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`` David no aguantó ser Brenda ´´ se suicida hombre que vivió
macabro experimento Dr |
Mundo
Salud-. OLIVER BURKEMAN/GARY YOUNGUE-.
Hasta hace unos años, el nombre de David Reimer no le sonaba a nadie
externo a su círculo inmediato, y para cuando se suicidó el pasado
martes en circunstancias desconocidas en su aldea natal de Winnipeg
(Canadá), ya se había tintado de matices oscuros, los de un nombre que
pertenecía a un peculiar vecino de 38 años, un hombre separado de su
mujer que se ofrecía a hacer pequeñas chapuzas, antiguo trabajador de un
matadero a quien le gustaba ir de compras a los rastrillos y hacer
arreglos en su coche. De hecho, para alguien interesado en el desarrollo
de la psicología entre los años 70 y 80, la historia de la vida de
Reimer habría resultado vergonzosamente infame.
Bajo el nombre de Brenda, David Reimer fue un conejillo de 'indias'
involuntario, junto con su hermano gemelo Brian (que se quitó la vida en
2002), en un experimento médico inicialmente muy famoso pero que se
labró después una mala reputación, llevado a cabo por el médico de
Baltimore (EEUU), John Money.
El destacado médico de EEUU intentó resolver, de una vez por todas, el
peligroso debate entre naturaleza y educación y demostrar que el sexo de
una persona es tan incierto al nacer que con un simple cambio en la
práctica de su aprendizaje, junto con una sencilla operación quirúrgica,
un chico podía convertirse en una chica mientras su hermano gemelo se
desarrollaba en su cuerpo de hombre.
La idea era dividir en dos el mundo de la psicología sexual. Y tras 12
años de tratamiento traumático, seguido de otras dos décadas intentando
reparar el daño causado, el ensayo llevó a David Reimer hacia su propia
muerte.
"Fue una especie de lavado de cerebro", afirmó Reimer una vez para
resumir su identidad masculina tras haber pasado su niñez como Brenda.
"Daría cualquier cosa porque un hipnotizador lograra borrar todos los
recuerdos de mi pasado. Es una tortura que no soporto. Lo que me
hicieron en el cuerpo no es tan grave como lo que aquello provocó en mi
mente".
ERROR MÉDICO.
Las raíces de la tragedia se remontan hasta 1965, durante una visita
rutinaria de Janet y Ron Reimer al hospital, con sus bebés gemelos Bruce
y Brian, foto derecha de Janet y sus gemelos. Los
médicos les habían recomendado la circuncisión, una práctica aún muy
común en el norte de EEUU, pero la operación de Bruce resultó nefasta.
Al igual que el resto de detalles de la historia. Lo que ocurrió aún da
lugar a agresivas disputas entre los implicados, pero lo que está claro
es que el cauterizador eléctrico que utilizaron los médicos para llevar
a cabo la intervención quemó su pene de manera tan severa que dejó el
órgano completamente inútil.
La cirugía genital de reconstrucción aún era una ciencia 'en' 'pañales',
y los expertos mostraron un gran pesimismo al respecto. Por ello, cuando
meses después los desconsolados padres vieron por casualidad un programa
en televisión, donde John Money defendía a capa y espada las nuevas y
radicales teorías sobre la formación del sexo, les pareció que aquello
podría arrojar un atisbo de luz en el oscuro mundo en el que se había
sumido a su hijo. "Aseguraba que es posible que los bebés tuvieran un
sexo neutral al nacer, un sexo indefinido, que se puede cambiar en el
desarrollo de su vida", explicó más tarde Janet Reimer a John Colapinto,
autor de un libro sobre este experimento titulado 'Tal como la
naturaleza lo hizo'.
En las fotografías realizadas en aquella época, Money -entonces profesor
de la Universidad Johns Hopkins de Baltimore, EEUU, donde sigue
ejerciendo en la actualidad-representa la parodia de un sexólogo
progresista, con bigote y cuello vuelto, una imagen ratificada además en
sus escritos.
