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RompiendoElSilencio-. Muy pocas parejas lésbicas se
atreven a enfrentarlo, junto con la invisibilidad
está el silencio, el miedo y porque no decirlo, la
frustración de ser lesbianas en una sociedad de hombres. La
violencia física y psicológica entre parejas de mujeres existe y es
mucho más común de lo que muchas se imaginan.
"Tengo una amiga
que se llama Judith, a esta chica la apodamos Judas porque es como
el mismo demonio. Trata a su pareja como sirvienta, le grita, la
golpea. Cuando la invitamos a salir, Judas se lo permite pero de
mala gana, por lo que mi amiga tiene miedo a ir con nosotras y
hacerla enojar más" (anónimo).
"Bueno, debo decir
que me aterra la idea de no saber manejar mi ira de otra manera que
no sea la agresión física, nunca le he pegado a una mujer, pero ¿si
conozco a una con la cual no sepa manejar mi enojo de otra manera
que no sean los golpes?" (Mary).
"Salgo con una
chica hace nueve meses, y desde hace dos, que empieza a tratarme de
una manera violenta, no es que me de una paliza todos los días, pero
ha llegado a golpearme en varias ocasiones" (C.Medina).
"Alguna de
nosotras no ha tocado ni siquiera una vez a su pareja (llámese
bofetada, manotazo o cualquier otra agresión?), Porque no vamos a
negar que en algún momento por más grande que sea tu paciencia
también te la agotan, ¿no es así?" (Laura).
Todos estos
testimonios fueron recogidos desde un foro efectuado en la página
argentina lésbica Hartas.com y no deja de
sorprender la variedad de ellas y las diferentes opiniones de
mujeres de diferentes edades y condición social respecto al tema. La
violencia física, psicológica y sexual entre lesbianas es una
realidad en todas partes, y muchas de las mujeres lésbicas no la
reconocen, ya sea por miedo, indiferencia, desinformación o porque
simplemente, no les ha tocado vivir una situación similar, personal
o cercana.
¿Por qué agredir
a la pareja si se supone que culturalmente la mujer es sumisa,
delicada y comprensiva?. Jill Falk, investigadora de Mujeres
Trabajadoras Unidas en México, explica que "existe la idea del viejo
feminismo de que las mujeres no son violentas y la creencia que
tienen las lesbianas de que entre ellas todo va a ser mejor porque
son mujeres y lo natural es que no se hagan daño y todo sea parejo".
La profesional
indica que se parte del supuesto que las mujeres son
tradicionalmente subordinadas y agredidas por la sociedad "lo que
automáticamente hace que en una relación de pareja entre mujeres no
haya violencia porque somos iguales, somos buenitas, y eso no es
cierto".
Otro elemento es
la denominada "violencia invisible" que es aquella que queda
invisibilizada por la naturalización de los roles sexuales.
"Es una violencia
invisible porque no se ve ni se quiere ver. No se asume porque no
hay cifras y menos se ha abordado como problema social en la
comunidad lésbica. Mientras las lesbianas no sean visibles ellas
mismas con sus relaciones, no se verá nada más", sentencia Myrza
Barra, asistente social de la Universidad Católica y quien se
desempeña actualmente en asesorías judiciales enfrentando este tipo
de casos.
La profesional
señala que la violencia tiene ciclos, que comienza primero con la
acumulación de tensiones (engaño, infidelidad, celos, discusiones
continúas). Segundo, viene el período de crisis, donde detonan las
agresiones físicas y verbales, "generalmente, es física", aclara
Myrza. Y tercero, el periodo de relajación, "que es como una breve
luna de miel", indica. Todo ello se convierte al poco andar de la
relación, en un círculo vicioso del cual es difícil desprenderse si
no es con ayuda terapéutica o social.
"Este tipo de
relaciones tienen solución cuando está como base el amor. La
violencia es tratable y superable en un 100 por ciento, el único
impedimento es alguna discapacidad mental de una de las mujeres, o
que a algunas de las dos, se le acabe el amor por agotamiento a este
tipo de situación", explica la asistente social.
