación política
tendió a estabilizarse, permitiendo la reagrupación de los
homosexuales, aunque tímida y secretamente.
No eran tiempos para salir a la calle. Hay que pensar que
entonces se usaba mucho decir una “reina en el ropero”, que
era la gente que vivía sumamente oculta, la mayoría.
Esa gente encontró en el grupo Integración un lugar
donde relajarse y donde nadie los iba a rechazar, ni
molestar. Así nació la idea de reunirnos en casas
particulares, creando finalmente el grupo Integración,
agrega este profesor que militó activamente en el
movimiento gay.
El ampliado
Integración partió organizando juntas en casas particulares
donde dictaban charlas educativas sobre la homosexualidad.
Cada semana se organizaba un grupo en una casa determinada,
asistiendo a ella sólo mayores de edad, amigos o conocidos de
integrantes del grupo a quienes se les exigía guardar el
“secreto”. No obstante su reservado funcionamiento,
Integración realizó el primer congreso homosexual en Chile.
Sobre el punto, Iván recuerda:
El mini congreso fue en 1982 y se realizó en un local llamado
El Delfín. Los gays le llamábamos el ampliado, pues éramos
como 100 los presentes. Los líderes eran varios, entre ellos
un sacerdote. Un año después, Integración desapareció por el
desgaste del grupo y porque la mentalidad comenzó a cambiar.
Curiosamente, cuando eso sucedió, apareció el SIDA con sus
fatales consecuencias.
Paralelo al fin de Integración y mientras irrumpía el rock de
Los Prisioneros, sumado a la emergencia del SIDA, se asomó el
mercado homosexual en Santiago y la primera organización
lésbica feminista. Así, pese al estricto control de la
sexualidad que se intensificó con la militarización de la
sociedad, la ideología de libre mercado permitió el
surgimiento de las primeras discotecas gays y de bares topless
en la capital, institucionalizando con esto último el comercio
sexual femenino. Sin embargo, aquello no significó un cambio
rotundo en la postura oficial respecto del tema, sólo el
reconocimiento tácito de un mercado económico, unido a la
posibilidad cierta de una vida gay nocturna, destacando aquí
la disco Fausto de Providencia. Aunque eran autorizados, estos
establecimientos eran allanados por la policía, especialmente
aquellos que atraían a una clientela más popular.
La importancia de llamarse Ernesto
Mientras algunos bailaban en las discos y otros eran
notificados como VIH positivos, otros pocos intrépidos se
atrevían a desafiar el silencio. Ernesto Muñoz, artista
plástico, fue uno de los primeros en develar su homosexualidad
en una entrevista a la opositora revista APSI, el 12 de agosto
del 85. Proféticamente, Muñoz afirmó:
Doy mi nombre y mi apellido para abrir el campo a otros. Si yo
me atrevo a hablar, detrás de mí vendrán diez más. La
homosexualidad existe en todos los niveles y también dentro de
las estructuras de poder. Ha habido presidentes con claras
tendencias homosexuales. También embajadores, ministros,
senadores. Esa realidad se acepta, siempre y cuando no se
note. La sociedad ha presionado para que la homosexualidad se
viva neuróticamente, le asigna roles trágicos para que opten
por vivir su homosexualidad clandestinamente. Triunfa la
relación ocasional y la promiscuidad que, en este caso, están
estrechamente relacionadas con el SIDA.
Las primeras luces, los frutos de las profecías de Ernesto
Muñoz, vinieron cuatro meses después, cuando Marcos Ruiz
Delgado (posteriormente fundador del Movimiento de Liberación
Homosexual MOVILH), declaraba a la misma revista APSI:
Soy cristiano, socialista y homosexual.
Fin del segundo capitulo
/ Continuará la semana siguiente....
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