Este médico, foto izquierda, educado en una
familia religiosa y conservadora de Nueva Zelanda, se había sublevado
para autodescribirse como un 'misionero del sexo', desvelando mediante
respuestas asombrosas su defensa infatigable de los matrimonios abiertos
y el sexo bisexual en grupo, su debilidad y preferencia.
Las afirmaciones más extremas de Money aprobaban, o al menos no
condenaban, el incesto y la pedofilia, pero en el programa que Janet y
Ron Reimer vieron en televisión no se mencionaron estos temas. Le
escribieron una carta y él no tardó en responder.
El médico confiaba ciegamente en que Bruce podía ser educado como una
chica. Desde una perspectiva experimental, Brian Reimer sería el
individuo perfecto para hacer de control: su herencia genética era
idéntica a la de su gemelo Bruce. La única diferencia es que uno podría
ser educado como una chica, y el otro como un chico. El énfasis de Money
en la educación por encima de la naturaleza encajaba a la perfección con
el espíritu progresista de la época, sobre todo con el movimiento
femenino, cuyos defensores aseguraban que el papel tradicional y social
de la mujer no venía biológicamente definido.
"En cualquier caso, tras la guerra se produjo un cambio, que desmentía
que la gente fuera biológica, innata e inherentemente lo que parecían
ser", explica Lynne Segal, catedrática de Psicología y Sexo en el
Colegio Birkbeck de Londres (Reino Unido). "Acabábamos de ser testigos
del nazismo y de la idea de que algunas personas eran malas por
naturaleza, como los judíos o los gitanos, entre otros, por lo que la
fuerza del concepto de cultura y sociedad encajaba al dedillo con los
ideales socialdemócratas". Los Reimer no entraron en este tipo de
debates, simplemente querían 'salvar' a su hijo. "Yo admiraba al doctor
Money como si fuese un dios", resumió Janet.
CASTRACIÓN.
Bruce Reimer comenzó su conversión a Brenda el 3 de julio de 1967. Los
médicos del Johns Hopkins le practicaron una operación de castración y
la piel restante se utilizó para crear una "fisura vaginal cosmética".
Money envió a la familia de vuelta a casa con instrucciones muy
estrictas. "Nos dijo que no habláramos del tema, que no le contáramos la
verdad y, sobre todo, que jamás debería saber que no era una niña".
Las cosas fueron mal desde el principio. Janet Reimer recuerda que lo
que ocurrió cuando le puso a Brenda su primer vestido, justo antes de
que cumpliese los dos años. "Intentó arrancárselo, romperlo. Recuerdo
que pensé: ¡Dios mío, sabe que es un chico y no quiere que le vista como
a una chica!". A Brenda la atacaban constantemente en el colegio. Cuando
orinaba de pie en el baño, la amenazaban con una navaja.
La decisión de si Money fue o no el culpable de todo aún es un tema de
discusión. Algunos especialistas afirman que las técnicas de cirugía de
reconstrucción de aquella época eran tan poco eficaces que el intento de
convertir a Bruce en Brenda debería haber sido la última y más
desaconsejable opción.
En público, Money aseguraba que el estudio "John/Joan" había tenido un
éxito arrasador. "Este caso constituye un apoyo férreo a la mayor de las
batallas de la liberación de la mujer: el concepto de que las pautas
convencionales sobre el comportamiento masculino y femenino pueden
alterarse", publicó 'Times,' en un artículo que disparó las ventas de la
revista. Pero en privado, las cosas se le iban de las manos. Brenda
necesitaba asistir con regularidad a una terapia con Money en Baltimore,
en compañía de su hermano. Según relata Colapinto, aquello pronto
degeneró en una especie de encuentros terroríficos que traumatizaron
profundamente a los dos niños.
La muestra de "imágenes sexuales explícitas" a los pequeños resultaba
fundamental, según las teorías del doctor sobre reasignación sexual.
David Reimer (entonces Brenda) relató más tarde: "Money me gritaba, me
decía que me quitara la ropa y yo no quería. Me quedaba quieto, y él me
chillaba: ¡No! A mí me asustaba que fuese a darme una paliza, así que
terminaba por desnudarme y quedarme inmóvil, temblando de pánico".