¿Un tema nuevo a debatir?
La revista
estadounidense Advocate, realizó una encuesta a la comunidad gay
lésbica de ese país, respecto a la violencia intrafamiliar entre
lesbianas y homosexuales. Las cifras fueron categóricas en esa
oportunidad: un 67,8 por ciento respondió que no había sido objeto
de violencia intrafamiliar y un 32,2 por ciento, dijo que si había
sufrido alguna vez agresión física o verbal por parte de su pareja.
"Pese a esta
cifra, se debe tener en cuenta que muchas parejas no asumen vivir
este problema", señala Myrza Barra, "por lo que en realidad la cifra
puede ser mayor, puesto que aún al interior de la comunidad gay
lésbica, sigue siendo un tema tabú, por eso, también es una
violencia invisible".
Añade que el ideal
es "mostrar" la cara "agradable" de las relaciones homosexuales "y
el hecho de hacer pública una problemática a veces aberrante, no
hace sino incrementar la homofóbia pública, que estigmatiza,
sobretodo a las lesbianas como enfermas e inestables".
La legislación
chilena recién está abordando el tema de la violencia intrafamiliar
a nivel heterosexual, ya que la creencia es que en estas relaciones
puede existir este tipo de situaciones. "Se sigue el estereotipo
masculino que repite el esquema del control y poder que da lugar el
maltrato hacía la pareja "femenina" como una copia imperfecta de lo
que no quiere reproducir".
Myrza realizó una
breve investigación telefónica, comunicándose con las prefecturas y
tribunales de justicia para ver cuál es el seguimiento de denuncias
de agresiones en parejas homosexuales o lésbicas.
"Me dijeron que
sí, que se daban bastantes denuncias de abusos entre parejas
homosexuales, pero me recalcaron que ellas son muy encubiertas por
temor", puntualiza.
No obstante, la
ley no hace ninguna mención a relaciones que no sean las
heterosexuales, ya que no las considera como "familia". Aquél que no
se atreve a denunciar el hecho se expone a una doble victimización
frente a la autoridad, que no está capacitada para estos casos.
En otros países,
hay asociaciones dedicadas a la anti agresión de las parejas o
grupos de autoapoyo para personas maltratadas. Según estadísticas de
las organizaciones gays y lésbicas de este país, hay más de 3.000
casos de violencia entre pareja de hombres y más de 2.000, entre
lesbianas.
·"Muchas veces las
victimas temen buscar ayuda por el temor al rechazo y a ser
estigmatizadas por la comunidad heterosexual o la propia comunidad
lésbica", explica Jill Falk.
La
cara oculta de la agresión
Aunque parezca
increíble la agresora no goza de mala fama entre sus pares. Casi
siempre se trata de compañeras maravillosas, simpáticas,
encantadoras, pero que en la intimidad muestran este tipo de
agresiones como una constante en la relación de pareja.
Lo que hay que
tener muy en cuenta es que el maltrato es un patrón de
comportamiento donde una persona trata de controlar los
pensamientos, las creencias, o la conducta de su compañera. Esto no
sólo puede ser mediante la agresión física, está el anular
constantemente a nuestra pareja o controlar hasta las llamadas
telefónicas que recibe, sus idas y venidas, y porque no decirlo, sus
vida diaria.
En esto, no
solamente hay que culpar a la que nos agrede. Es preciso realizar
una revisión de cuál es nuestra actitud para permitir este tipo de
situaciones y no detenerlas a tiempo. Por ello, la autoestima de las
mujeres debe ser revisada periódicamente, y valorar nuestra
individualidad como persona sobre todas las cosas.
"Todo esto es
consecuencia además de nuestros miedos, inseguridades, de nuestra
estima baja. Las personas tienen herramientas propias para darse
cuenta de la situación, quizás un síntoma para evaluar esto es
cuando siento que mi opinión no está siendo valorada por mi pareja o
te coarta tu capacidad de expresión. La comunicación se pierde, no
vale lo que la pareja diga o piense, todo es grito y conflicto",
explica la asistente social.
Tal vez muchas de
nosotras no hemos vivido este tipo de relación y también no queremos
vivirla o repetirla. Cuando se asume y se dice "Si, yo viví una
relación violenta", es el primer paso para ayudar a nuestras pares a
enfrentar con valentía estas situaciones. Ocultarlo, silenciarlo y
dejarlo en el olvido, es el error que nos hunde aún más en nuestra
cuestionada invisibilidad.
PARA TENER EN CUENTA
Para resumir lo
que queremos decir cuando hablamos de agresión, abuso o violencia,
escogimos las frases más recurrentes utilizadas por un posible caso
de violencia.. Estas son algunas de las "creencias" que se repiten a
diario en este tipo de relaciones:
* Las mujeres
somos seguras, no nos abusamos la una de la otra
FALSO. El abuso
ocurre en las relaciones entre mujeres con tanta frecuencia como las
heterosexuales.
* ¡Pero si nunca
te he golpeado!
El maltrato no se
trata solamente de la violencia física, sino del control. El golpear
frecuentemente es innecesario para mantener el control de la
relación.
* Tú también me
has golpeado a mí, si yo soy abusadora, también lo eres tú
El maltrato no es
nunca mutuo. Aunque ambas personas pueden usar la violencia, la
diferencia es que mientras las abusadoras la usan para controlar,
las supervivientes usan la violencia para defenderse o para tratar
de parar el abuso.
* Tú sabes que
nunca te haría daño. Estaba drogada, no sabía lo que hacía.
Frecuentemente se
culpa a las drogas, el alcohol, o cualquier cosa aparte de sí mismas
por su comportamiento. Pero el maltrato no resulta de la adicción,
sino que es una elección de comportamiento.
* No lo haré de
nuevo, nunca más, te lo prometo. Buscaremos ayuda.
Las abusadoras
pueden parecer arrepentirse o prometer cambiar después de un
incidente, pero a menudo estas promesas no son más que esfuerzos
para impedir abandonar. Para que ella cambie de verdad, tiene que
tomar la responsabilidad completa del abuso y tiene que
comprometerse a comportarse de una forma respetuosa y no abusiva,
sin hacerle caso al hecho de que estén juntas.
* Siempre dices lo
maravillosa que soy.
Ya dijimos más
arriba de este reportaje. Las abusadoras pueden ser personas
encantadoras, maravillosas, atentas y divertidas. Si no lo fueran,
nadie saldría con ellas.
¿ERES AGREDIDA POR TU PAREJA?
Puedes estar
siendo maltratada si:
* Siempre te pones
nerviosa y cambias tu comportamiento para evitar su mal humor
* Te ridiculiza,
te anula y te humilla
* Ella parece ser
dos personas distintas
* Trata de
controlar con quien hablas, a dónde vas y qué haces. No ves a tus
amigos por evitar sus celos y su enojo
* Te fuerza a
tener sexo o te hace daño
* Quiere que
dependas de ella para el dinero o espera que la apoyes
económicamente
* Amenaza con
decir en tu trabajo, familia u otra gente que eres lesbiana o
bisexual
* Te acusa de
tener aventuras con otra gente. Te repite constantemente que no
confía en ti o que no le das seguridad.
* No estás segura
de dónde comienza o termina una escena
* Te amenaza, te
grita, tira cosas, abre tu correo, lee tu diario, rompe tus cosas
* Usa tu raza,
edad, orientación o identidad sexual, habilidad física, condición,
clase, tamaño, apariencia, religión, VIH, en contra tuya.
* Te da bofetadas,
te habla, te empuja, te golpea, te patea, te quema o te aprisiona
* Ella retiene tus
medicamentos o te mete en situaciones que comprometen tu salud
* Culpa su
comportamiento en el alcohol, las drogas o una historia de abuso
* Rechaza tener
sexo contigo para humillarte o castigarte
* Amenaza que te
van a quitar a tus hijos o abusa de ellos
C.
A. 27-08-2003
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