Entre los recuerdos más sombríos del niño, tras años de una total
imposibilidad para hablar sobre ello, se encuentra el hecho de que Money
supuestamente hizo a Brenda "ponerse a cuatro patas en el sofá de su
oficina y obligó a Brian a colocarse detrás de rodillas y a frotar su
entrepierna con el trasero de su hermana", algo que Money denominaba
"ensayo sexual".
John Heidendry, que escribió recientemente una crítica en defensa del
sexólogo, calificó esta acusación de "vergonzosa y ofensiva", asegurando
que Brian sufría un síndrome de falsa memoria.
Cuando Brenda llegó a la adolescencia, la chica ya había intentado
suicidarse al menos una vez. Se negó a que se le practicasen más
operaciones pero aceptó, aunque de manera irregular, tomar estrógenos
que favorecieran el desarrollo de sus mamas. El doctor John Money se fue
alejando gradualmente de la vida de los Reimer, pero Brenda continuó en
tratamiento psicológico.
Tras una de aquellas sesiones con un psiquiatra, en 1980, Ron Reimer
recogió a su hija y, en vez de conducir de vuelta a casa, la llevó a una
heladería, donde le contó toda la verdad. La suerte de la familia mejoró
durante unos años. Brenda optó por un cambio de sexo a las pocas semanas
de este encuentro. Gracias a los desarrollos de la faloplastia, ella,
que tomó el nombre de David, se sometió a un proceso quirúrgico durante
cinco años que le devolvió un pene reconstruido parecido a uno real, con
sensaciones limitadas pero con capacidad para llevar una vida sexual.
A los 23 años conoció a Jane, una madre soltera con tres hijos, y no
tardó en casarse con ella. En el año 2000, la historia de David se hizo
pública. Pero su felicidad no duró demasiado ya que, por razones aún sin
esclarecer, David y Jane terminaron por separarse.
Dos años más tarde, Brian Reimer (el gemelo que sirvió de sujeto control
en los terribles experimentos de Money) se quitó la vida con una
sobredosis de los fármacos que tomaba para tratar su esquizofrenia.
Según parece, David se sentía responsable de su muerte, por lo que
visitaba a diario la tumba de su hermano.
Aunque Colapinto asegura que David ganó muchísimo dinero con la
publicación del libro, los que le conocían aseguran que su situación
económica era penosa. En el club de golf donde se ofrecía a realizar sus
pequeñas chapuzas, los miembros hacían una colecta y se la entregaban
para que, al menos, pudiera comer.
Los amigos afirman que cayó en un estado de angustia total durante los
pasados meses, después de que las acciones por valor de miles de dólares
que había comprado en una inversión sufrieran una bajada descomunal.
EN CONTRA.
El mundo de la psicología aprendió del error de Money mediante un
artículo escrito por un rival suyo, el doctor Milton Diamond, miembro
destacado de la Universidad de Hawai (EEUU), que finalmente identificó a
los que se habían hecho cargo del tratamiento de los gemelos.
Para Lynne Segal, la historia del experimento no inclina la balanza del
debate entre naturaleza y educación hacia ningún lado. En su opinión,
compartida por la mayoría de expertos, esta dicotomía es falsa.
Por su parte, John Money se abstiene de realizar comentarios sobre el
tema, según ha explicado su ayudante personal al diario 'The Guardian'.
"Sencillamente no hay ningún comentario que hacer", ha apuntado de
manera tajante.
La identidad de género está en manos de la genética
La literatura científica parece no apoyar la hipótesis del doctor Money.
Precisamente, dos trabajos presentados durante el transcurso del
congreso de la Sociedad de Endocrinología Pediátrica, celebrado en
Boston(EEUU) en mayo de 2000, respaldan la teoría contraria y determinan
que "las evidencias científicas apoyan que la identidad de género viene
establecida por la biología por encima de la educación". De hecho, tal y
como apunta William Reiner, foto derecha,
psiquiatra y urólogo en el Centro Infantil Johns Hopkins (Baltimore,
EEUU), "los niños que han participado en la investigación han demostrado
que el género masculino se puede desarrollar no sólo con la ausencia de
pene, sino también cuando se extirpan los testículos". En el trabajo
participó un total de 14 niños que nacieron con defectos en sus
genitales, como la ausencia de pene, debido a una malformación
congénita.
Al parecer, los autores realizaron un seguimiento de estos menores y
constataron que de los 14 niños genéticamente varones, 12 fueron
intervenidos para convertirlos en niñas. Sin embargo, los padres de
estos menores relataron que su comportamiento a lo largo de toda la
infancia fue masculino. Además, dos de los menores que no fueron
sometidos a cirugía y que carecían de miembro tenían una actitud
psicológica masculina. Según el especialista de Baltimore, "la
controversia sobre la reasignación del sexo acaparó la atención hace
tres años, cuando se da a conocer el caso del experimento 'John/Joan'.
No obstante, los candidatos a este tipo de operación son muy pocos". De
hecho, cerca de uno de cada 2.000 niños nacidos posee unos genitales
ambiguos o estructuras reproductivas de ambos sexos y muy pocos sufren
la ablación del pene. "La primera asunción errónea es que las relaciones
sexuales son la cosa más notoria que realiza el ser humano y la segunda
que el pene es el miembro más importante. Esto es una tontería. El
cerebro es el mayor órgano sexual. Es él el que le dice al individuo qué
hacer con el falo, la vagina o cualquier otra parte de la anatomía", ha
insistido William Reiner. Este experto recuerda que la identidad de
género "es complicada y que existen evidencias de que en ella
interactúan muchos elementos".
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Cuando los menores no se comportan según su sexo
En España hay más de 30.000 transexuales, de los cuales sólo 2.286 están
diagnosticados, según un último estudio realizado por la Fundación para
la Identidad de Género. Este organismo, que defiende la financiación
estatal de las operaciones de cambio de sexo (una iniciativa que ya
llevan a cabo la Junta de Andalucía y el Gobierno de Extremadura) estima
que el coste anual de este tipo de intervenciones sería de un millón de
euros. Sin embargo, la decisión de pasar por quirófano no puede tomarse
a todas las edades. Miguel Fernández, psicólogo del Centro de Estudios
de Salud Sexual, en Gran Canaria, explica que "existen unos criterios
internacionales sobre cómo se debe tratar a los niños y a los
adolescentes que se presentan en las consultas porque no se comportan de
acuerdo con su género. De hecho, insiste que en el caso de los más
pequeños se "debe ser muy cauteloso, porque la manifestación de un
problema de identidad sexual puede deberse a un conflicto de orientación
(homosexualidad o lesbianismo) o de identidad. Es decir, a lo mejor más
adelante decide que es homosexual y no transexual. A esas edades, es muy
difícil que un profesional sepa cómo se va a desarrollar el menor. Es
más, lo que conocemos es que un 25% de estos niños será transexual y
otro 25% homosexual". Por este motivo, los expertos se muestran en
contra de dar cualquier tipo de tratamiento farmacológico en este sector
de la población, aunque apoyan la necesidad de realizar un seguimiento
de los más pequeños, así como de trabajar con la familia. En el caso de
los adolescentes, "no se trata de realizar terapias masculinizantes o
feminizantes. Si un chico descubre que quiere ser chica, o al contrario,
intentamos que la terapia se encamine a detener el desarrollo de sus
caracteres sexuales secundarios porque así, en un futuro, las soluciones
que se adopten tendrán mejores resultados". Este psicólogo recuerda que
todo este proceso se realiza con la participación de los familiares. "En
muchos casos los padres vienen desorientados y, sobre todo, no aceptan
lo que está pasando, pero con la terapia y trabajo acaban comprendiendo
todo". En nuestro país, no hay unidades específicas para niños o
adolescentes, aunque sí las hay en Holanda y Reino Unido.
Web-.
Recientemente en TV Digital Canal Satélite se emitió un documental
sobre la vida de David - Brenda -, titulado `` El niño que fue
transformado en niña ´´, altamente recomendable por toda la historia y
estudios paralelos que hace con otras investigaciones que desmentían las
pretensiones del macabro Dr Money.
20-05-2004 Comenta
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Midi
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